Reflexión para hoy:

     

sábado, 31 de octubre de 2009

Las tetas de mi amiga Adela “La Anarquista”


Durante un tiempo viví en una comuna anarquista. Todos allí eran supuestamente muy solidarios y decían que era bueno compartir los bienes entre camaradas. Todos estaban convencidos de la necesidad de la abolición del Estado, de la propiedad privada y del derecho de herencia. Todos rechazaban el consumismo y el materialismo de los países occidentales, sobre todo el de su demonio favorito: Los Estados Unidos de América.

Incluso algunas “miembras” de la comunidad, como así les gustaba denominarse, se enorgullecían de defender a los más indefensos y desprotegidos de la sociedad; lo que me chocaba es que afirmaran esto después de abortar, práctica muy reiterada entre ellas. Personalmente no entendía muy bien el pseudoprogresismo de éstas mujeres, que respondía a un esquema muy sencillo: ser pacifista y apoyar a los desfavorecidos con grandes dosis de demagogia y mucho talante de buenismo. Sin embargo, a su hijo que reposaba inocentemente en su vientre, siendo éste el más débil, el más indefenso, el más dependiente de todos los seres, no les parecía digno de amparar. Yo observaba una fuerte contradicción en sus postulados y para colmo argumentaban los derechos de la madre, presentándola como una pobre víctima indefensa no se sabe muy bien frente a qué.

Todos repetían la misma cantinela típica del clásico socialista que se siente anarquista; y que suelen soltar cuando no son ellos los afectados directamente por las consecuencias de tales ideas. Únicamente, sólo lo de desmantelar la cosa pública, es decir, el Estado, me llegó a convencer puesto que, como buen anarco liberal asilvestrado, además de desconfiar de la clase política, creo muy saludable para el bienestar de los ciudadanos limitar el poder del Estado y reducirlo progresivamente al mínimo imprescindible para construir una sociedad donde prime la Libertad y la solidaridad voluntaria entre los individuos en contra de la expansión del liberticida Estado colectivista bajo el apellido disimulado de socialdemocracia, neocomunismo, socialismo populista o indigenista , etc.

Recuerdo en especial a un miembro de la comuna que se llamaba Alejandro. Alejandro fue el que me invitó a compartir una nueva vida con ellos. Ya se sabe esa típica ansia que tienen los jóvenes de descubrir siempre un nuevo estilo de vida hasta que se dan de bruces con la realidad. Todos en la comuna aseguraban eso de que el anarquismo sólo puede ser socialista. Yo no lo tenía tan claro, sobre todo por lo de la coletilla socialista que acompañaba a la palabra anarquismo a la que todos daban mucha importancia. Esto es así, después de algunos detalles que me llamaron la atención y por los que me empecé a desencantar con lo de la comuna pseudoanarquista. Un día tuve la ocasión de comprobar la hipocresía de estos tipos que hoy en día se hacen llamar “Okupas” pero que conservan la misma filosofía de vida.

Alejandro tenía una compañera de cama, Adela. Una morenaza de ojos verdes nacida en Cartagena que estaba buenísima, pero yo la notaba algo agotada en su relación sentimental. Desde el primer momento congeniamos e inevitablemente me la llevé al “huerto”.

Esto le sentó muy mal a Alejandro, un chico bastante celoso. Desde entonces la relación se enturbió bastante haciéndose cada vez más insoportable. Alejandro creía tener un predominio especial sobre la murciana, esto fue lo que me hizo entender que eso de abolir la propiedad privada no lo tenía muy claro el chaval, sobre todo si tenía unas buenas tetas como las de Adela. Michael, un comunista canadiense, rubio de ojos azules, que se sentía indigenista y que purulaba por la comuna le hizo entender a Alejandro que no debe existir la propiedad sobre las cosas que nos ofrece la “Pachamama” (madre tierra) y, menos, sobre las personas; puesto que el anarquismo no simpatizaba con la esclavitud.

La gota que colmó el vaso fue un día en el que Adela y yo violamos lo más sagrado que tiene el típico anarquista socialista. Su propiedad privada. ¡No es de coña! En el fondo ellos tiene su sagrados bienes privativos. Lo de compartir los bienes, la distribución de la riqueza o abolir la propiedad siempre es bueno mientras sean las de otros.

Sigo. Una tarde Adela y yo, después de haber aplastado un poco la hierba de un prado, regresamos a la aldea con bastante apetito. Alejandro acababa de hacerse un sensacional y materialista bocadillo de jamón ibérico que había comprado con algún dinerillo que obtuvo por la mañana en el rastrillo del pueblo vecino, haciendo juegos de malabares; dinero que no depositó en la caja común como era norma de obligado cumplimiento en la solidaria comuna.

Adela y yo nos habíamos situado tendidos a cierta distancia de Alejandro. No había mucho que hacer, salvo dormir, comer, follar, tocarse los huevos y repetir las consignas socialistas en reuniones esporádicas organizadas por un tipo que venía de vez en cuando en su flamante Volkswagen Beatle amarillo, portando atuendos psicodélicos y llenos de colorido.

Cuando venía este tipo, todo en la comuna era buen rollo y hermandad. Dicho personaje aprovechaba el viaje para traernos algunas cajas de ultramarinos y artículos de aseo que, por cierto, nunca se agotaban desde la última reposición; así como libros de base ideológica 100% socialista y panfletos varios que tras leerlos suponía que los debería haber escrito algún descerebrado inspirado por drogas alucinógenas como el ácido lisérgico.

Continuo. Esa tarde fue mi perdición, puesto que no se me ocurrió otra cosa que aprovechar la ausencia momentánea de Alejandro para sugerir a Adela que compartiéramos el sabroso bocadillo que se mostraba amenazante con ese jamón de jabugo resplandeciente debido a su grasiento tocino uniformemente veteado. Prisionero manjar cautivo en una barra de tierno pan candeal cuyo interior, previamente, se había untado con tomate campero ahogado por un aromático aceite de oliva virgen. Los tomates los cogió Alejandro de una pequeña huerta ecológica que montamos, por propia iniciativa, cuando me incorporé a la comunidad aportando mis conocimientos agrícolas; pero que, con el tiempo, sólo la trabajábamos los tres plingaos de siempre que respetábamos eso de la colectividad del trabajo del socialismo anarquista.

Y así lo hicimos, Adela y yo dividimos en tres partes el bocata como buenos anarquistas socialistas solidarios y nos comimos dos tercios de bocadillo, dejando una tercera parte para el compañero Alejandro.

Alejandro volvió de “plantar un pino” y se encontró su apreciado bocata reducido. Tal cabreo le entró que casi me mata. Yo sólo seguía la consigna anarquista socialista al pie de la letra, es decir, abolir la propiedad privada y la distribución equitativa de la riqueza.

El suceso justificó mi expulsión de la comuna. Todos respaldaron al camarada Alejandro puesto que realmente no sentían mucho aprecio por mí debido a que no habían logrado normalizar mi anárquica y asilvestrada forma de pensar. Incluso mi estimada Adela se unió a la unánime decisión del grupo. Por cierto, un día me la encontré en las Ramblas de Barcelona casada con Michael, el canadiense. Me contaron que les iba muy bien en su lucrativo negocio de compra y venta de terrenos en la ciudad condal. Negocio que Michael había montado con la pasta que heredó de un tío de Toronto. -¡Vaya con el comunista y los parias de la tierra!- pensé de camino a la parada del bus.

La experiencia en la “comuna anarquista socialista” me abrió definitivamente los ojos y me di cuenta de su falsedad. Esa gente sólo quería vivir del cuento y de las rentas de los demás. O sea, el típico invento de una pandilla de vagos, hipócritas y envidiosos. En eso consiste el socialismo.



9 comentarios:

  1. Interesante historia. Da para un guión de cine. No salíste mal. Te trincaste a la tía y te comiste el bocadillo de jamón. Yo tengo un amigo, director de una sucursal bancaria, que fue captado también por un grupo similar, que si zen, que si comuna, y de vez en cuando se iba a reuniones hasta que salió corriendo porque le querían poner el culo como un bebedero de patos, cosa de la que yo hacía tiempo le había advertido. Es que hay que ver lo que se inventa la gente para follar y comer. Y no digamos ya los que quieren follar variado y comer caro. Unos se hacen dirigentes progretarios del rebaño de los tontiprogres, otros se hacen dirigentes nacionalistas para explotar el sentimentalismo del terruño. Producir riqueza, más bien poca. Pero no les importa, saben que mientras dirijan el cotarro, siempre caerán chochos, culos y bocadillos. Y es que el poder, el auténtico poder, lo disfrutan los dirigentes de las sociedades arruinadas, como en la antigua URSS o actualmente en Cuba o Corea del Norte.

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  2. Lo tuyo no es la novela. Tu relato está consntruido de topicazos hueros.

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  3. ¿Te parece un tópico los cien millones de trabajadores asesinados por el comunismo y que se han abandonado en las fosas de la mangoneada Historia?.

    El comunismo sigue situado en un lugar preferente en la memoria sentimental de los nuevos profetas socialistas del siglo XXI y de los gañanes que les siguen como borregos.

    La fórmula para preservar los principios doctrinales comunistas por parte de sus actuales herederos, los abanderados del nuevo socialismo del siglo XXI camuflados en las faldas de la democracia, es recurrir al disimulo; es decir, a realizar prácticas demagógicas descafeinadas que les otorgan un halo de legitimidad y con la que esconden hipócritamente la verdadera esencia del sangriento comunismo del siglo XX.

    Actualmente, gracias a esa táctica, los principios doctrinales del viejo comunismo continúan gozando de una desvergonzada indulgencia ética entre la población que se deja domesticar. Revel sentenció poco antes de morir: "Ha caído el Muro, pero sólo en Berlín, no en las mentes de algunos".

    Se refería, precisamente, a ese proceso de lobotomización que sufre la población víctima de la consigna socialista machaconamente repetida y difundida por esos mercenarios comunistoides a sueldo, creadores de opinión, que escriben en los medios de comunicación de masas sobre las falsas excelencias del ideal inmaculado de la utopía socialista, evitando mencionar la empírica evidencia de los desastrosos efectos sanguinarios del socialismo real.

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  4. LLegue a tu blog de casualidad y me dejo pensando bastante el relato. Te dire que soy anarquista, pero no "engrupido" (como los que nos acabas de contar)... Es más difiero mucho con varios "anarquistas" porque caen en lo mismo que dijiste tú. A ellos no los considero anarquistas porque son inconsecuentes, y asi mismo ellos no me deben considerar anarquista porque no sigo ciegamente y al pie de la letra sus consignas (muchas veces son cuestionables).

    A lo que voy es que toda postura es consecuente o inconsecuente desde diferente angulo, asi por ejemplo "desde la derecha todo lo izquierdista es inconsecuente", y "desde la izquierda todo lo derechista idem"... Y creo que asi no se llega a NINGUN HECHO OBJETIVO, a ninguna VERDAD, a ninguna SOLUCION, a ningun ACUERDO, ni a NADA... y ESE... creo que es uno de los grandes problemas de la humanidad.

    Creo que tu relato es bastante objetivo porque no te muestras ni a favor ni en contra, solo lo cuentas dejando pie a la duda al propio lector sin inducir tus juicios, sobre etiquetado como supuestamente "libertario y solidario": Por poner esa etiqueta (algo "CONCLUYENTE") se deja de CUESTIONAR los hechos como son, como si todo lo que esté dentro de esa etiqueta sea realmente "libertario y solidario", como los miembros de la comunidad que no cuestionaban sus propios actos. O los dictadores de izquierda encerrados en la etiqueta de sus ideales. O los de derecha idem. Y asi TODOS los que caen en lo que critican sin darse cuenta porque dejan de cuestionarse las cosas. Por eso encontre excelente tu texto pese a que yo también podria "molestarme porque me etiqueto como anarquista" (Lo que sería estupido).

    Ahora... Tambien me das pie a la duda al final en tus ultimos comentarios... Cuando etiquetas "En eso consiste el socialismo"... No crees que también es demasiado concluyente sobre un hecho que no es siempre asi? Me dejo pensando en que pese a la objetividad de tu texto, tu postura podía contraria al socialismo y por eso lo ves así.

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  5. Sr. The Disident: En cuanto a las izquierdas o a las derechas; más bien lo llamaría Socialismo de izquierdas o de derechas, ambos son la misma mierda con diferentes matices. Todos se basan en ideologías mesiánicas, totalitarias, liberticidas y que disfrutan quitando de en medio a los que osen discrepar. Siempre el socialismo, sea del color que sea, va acompañado de muerte, miseria y sumisión a un Estado fuerte controlado por unos pocos.

    Durante los últimos años se ha cometido el grave error, gracias a la machacona insistencia de los nuevos socialistas de izquierdas del siglo XXI, de considerar el nacionalsocialismo de Hitler como un movimiento no socialista; nada mas lejos de la realidad. Fascismo y marxismo son las dos caras de Jano de uno de los peores instintos humanos.

    El nacionalsocialismo y el comunismo aparecieron en la segunda parte del siglo XIX en plena época de estúpido romanticismo tan lleno de sentimentalismo y tan vacío de cerebro. Ambos, variantes de socialismo, a veces han sido íntimos amigos, alternando, como en tantas parejas de novios, tiempos de amor con otros de odio.
    Ambos son todo lo contrario a la esencia y espíritu anarquista que se centra en la libertad del ciudadano y desprecia al Estado colectivista. Por eso, hoy en día, lo más cercano a dicho espíritu lo puedes encontrar en los anarco liberales asilvestrados como yo.

    ¡ Claro que eso que he relatado sobre la comuna era socialismo! Un socialismo oculto en la hipocresía y la demagogia de esa gente pseudoanarquista. ¿Qué es socialismo sino hipocresía aderezada de envidia y mala leche?.

    No, el prototipo socialista de izquierdas lo que se dice idiota, no es. Cada vez es más difícil identificarle porque la mayoría ha cambiado la camiseta del sanguinario “Ché” y su anarquismo hueco por la ropa de marca. Tienen móviles capitalistas de última generación, coches capitalistas y se aprovechan de todas las ventajas que les ofrece la economía de mercado que tanto odian.

    Los neocomunistas son muy dados a disfrutar de los buenos vinos y suculentas comilonas de partido o de sindicato, casi siempre a cargo del erario público. No, si idiotas o muy tontos no son en absoluto. Lo que tienen es mucha cara. Su argumentario rebosa de hipocresía y demagogia

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  6. Sr. The Disident: Es obvio que para todo socialista de izquierdas repartir la riqueza de otro es la obsesión, a veces motivado por la envidia, o bien, por un infantil impulso redentor para crear la sociedad de sus sueños y, otras veces, porque no quieren que la economía de mercado funcione para evitar que su negocio ideológico se le vaya al traste.

    Al igual que sus primos socialistas de derechas, su arrogancia y creencia de que son superiores moralmente para guiar nuestras vidas o para echarnos las culpas de las miserias que padece la humanidad determina su melodramática idea de la naturaleza humana.

    Quiero apercibir sobre el gran poder que sigue poseyendo el socialismo demagógico en el siglo XXI con relación a la utilización perversa de los sentimientos, así como de la exacerbación de la envidia como fundamento de una ideología sanguinaria y totalitaria.

    Todos sabemos que fomentar la envidia es el mejor mecanismo para manipular a algunas personas, sobre todo a las que tienen menor formación y capacidad de reflexión, y enfrentarlas con el resto de la ciudadanía.

    La redistribución de la riqueza va pareja siempre al uso de la fuerza cuyo monopolio lo utiliza todo tirano a su antojo. El déspota populista, cuyo prototipo es el fascista comunista Hugo Chávez, suele conseguir el poder de forma pseudodemocrática por medio de la influencia mangoneante sobre los sentimientos de las mayorías.

    En el fondo, para todo socialista la democracia no es un fin sino un medio para alcanzar el socialismo en su versión fascista o comunista; lo mismo da, es el mismo monstruo con dos cabezas.

    La democracia la usan estos indeseables tiranos como el trozo de papel higiénico del cual se desprenden con asco una vez limpiada su mierda.

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  7. Que vago comerle la mujer y la comida. Para mi que te olvidaste de trabajar y te echaron. jajaj. Esta buena la historia. igual eres un desgraciado desagradable, para mi que tu eras el único que tenia la idea de follar y comer gratis mientras el pobre tipo cornudo estaba trabajando. jaja

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  8. Reflexión para hoy:

    Jueves, 26 de Abril del 2012.

    "El amor debe ser el cimiento de cualquier relación y saberlo expresar es el pilar en el que se sustenta."

    El amor por el dinero es lo que sustenta las relaciones basadas en lo mismo que las limita.

    Te revistes de falacias, consecuencia de tu lógica, expresión de tu ideología.

    El machismo hipócrita roza sus límites:
    http://lodicecincinato.blogspot.com.es/2011/12/only-men.html

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  9. No habéis leído bien la historia ¿Quién tuvo la iniciativa del huerto? ¿Quién lo mantenía?. Me acusáis de machista, cuando era el propio Alejandro el que creía tener un predominio especial sobre Adela como si fuera la hembra de su propiedad. No admitía que Adela pudiera elegir a otro hombre para compartir de forma altruista su cuerpo y su vida. Creo que vuestra mentalidad se asemeja mucho a la del liberticida, envidioso, egoista e hipócrita Alejandro.

    Con relación a la entrada http://lodicecincinato.blogspot.com.es/2011/12/only-men.html, os diré que está pensada para todos los hombres y mujeres, repito “y mujeres”, que sientan una atracción natural hacia chicas tan estupendas como la de los vídeos. Siempre respetaré la inclinación sexual de cualquier ser humano mientras no pretenda imponerla a la fuerza a los demás. En eso consiste la Libertad que tanto odiáis los liberticidas. Emile, si tu prefieres los vídeos de tíos con pelo en el pecho, allá tú, es cuestión de gustos, ¡crea un blog y publícalos!.

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