Reflexión para hoy:

     

martes, 27 de marzo de 2012

El voto de los andaluces



El 26 de marzo del 2012 los españoles adelantaron una hora su reloj. Los andaluces podían haber aprovechado y haberlo adelantado más de treinta años, pero no lo hicieron. Al grito “¡Vivan las caenas!”  la mayoría de los andaluces optaron por más socialismo, pero ahora  endulzado con una dosis de comunismo radical subvencionado. El 26 de marzo la mayoría de los andaluces no optaron por el progreso con base en la autonomía personal, por el trabajo, por la libertad y por la razón. 

La ideología pseudorevolucionaria ha ganado a la democracia. La mayoría de los andaluces, puño en alto, quieren seguir siendo subsidiados  y se pasan por el forro de los cojones eso del esfuerzo, la austeridad y la responsabilidad. Para ellos la fiesta del trinque y del “me lo llevo …” tiene que continuar mientras existan españolitos dispuestos a prestarles la pasta y “otra de gambas…..”

En Andalucía la corrupción no importa, es algo con lo que se vive y de lo que se vive cada día. El poder absoluto corrompe absolutamente, pero el poder eterno corrompe eternamente. La corrupción es algo innato y normal en el socialismo. Sólo la mayoría de los andaluces son responsables de esa corrupción por haber elegido en el pasado y por haber elegido ahora continuar cuatro años más a los pies de los que se lucran descaradamente ¿Y a cambio de qué? A cambio de recibir la piltrafa.

Y es que ya son varios decenios de difusión de consignas marxistas por colegios, institutos, universidades, televisiones públicas y prensa pseudogratuita, donde los jóvenes y no tan jóvenes, más que enseñados o informados, son adoctrinados; más que instruidos son formados, en una sensibilidad política de socialismo de izquierdas. Y como ejemplo, el siguiente:








La mayoría de los andaluces, con la hoz y el martillo en la mano, no han votado rojo bermellón por estar asustados de la derechona. Lo han hecho para que se siga repartiendo el erario público a espuertas. Lo han hecho para mantener el nepotismo. Han votado más de lo mismo para no perder su puesto de trabajo en la Administración Pública conseguido a “dedo” o, incluso, con la esperanza de que en el futuro “La PSOE” coloque a la familia entera.

La táctica ha sido simple:  apostar por una recomposición de la fuerza al estilo del Frente Popular; sumando el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) e Izquierda Unida (IU), que juntos conforman una más que suficiente mayoría absoluta.

El PSOE andaluz, carcomido por la herencia de Suresnes y ahogado en su propia degeneración e ineficacia, se licua de gusto por el triunfo. Sabe que a su siniestra está la incombustible IU que le hará prolongar unos añitos más su “régimen”, siempre a cambio de alguna Consejería de Urbanismo o algo parecido para no perder las mariscadas y los Doritos.

Andalucía ha elegido libre y democráticamente más socialismo de izquierdas. Un socialismo poco ético e ineficiente que ha mantenido a esa región en la cola de las regiones de España, en cuanto a  desarrollo económico y  bienestar social. Todos los andaluces, por igual, sufrirán las consecuencias de tal decisión. Adiós al sueño de una región cohesionada, equilibrada y próspera. Adiós al sueño de acabar con su división interna, con eso que se denomina la Andalucía pobre y la Andalucía rica. Y digo esto porque es escalofriante pensar que el 90% de sus municipios no alcanza la renta andaluza, que ya de por sí es baja con respecto a otras regiones españolas,  a pesar de que desde 1982 el PSOE ha disfrutado en Andalucía de presupuestos elevados gracias a la  solidaridad nacional  y  a la generosidad europea, sobre todo del contribuyente alemán, al que se le debería haber erigido un monumento en cada pueblo andaluz.

Lo triste es que ni siquiera la evidencia de que ya no queda pasta para casi nada y, por tanto, tampoco para migajas en forma de subsidio y subvención, ha hecho recapacitar a la mayoría de los electores andaluces.

Quizás con el agravamiento de la crisis económica, que los hundirá más en la miseria y el caos social, la mayoría de los andaluces se den cuenta de que el Estado no puede aguantarse sobre la base de que unos vivan a cuenta de otros; o de que casi todos cobren y casi nadie pague. Pero eso no sucederá. Lo que posiblemente ocurrirá, y esto es lo más peligroso, es que las masas no recapaciten y se echen a la calle tratando de imponer  “físicamente” la hoz y el martillo.

¿Pero cómo es posible que una región, donde el 17% del censo tiene un trabajo en la Administración Pública y una tasa de paro del 33 por ciento, va a seguir gobernada por los mismos tipos que lo han hecho durante más de 30 años? La propia pregunta lleva implícita la respuesta. Hablamos de una sociedad perezosa, guerracivilista, envidiosa, aborregada, subsidiada y cobarde. Es un caso puro de clientelismo y complicidad ciudadana. Hablamos de una mezcla entre feudalismo y agencia de colocación  denominada coloquialmente  “La PSOE”, financiada por el contribuyente español. Para colmo, algunos gilipollas aún dicen que la dictadura de Franco duró demasiado. El PSOE en Andalucía ha batido el record y extenderá en el tiempo su régimen despótico con la ayuda de los marxistoides de Marinaleda. Eso si antes Andalucía no se va al carajo, puesto que las subvenciones y la emisión de deuda se deben acabar, porque entre otras cosas, ya no hay elecciones en Andalucía dentro de 4 meses ¿Lo vas captando Sr. Rajoy?

Los andaluces siempre han sido tratados por el gobierno de la Junta como si de unos borregos en manada se tratara. Es decir,  la principal política del régimen instaurado en Andalucía por el PSOE ha sido eliminar la democracia y convertir a la inmensa ciudadanía andaluza en meros vasallos que votan cada cuatro años.

En las elecciones andaluzas del 26 de marzo del 2012 ha fracasado la opción de las libertades, de apostar por el verdadero progreso, la excelencia y la igualdad de oportunidades; triunfando el progresismo relativista, poco ético, populista y revolucionario.

¿Y ahora díganme ustedes cómo “la PSOE” y los comunistoides de Marinaleda van a hacer sus políticas populistas y clientelares sin el colchón subvencionado de bienestar que el Estado les ha facilitado hasta ahora? Un colchón de agua que reventará y ahogará a todos los que han saltado sobre él y a los que, con simpatía o cabreo, contemplaban el espectáculo. Pena me da de los pobres andaluces bizarros, independientes, responsables, reflexivos  y honrados; cuyo mayor pecado ha sido nacer en una maravillosa región llena de borregos, zopencos, mangutas y paniaguados.

También es lamentable que la política nacional del Gobierno del Partido Popular (PP), presidido por Mariano Rajoy, haya estado supeditada a las elecciones andaluzas. Una política basada en el diálogo con descerebrados, de perfil bajo, de no hacer nada que moleste no sea que el pueblo andaluz pensara que los del  PP tienen intenciones de hacer reformas  que pican aunque beneficien a  la ciudadanía española, debido a la mierda de herencia económica y social dejada por el iluminado de Zapatero. Las consecuencias de esta estrategia arriolesca, mantenida desde el 20N, han sido cientos de miles más de parados; cientos de miles de empresas y negocios cerrados en todo el territorio nacional; ciento de miles de votos menos en Andalucía que en el 2008, cinco puntos menos respecto a las últimas elecciones generales; una huelga general organizada por unos sindicatos sectarios y financiada por Mariano Rajoy puesto que les sigue subvencionando a esos parásitos; así como la imposibilidad de recuperar, durante otros cuatro años más una región que merece lo mejor si algunos no estuvieran impidiéndoselo.

El PP del D. Javier Arenas no ha conseguido que la sociedad andaluza despierte de su anestesia ideológica de manipulación y falsedades, la primera de las cuales era simular el rancio socialismo con una falsa democracia. El socialista de derechas del Sr. Arenas, no ha conseguido que la ciudadanía andaluza se transforme en una ciudadanía normal, crítica y reflexiva, de esas que tiene cualquier país civilizado. El Sr. Arenas no ha impedido que la maquinaria de propaganda ideológica, cultural y educativa siga monopolizada por los socialistas de izquierdas. El Sr. Arenas ha fracasado porque la sociedad andaluza ha optado por la inercia en lugar de por el cambio.

El  socialdemócrata Sr. Arenas ha perdido porque  la sociedad andaluza apuesta por la pastueña servidumbre institucional en lugar de reivindicar  el saneamiento y la higiene cívica. El fracasado (por 4ª vez) Javier Arenas, nunca fue el candidato del PP más óptimo, puesto que  nunca dijo claramente la forma de terminar con el despilfarro de dinero público que existe en Andalucía. Su actitud mansa y maricomplejín le ha pasado factura. La mayoría de los andaluces han dicho que para socialismo ya está el de “La PSOE”. Por eso, a pesar del desastre económico y social en la que está sumida la comunidad autónoma, la mayoría de los andaluces han optado por más de lo mismo, si acaso acentuado con un giro radical a la izquierda en beneficio de IU.

La mayoría de los andaluces han renegado de la responsabilidad, el raciocinio, el coraje y la ilustración que son los mayores capitales humanos que tienen las verdaderas sociedades democráticas. El conjunto de esos valores determinan al ciudadano activo de las sociedades avanzadas donde abunda la Libertad y el progreso. La ciudadanía andaluza disfrutaba hace más de 3 décadas de esos valores, pero lamentablemente, se vieron mermados progresivamente desde el primer año de gobernar el  socialismo de izquierdas. Un sistema político obstinado en la transformación de la pluralidad individual en una colectividad amorfa y apesebrada.

El maricomplejín PP de Mariano Rajoy no ha sido capaz de apostar claramente por la única política que puede sacar a Andalucía y a España de la miseria moral y económica en la que se ahogan. Mariano Rajoy no ha sido capaz de apostar por el liberalismo. Una gestión política que se fundamenta en la autonomía personal, en la sociedad abierta, en un programa de desarrollo económico muy poco intervencionista pero muy eficiente, productivo y competitivo. Una forma de hacer política donde el Estado es mínimo con el fin de maximizar las libertades de los ciudadanos. Una política liberal que sólo puede funcionar con un  Estado con separación de poderes e imperio de la Ley. Mariano Rajoy no sabe o no quiere regenerar ética y democráticamente las instituciones acostumbradas a servir a los partidos políticos antes que a la ciudadanía.

Mariano Rajoy no sabe defender la España unida y común; postrándose rendido ante los tipejos que conforman el nacionalsocialismo caciquil y que quieren una España  partida, disgregadora, asimétrica y rendida. Por ahora,  los españoles que viven al norte de Despeñaperros tendrán que fastidiarse con los “griegos” andaluces contemplando cómo les arrastran un poco más pendiente abajo. Mariano Rajoy podría evitarlo si se arma de valor y hace lo que hay que hacer, pese lo que les pese a esos andaluces subsidiados y “colocaos” a dedo, así como a la diversa fauna sindical subvencionada que está ahora más eufórica que nunca.
¿Cómo es el comunismo andaluz al estilo de Marinaleda?






Al Andalus, así será la Andalucía del futuro




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lunes, 19 de marzo de 2012

Corrupción Socialista Andaluza





Mi amigo Pablo Molina me contó la siguiente anécdota:
Un liberticida sectario de la PSOE (Partido Socialista Obrero Español) le comentó, no hace mucho, que los votantes de izquierda son más críticos con su partido en lo referente a la corrupción que los votantes de derechas con el suyo. "Desde luego" –respondió-, "en Andalucía sólo han tardado 30 años en darse cuenta de que precisamente los suyos roban a espuertas".

Pero en realidad no es que los andaluces acaben de descubrir la corrupción sistemática del PSOE. Lo sabían desde el principio, pero mientras ha habido dinero para aliviar escrúpulos, untar conciencias y torcer voluntades el PSOE ha ido encadenando una victoria tras otra.

Los socialistas son incapaces de entender cómo funciona la economía en las sociedades libres y los socialistas andaluces, todavía más. Su gestión pública ha consistido en comprar a la sociedad con el dinero que previamente le han extraído, por sí o por institución interpuesta como los impuestos transferidos por el gobierno central. Cuando llegó la crisis el gobierno andaluz no hizo sino extender el modelo al ámbito empresarial, el más fácil de corromper en una situación de desplome de la economía. Sólo así cabe entender que se creara un asfixiante entramado de agencias públicas y organismos oficiales cuyo único fin declarado es precisamente entregar subvenciones a los dueños de las empresas bien conectadas con el poder político. De ahí a que una parte sustancial de esos fondos públicos llegara a bolsillos privados sólo había un paso que el socialismo siempre ha dado y además tomando impulso, como corresponde a la trayectoria de un partido que ha hecho de la corrupción su principal divisa política.

El PSOE andaluz es culpable de haber envilecido a toda una sociedad anulando sus resortes morales. Con su holding de agencias corruptoras, Griñán ha conseguido erradicar la cultura del esfuerzo, la iniciativa privada y la libertad para implantar la ética del trinque, de tal forma que sus paisanos ya sólo le afean que el dinero que debía llegarles se lo haya quedado el putero de la consejería del ramo.  En una sociedad sana, la primera denuncia habría sido contra el mero hecho de que la Junta de Andalucía entregue dinero público a unas empresas sin contrapartida conocida. Esa es la verdadera corrupción, a la que el cuerpo social andaluz se ha acostumbrado porque en estos treinta años no le ha ido del todo mal.

Ahora con la crisis los fondos escasean y la prodigalidad de antaño ha dado paso a un reparto del botín mucho más cicatero. El alud de corrupción ha comenzado a desbordarse ya y también en Andalucía los ciudadanos han comenzado a darse cuenta de que la recesión va en serio. El problema es que los socialistas van a dejar a una sociedad en pleno síndrome de abstinencia del trinque y en estos casos suelen ocurrir episodios violentos.











La socialista Laura Gómiz, Presidenta de Invercaria (empresa pública andaluza), presume de inventar "como nadie" ante el miedo y las reticencias de los técnicos.
El exdirector de Promoción de Invercaria, Cristóbal Cantos, grabó un total de tres reuniones en las que supuestamente la entonces presidenta de la empresa pública andaluza les exigía hacer informes falsos.
El diario ABC publicó la transcripción de estas reuniones en la que aparecen otros técnicos poniendo reparos a realizar estos informes. De hecho, Laura Gómiz les pedía que echaran imaginación al asunto. "¿Y si no hay nada? Se inventa. Entonces es cuando se inventa. ¿Vale?". Así les instruía en las reuniones.
En dicha reunión, celebrada el 24 de mayo de 2011, uno de los técnicos puso reticencias a la confección de expedientes sin que mediase una propuesta de inversión. "Pues esas nos lo inventamos, Dani", le replicaba la ahora expresidenta de Invercaria, que añadía que "hay que ser un poco imaginativo, que tenga coherencia". "Que Dios me coja confesado", se lamentaba uno de estos técnicos.
En este sentido, en los 68 minutos que dura la grabación íntegra del encuentro, Laura Gómiz reconoce que hay 38 proyectos con documentación incompleta.
Así, la entonces presidenta de Invercaria puso como ejemplo a los técnicos el caso de Ferias Internacionales de Andalucía (FIVA), una muestra virtual que ni siquiera tenía web y que recibió un crédito de 716.000 euros de Invercaria. Ante las reservas del técnico asegura Gómiz: "yo te digo: si en FIVA no hay... en FIVA me lo estoy inventando ahora mismo, pero suponiendo que no tenemos un plan de negocios".
Según se desprende de la grabación, Gómiz se hizo cargo de los informes de los proyectos donde "no hay nada" y alegaba que "yo tengo más capacidad de inventar que nadie, me parece a mí (se ríe) ¿No? ¿o qué?".
Este mismo técnico que ponía reticencias le confiesa su preocupación por firmar los expedientes y Gómiz le replica que "no hay firma. Vamos, la firma va a ser la mía". "Es simplemente unos expedientes que se han encargado con la documentación que teníamos", añadió.




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sábado, 10 de marzo de 2012

BALANCE DEL GOBIERNO DEL PARTIDO POPULAR MARZO 2012





Siempre he mantenido, ¡y ojalá me equivoque!,  que el maricomplejín Partido Popular (PP), presidido por Mariano Rajoy, es la fuerza política menos recomendable para impedir a los liberticidas organizar a su capricho la vida de los españoles, así como para sacarles de la miseria moral y económica  a la que  han llevado a España, esos mismos liberticidas, durante los últimos 8 años.

Mientras los radicales sectarios muerden a la policía, Rajoy se fuma un puro leyendo el Marca y dice que: “ la vida es maravillosa y que hay que confiar en los españoles”, tal como se lo escribe el Sr. Arriola. ¡Como si 7 millones de esos españoles no hubieran votado al manirroto y corrupto Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en las últimas elecciones generales, o como si esos españoles, y otros tantos millones más que votaron a otros partidos políticos, por su odio sistemático hacia el PP, no vean con simpatía las revueltas callejeras protagonizadas por unos mangutas! ..... ¡Confiar en los españoles, dice el Registrador de la Propiedad!

Siempre he dicho que la táctica arriolista del PP consiste en, con disimulo, dejar de ser el PP para poder ganarse un puesto en el nuevo régimen, garantizando de por vida a sus líderes un puesto de trabajo bien retribuido y placentero, tanto en el gobierno como en la oposición. Tampoco debemos olvidar que en la trastienda del PP pulula mucho intelectual pseudomarxista como esos que dicen “Yo soy uno de los vuestros”, así como titiriteros varios, con ansias infinitas de pillar con unos u otros y, de paso, trincar un puesto de Secretaria de Estado como la señora Vela “La cejatera”. Tipos y tipas dispuestos a saltarse el “cordón sanitario” y situarse en una lista de salvación nacional del socialismo de derechas español  para civilizarlo desde dentro, apartándose del ostión electoral que se han dado los socialistas de izquierdas. Estos tipejos conservan una extraordinaria capacidad de adaptación a cualquier circunstancia porque la “pela siempre es la pela” aunque algunos se sienten muy comunistas.

Sólo  existen dos formas de hacer política. Una política liberal y una política socialista. La gestión de Mariano Rajoy tiene como fundamento, mantener el tinglado de “lo público” con el  aumento de los impuestos  vigentes y la creación de otros nuevos, o sea, una política genuinamente socialista. Ya se sabe que todo socialista piensa que es en sus manos  donde mejor está el dinero que el ciudadano obtiene con su esfuerzo, y así se entiende con relación a su discurso realizado en Córdoba, el pasado fin de semana, y que no tiene desperdicio para comprender qué es el socialismo de derechas.



Luis de Guindos afirmó, antes de que el PP ganara las elecciones y, por tanto, antes de ser nombrado ministro; lo siguiente:

“En última instancia, sin embargo, lo fundamental puede que no sean tanto las medidas concretas que deben tomarse sino la convicción del nuevo gobierno en la capacidad de la economía española para volver a la senda del crecimiento y hacer frente a nuestros compromisos con el exterior. “

¿Está claro no? Lo importante es que el PP se haga con el poder y todos los males se solucionan. Palabra de Luis de Guindos, que para algo empezó a inflar la burbuja de la deuda en los dos últimos años del gobierno de Aznar como Secretario de Estado de Economía, y eso después de sus trabajitos en Lehman Brothers.

A continuación os dejo otros argumentos sonoros de gran interés para comprender todo lo que he expuesto.






































































  

































NOTA  DE  ÚLTIMA  HORA: El día que se publicaron estos últimos documentos sonoros, El Fiscal General del Estado cambio su postura con respecto al tema del 11M. ¿Es todo una casualidad o funcionaron las presiones sobre las malas conciencias? ¡Casualidad o no, bienvenida sea!.


Esto es lo que yo ya opinaba al poco de cometerse la matanza del 11M:








El voto de los andaluces

El 26 de marzo del 2012 los españoles adelantaron una hora su reloj. Los andaluces podían haber aprovechado y haberlo adelantado más de treinta años, pero no lo hicieron. Al grito “¡Vivan las caenas!”  la mayoría de los andaluces optaron por más socialismo, pero ahora  endulzado con una dosis de comunismo radical subvencionado. El 26 de marzo la mayoría de los andaluces no optaron por el progreso con base en la autonomía personal, por el trabajo, por la libertad y por la razón. 

La ideología pseudorevolucionaria ha ganado a la democracia. La mayoría de los andaluces, puño en alto, quieren seguir siendo subsidiados  y se pasan por el forro de los cojones eso del esfuerzo, la austeridad y la responsabilidad. Para ellos la fiesta del trinque y del “me lo llevo …” tiene que continuar mientras existan españolitos dispuestos a prestarles la pasta y “otra de gambas…..”

En Andalucía la corrupción no importa, es algo con lo que se vive y de lo que se vive cada día. El poder absoluto corrompe absolutamente, pero el poder eterno corrompe eternamente. La corrupción es algo innato y normal en el socialismo. Sólo la mayoría de los andaluces son responsables de esa corrupción por haber elegido en el pasado y por haber elegido ahora continuar cuatro años más a los pies de los que se lucran descaradamente ¿Y a cambio de qué? A cambio de recibir la piltrafa.

Y es que ya son varios decenios de difusión de consignas marxistas por colegios, institutos, universidades, televisiones públicas y prensa pseudogratuita, donde los jóvenes y no tan jóvenes, más que enseñados o informados, son adoctrinados; más que instruidos son formados, en una sensibilidad política de socialismo de izquierdas. 




La mayoría de los andaluces, con la hoz y el martillo en la mano, no han votado rojo bermellón por estar asustados de la derechona. Lo han hecho para que se siga repartiendo el erario público a espuertas. Lo han hecho para mantener el nepotismo. Han votado más de lo mismo para no perder su puesto de trabajo en la Administración Pública conseguido a “dedo” o, incluso, con la esperanza de que en el futuro “La PSOE” coloque a la familia entera.

La táctica ha sido simple:  apostar por una recomposición de la fuerza al estilo del Frente Popular; sumando el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) e Izquierda Unida (IU), que juntos conforman una más que suficiente mayoría absoluta.

El PSOE andaluz, carcomido por la herencia de Suresnes y ahogado en su propia degeneración e ineficacia, se licua de gusto por el triunfo. Sabe que a su siniestra está la incombustible IU que le hará prolongar unos añitos más su “régimen”, siempre a cambio de alguna Consejería de Urbanismo o algo parecido para no perder las mariscadas y los Doritos.

Andalucía ha elegido libre y democráticamente más socialismo de izquierdas. Un socialismo poco ético e ineficiente que ha mantenido a esa región en la cola de las regiones de España, en cuanto a  desarrollo económico y  bienestar social. Todos los andaluces, por igual, sufrirán las consecuencias de tal decisión. Adiós al sueño de una región cohesionada, equilibrada y próspera. Adiós al sueño de acabar con su división interna, con eso que se denomina la Andalucía pobre y la Andalucía rica. Y digo esto porque es escalofriante pensar que el 90% de sus municipios no alcanza la renta andaluza, que ya de por sí es baja con respecto a otras regiones españolas,  a pesar de que desde 1982 el PSOE ha disfrutado en Andalucía de presupuestos elevados gracias a la  solidaridad nacional  y  a la generosidad europea, sobre todo del contribuyente alemán, al que se le debería haber erigido un monumento en cada pueblo andaluz.

Lo triste es que ni siquiera la evidencia de que ya no queda pasta para casi nada y, por tanto, tampoco para migajas en forma de subsidio y subvención, ha hecho recapacitar a la mayoría de los electores andaluces.

Quizás con el agravamiento de la crisis económica, que los hundirá más en la miseria y el caos social, la mayoría de los andaluces se den cuenta de que el Estado no puede aguantarse sobre la base de que unos vivan a cuenta de otros; o de que casi todos cobren y casi nadie pague. Pero eso no sucederá. Lo que posiblemente ocurrirá, y esto es lo más peligroso, es que las masas no recapaciten y se echen a la calle tratando de imponer  “físicamente” la hoz y el martillo.

¿Pero cómo es posible que una región, donde el 17% del censo tiene un trabajo en la Administración Pública y una tasa de paro del 33 por ciento, va a seguir gobernada por los mismos tipos que lo han hecho durante más de 30 años? La propia pregunta lleva implícita la respuesta. Hablamos de una sociedad perezosa, guerracivilista, envidiosa, aborregada, subsidiada y cobarde. Es un caso puro de clientelismo y complicidad ciudadana. Hablamos de una mezcla entre feudalismo y agencia de colocación  denominada coloquialmente  “La PSOE”, financiada por el contribuyente español. Para colmo, algunos gilipollas aún dicen que la dictadura de Franco duró demasiado. El PSOE en Andalucía ha batido el record y extenderá en el tiempo su régimen despótico con la ayuda de los marxistoides de Marinaleda. Eso si antes Andalucía no se va al carajo, puesto que las subvenciones y la emisión de deuda se deben acabar, porque entre otras cosas, ya no hay elecciones en Andalucía dentro de 4 meses ¿Lo vas captando Sr. Rajoy?

Los andaluces siempre han sido tratados por el gobierno de la Junta como si de unos borregos en manada se tratara. Es decir,  la principal política del régimen instaurado en Andalucía por el PSOE ha sido eliminar la democracia y convertir a la inmensa ciudadanía andaluza en meros vasallos que votan cada cuatro años.

En las elecciones andaluzas del 26 de marzo del 2012 ha fracasado la opción de las libertades, de apostar por el verdadero progreso, la excelencia y la igualdad de oportunidades; triunfando el progresismo relativista, poco ético, populista y revolucionario.

¿Y ahora díganme ustedes cómo “la PSOE” y los comunistoides de Marinaleda van a hacer sus políticas populistas y clientelares sin el colchón subvencionado de bienestar que el Estado les ha facilitado hasta ahora? Un colchón de agua que reventará y ahogará a todos los que han saltado sobre él y a los que, con simpatía o cabreo, contemplaban el espectáculo. Pena me da de los pobres andaluces bizarros, independientes, responsables, reflexivos  y honrados; cuyo mayor pecado ha sido nacer en una maravillosa región llena de borregos, zopencos, mangutas y paniaguados.

También es lamentable que la política nacional del Gobierno del Partido Popular (PP), presidido por Mariano Rajoy, haya estado supeditada a las elecciones andaluzas. Una política basada en el diálogo con descerebrados, de perfil bajo, de no hacer nada que moleste no sea que el pueblo andaluz pensara que los del  PP tienen intenciones de hacer reformas  que pican aunque beneficien a  la ciudadanía española, debido a la mierda de herencia económica y social dejada por el iluminado de Zapatero. Las consecuencias de esta estrategia arriolesca, mantenida desde el 20N, han sido cientos de miles más de parados; cientos de miles de empresas y negocios cerrados en todo el territorio nacional; ciento de miles de votos menos en Andalucía que en el 2008, cinco puntos menos respecto a las últimas elecciones generales; una huelga general organizada por unos sindicatos sectarios y financiada por Mariano Rajoy puesto que les sigue subvencionando a esos parásitos; así como la imposibilidad de recuperar, durante otros cuatro años más una región que merece lo mejor si algunos no estuvieran impidiéndoselo.

El PP del D. Javier Arenas no ha conseguido que la sociedad andaluza despierte de su anestesia ideológica de manipulación y falsedades, la primera de las cuales era simular el rancio socialismo con una falsa democracia. El socialista de derechas del Sr. Arenas, no ha conseguido que la ciudadanía andaluza se transforme en una ciudadanía normal, crítica y reflexiva, de esas que tiene cualquier país civilizado. El Sr. Arenas no ha impedido que la maquinaria de propaganda ideológica, cultural y educativa siga monopolizada por los socialistas de izquierdas. El Sr. Arenas ha fracasado porque la sociedad andaluza ha optado por la inercia en lugar de por el cambio.

El  socialdemócrata Sr. Arenas ha perdido porque  la sociedad andaluza apuesta por la pastueña servidumbre institucional en lugar de reivindicar  el saneamiento y la higiene cívica. El fracasado (por 4ª vez) Javier Arenas, nunca fue el candidato del PP más óptimo, puesto que  nunca dijo claramente la forma de terminar con el despilfarro de dinero público que existe en Andalucía. Su actitud mansa y maricomplejín le ha pasado factura. La mayoría de los andaluces han dicho que para socialismo ya está el de “La PSOE”. Por eso, a pesar del desastre económico y social en la que está sumida la comunidad autónoma, la mayoría de los andaluces han optado por más de lo mismo, si acaso acentuado con un giro radical a la izquierda en beneficio de IU.

La mayoría de los andaluces han renegado de la responsabilidad, el raciocinio, el coraje y la ilustración que son los mayores capitales humanos que tienen las verdaderas sociedades democráticas. El conjunto de esos valores determinan al ciudadano activo de las sociedades avanzadas donde abunda la Libertad y el progreso. La ciudadanía andaluza disfrutaba hace más de 3 décadas de esos valores, pero lamentablemente, se vieron mermados progresivamente desde el primer año de gobernar el  socialismo de izquierdas. Un sistema político obstinado en la transformación de la pluralidad individual en una colectividad amorfa y apesebrada.

El maricomplejín PP de Mariano Rajoy no ha sido capaz de apostar claramente por la única política que puede sacar a Andalucía y a España de la miseria moral y económica en la que se ahogan. Mariano Rajoy no ha sido capaz de apostar por el liberalismo. Una gestión política que se fundamenta en la autonomía personal, en la sociedad abierta, en un programa de desarrollo económico muy poco intervencionista pero muy eficiente, productivo y competitivo. Una forma de hacer política donde el Estado es mínimo con el fin de maximizar las libertades de los ciudadanos. Una política liberal que sólo puede funcionar con un  Estado con separación de poderes e imperio de la Ley. Mariano Rajoy no sabe o no quiere regenerar ética y democráticamente las instituciones acostumbradas a servir a los partidos políticos antes que a la ciudadanía.

Mariano Rajoy no sabe defender la España unida y común; postrándose rendido ante los tipejos que conforman el nacionalsocialismo caciquil y que quieren una España  partida, disgregadora, asimétrica y rendida. Por ahora,  los españoles que viven al norte de Despeñaperros tendrán que fastidiarse con los “griegos” andaluces contemplando cómo les arrastran un poco más pendiente abajo. Mariano Rajoy podría evitarlo si se arma de valor y hace lo que hay que hacer, pese lo que les pese a esos andaluces subsidiados y “colocaos” a dedo, así como a la diversa fauna sindical subvencionada que está ahora más eufórica que nunca.




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