Reflexión para hoy:

     

sábado 14 de noviembre de 2009

El payaso Sebastián


El circo genocida del socialismo tiene sus propios payasos; payasos que no producen risa sino miseria. El payaso Sebastián es el prototipo de todos ellos.

Sus ocurrencias, propias de imbéciles, vienen determinadas por intereses perversos o por una cuestión de imagen ante su electorado para hacerles ver que se está haciendo algo por su bien, así mantienen despiertas sus mentes robotizadas, así arrean a esas manadas de ciudadanos pastueños y lobotomizados que les confían el voto cada 4 años.

También las estúpidas ocurrencias se lanzan con el objeto de desplazar el debate político a temas secundarios a efectos de distraer a la plebe y que no reflexionen demasiado sobre los auténticos problemas de la sociedad.

Los payasos son siempre inofensivos salvo que controlen el Boletín Oficial del Estado, es decir la potestad reglamentaria. Esta poderosa arma les transforma y llegan a creer que están, tanto en un plano intelectual como moral, por encima del pueblo soberano que le ha otorgado el poder. Entonces es cuando el payaso es peligroso porque se siente flotando como si fuera una deidad. Pronto empieza a ver necesidades que la gente no tiene pero que coinciden con sus sueños pueriles. En ese momento la desgracia para la sociedad está asegurada. Es ese maldito momento en el que el payaso considera a los ciudadanos como niños pequeños a los que se les debe organizar tanto sus vidas como sus mentes.

El payaso político nunca será la persona que satisface los intereses que la sociedad demanda sino el productor único y genuino de los intereses que imagina que la ciudadanía necesita. Con payasos en el poder se expande monstruosamente la capacidad normativa del Estado para entremeterse en todos los rincones de la vida cotidiana de los ciudadanos.

Veamos algunas de las ocurrencias del payaso Sebastián con el fin de comprender que es lo que pasa por el cerebro hueco de este iluminado:

Entre sus chorradas para combatir la crisis está la de cambiar los semáforos por otros de bajo consumo; o en que todos los españoles pasen las vacaciones en España (¡eso díselo a los 5.000.000 de parados!); o que se consuman productos españoles, sin embargo los millones de bombillas que nos ha comprado no son "made in Spain"; son de fabricación extranjera, ya que ninguna empresa las realiza en España, según confirmó el mismo.

Si el payaso Sebastián, que medra gustosamente en el Ministerio de Industria, quiere hacer algo útil por España debería implementar una política energética eficiente, es decir, que no impida que se construyan centrales nucleares. Se ganaría en competitividad, se reduciría el déficit comercial, se conseguiría la independencia energética y el bolsillo del español común lo notaría cuando le llegara la factura de la luz.

Lamentablemente el payaso Sebastián es sólo uno más de los muchos inútiles que calientan sus culos todos los viernes en el Consejo de Ministros, presidido por el más inútil de todos los inútiles, el presidente José Luis Rodríguez “el rojo” (uso sólo el apellido de su padre franquista, el cual trabajó sumisamente para el Caudillo al igual que el de otros que también se sientan en ese Consejo de Hipócritas).

Recordemos como el payaso Sebastián defendió la necesidad de que el Estado ayude a las grandes inmobiliarias en crisis como la poderosa MARTINSA (esta fue la que negoció su silencio ruinoso con el gobierno antes de las elecciones); dicha ayuda se haría comprando suelo a las mismas con dinero de todos los ciudadanos para destinarlos al “uso público”. Y ya puestos, como el dinero público no es de nadie según dicen con frecuencia los socialistas de todos los partidos, pues lo mejor es eso, ¡metan la mano sin miedo que aquí no pasa nada! ¿donde se ha visto mejor oportunidad para el saqueo?

¿Y a qué precio vas a comprar el suelo payaso Sebastián? ¿Quién lo tasará tío listo? ¿A quienes se van a comprar esos terrenos, a tus amigos? Tu lo que quieres es salvar a los constructores e inmobiliarias afines a tu partido expoliando a los contribuyentes españoles.

Es obvio que se trata de un suelo que ha perdido gran parte de su valor, por eso las inmobiliarias están ahogándose. No olvidemos que todas ellas no tuvieron compasión en especular y controlar el suelo junto a sus compinches políticos municipales y autonómicos; lo que infló artificialmente el precio de la vivienda contribuyendo a agravar la crisis económica actual. Para colmo, los bancos centrales, dirigidos por peleles que ponen los políticos parasitarios, intervinieron a capricho en el precio del dinero provocando la expansión monetaria y la consiguiente barra libre de las hipotecas, así toda la ciudadanía pastueña, como el burro que sigue a la zanahoria, mordería el anzuelo y se endeudaría de por vida esclavizada por la puta hipoteca. Negocio asegurado.

Otra gilipollez del payaso Sebastián es obligar a las centrales térmicas a comprar carbón nacional que está ahora fuera de mercado por falta de competitividad. Sabemos que la dependencia energética de España es superior al 80%, pero el payaso Sebastián lejos de apostar por la energía nuclear, centra sus esfuerzos en el ahorro de crudo o en energías renovables que nos cuestan un ojo de la cara. Para ello, sugiere sudar más en verano y tiritar más en invierno; andar, usar la bici o el borrico; disminuir los límites de velocidad, si es posible, empujando el coche y cambiar todas las bombillas incandescentes de todos los hogares. Esta última gilipollez es lo que más me ha iluminado definitivamente el cabreo que me produce el payaso Sebastián. Por cierto, ¿por qué no quieres saber nada del famoso estudio de Gabriel Calzada que constata las falacias sobre la economía "verde"?. ¿Y tu eres Doctor en Economía?, tu lo que eres un trepa al servicio de la PSOE. ¿Pero dónde tienes la dignidad?

Volviendo a las bombillas, sabemos que el pasado 11 de febrero de 2009 puso en marcha una de sus ocurrencias anticrisis más rocambolescas: distribuir entre la población bombillas ecológicas para combatir la recesión económica, bombillas que lucen menos que la vela que se pone el día de difuntos. ¿Y luego, payaso Sebastián, vas a fijar los watios máximo y las horas de encendido y apagado de las bombillas? Esto va a empezar a parecer la Cuba castrista o la Venezuela del gorila rojo.

¡La madre que parió al tío payaso! 5.000.000 de parados, un Estado endeudado de forma descomunal, una recesión galopante y el capullo quiere arreglarlo todo comprándonos bombillas con nuestra pasta. Pero la bombilla que me toca te la puedes meter por donde amargan los pepinos. Disculpad la grosería, pero es que me da asco este tipo que disfruta repartiendo bombillas, papel en el que se encuentra muy realizado como persona.

En mi casa tengo un procedimiento de ahorro energético que se llama "interruptor". ¿Tío gilipollas, también nos vas a comprar interruptores con nuestro dinero?

lunes 9 de noviembre de 2009

La Esperanza se llama Esperanza


Recordemos que en 1996, por primera vez en democracia, el Partido Popular representante del socialismo de derechas, fue vencedor en las urnas con escaso mérito de su parte ya que fueron los propios socialistas de izquierda que, con sus corruptelas de Estado tipo GAL, fracasos económicos y roldanadas varias, se lo pusieron en bandeja. Pero ahora los necrófilos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no van a tropezar por segunda vez en la misma piedra y, para evitarlo, están recurriendo al populismo más soez, es decir, su táctica se centra en imitar al rancio peronismo con el propósito de argentinizar España en dos décadas y así perpetuarse en el poder.

En 1996 fueron unos pocos periodistas amantes de la Libertad los que destaparon las pestilencias del PSOE haciendo cambiar voluntades en las urnas. Este estupendo trabajo periodístico fue aprovechado por el Partido Popular para ganar las elecciones. En cambio, ese Partido Popular olvidaría muy pronto el gran favor que realizó esa escasa prensa activa que no sucumbió a la corrupción informativa típica de los sectarios mercenarios del grupo mediático PRISA y comparsas afines.

El Partido Popular haciendo uso de su estúpido centrismo para quedar bien, ayudó al grupo PRISA en lugar de dar las gracias a los medios libres e independientes que les pusieron el poder de las urnas a sus pies.

Una genuina imbecilidad les siguió motivando para continuar haciendo regalos a sus enemigos políticos, sobre todo al PSOE y sus aliados separatistas, como es el control de los aparatos ideológicos desde la enseñanza hasta los medios de comunicación de masas. También, con entusiasmo, el Partido Popular siguió subvencionando tanto a los titiriteros cejateros de hoy como a los sindicatos sectarios, porque era lo políticamente correcto, es decir, la gilipollez elevada al cuadrado.

Con el propósito de conformar definitivamente ese partido de bajo perfil, Rajoy necesita decapitar “políticamente” a Esperanza Aguirre porque la líder madrileña es una persona con principios, honrada, bizarra y que preserva una eficaz capacidad de movilización de la ciudadanía.

Esperanza es, hoy por hoy, la única referencia de unión y rebeldía de todos los amantes de la Libertad y el Progreso que hará posible que España salga del fango en el que se ahoga, siempre que refunde un nuevo partido como ya lo ha hecho Rosa Díez. Ambas mujeres serían imparables en un futuro escenario político.

Por eso Esperanza tiene muchos enemigos tanto en el interior del partido como en el exterior. Es más, si España fuera una Teocracia Islamista, como algunos pretenden, hace tiempo que la Presidenta de la Comunidad de Madrid hubiera sido lapidada por ser la persona menos socialista del panorama político español capaz de revitalizar nuestra tambaleante democracia.

Es patético observar a un Partido Popular cuesta abajo y sin frenos. Recordemos como la cúpula del Partido Popular, con ayuda de algunas sotanas que deberían dedicarse a rezar padrenuestros, se apresuraron en machacar a los pocos informadores independientes que existen y que defienden la libertad, la democracia y la unidad de España frente al nauseabundo ataque de los liberticidas. Ahora algunos soplapoyas del Partido Popular se quejan de que poseen muy pocos instrumentos para llegar con eficacia a todos los rincones de la sociedad española e intentan desesperadamente arrimarse al monstruo de PRISA a ver si algo cae. Pero la bestia se encuentra plácida y, con sigilo, espera el momento idóneo para descuartizar a su estúpida víctima y comerse hasta el tuétano.

sábado 31 de octubre de 2009

Las tetas de mi amiga Adela “La Anarquista”


Durante un tiempo viví en una comuna anarquista. Todos allí eran supuestamente muy solidarios y decían que era bueno compartir los bienes entre camaradas. Todos estaban convencidos de la necesidad de la abolición del Estado, de la propiedad privada y del derecho de herencia. Todos rechazaban el consumismo y el materialismo de los países occidentales, sobre todo el de su demonio favorito: Los Estados Unidos de América.

Incluso algunas “miembras” de la comunidad, como así les gustaba denominarse, se enorgullecían de defender a los más indefensos y desprotegidos de la sociedad; lo que me chocaba es que afirmaran esto después de abortar, práctica muy reiterada entre ellas. Personalmente no entendía muy bien el pseudoprogresismo de éstas mujeres, que respondía a un esquema muy sencillo: ser pacifista y apoyar a los desfavorecidos con grandes dosis de demagogia y mucho talante de buenismo. Sin embargo, a su hijo que reposaba inocentemente en su vientre, siendo éste el más débil, el más indefenso, el más dependiente de todos los seres, no les parecía digno de amparar. Yo observaba una fuerte contradicción en sus postulados y para colmo argumentaban los derechos de la madre, presentándola como una pobre víctima indefensa no se sabe muy bien frente a qué.

Todos repetían la misma cantinela típica del clásico socialista que se siente anarquista; y que suelen soltar cuando no son ellos los afectados directamente por las consecuencias de tales ideas. Únicamente, sólo lo de desmantelar la cosa pública, es decir, el Estado, me llegó a convencer puesto que, como buen anarco liberal asilvestrado, además de desconfiar de la clase política, creo muy saludable para el bienestar de los ciudadanos limitar el poder del Estado y reducirlo progresivamente al mínimo imprescindible para construir una sociedad donde prime la Libertad y la solidaridad voluntaria entre los individuos en contra de la expansión del liberticida Estado colectivista bajo el apellido disimulado de socialdemocracia, neocomunismo, socialismo populista o indigenista , etc.

Recuerdo en especial a un miembro de la comuna que se llamaba Alejandro. Alejandro fue el que me invitó a compartir una nueva vida con ellos. Ya se sabe esa típica ansia que tienen los jóvenes de descubrir siempre un nuevo estilo de vida hasta que se dan de bruces con la realidad. Todos en la comuna aseguraban eso de que el anarquismo sólo puede ser socialista. Yo no lo tenía tan claro, sobre todo por lo de la coletilla socialista que acompañaba a la palabra anarquismo a la que todos daban mucha importancia. Esto es así, después de algunos detalles que me llamaron la atención y por los que me empecé a desencantar con lo de la comuna pseudoanarquista. Un día tuve la ocasión de comprobar la hipocresía de estos tipos que hoy en día se hacen llamar “Okupas” pero que conservan la misma filosofía de vida.

Alejandro tenía una compañera de cama, Adela. Una morenaza de ojos verdes nacida en Cartagena que estaba buenísima, pero yo la notaba algo agotada en su relación sentimental. Desde el primer momento congeniamos e inevitablemente me la llevé al “huerto”.

Esto le sentó muy mal a Alejandro, un chico bastante celoso. Desde entonces la relación se enturbió bastante haciéndose cada vez más insoportable. Alejandro creía tener un predominio especial sobre la murciana, esto fue lo que me hizo entender que eso de abolir la propiedad privada no lo tenía muy claro el chaval, sobre todo si tenía unas buenas tetas como las de Adela. Michael, un comunista canadiense, rubio de ojos azules, que se sentía indigenista y que purulaba por la comuna le hizo entender a Alejandro que no debe existir la propiedad sobre las cosas que nos ofrece la “Pachamama” (madre tierra) y, menos, sobre las personas; puesto que el anarquismo no simpatizaba con la esclavitud.

La gota que colmó el vaso fue un día en el que Adela y yo violamos lo más sagrado que tiene el típico anarquista socialista. Su propiedad privada. ¡No es de coña! En el fondo ellos tiene su sagrados bienes privativos. Lo de compartir los bienes, la distribución de la riqueza o abolir la propiedad siempre es bueno mientras sean las de otros.

Sigo. Una tarde Adela y yo, después de haber aplastado un poco la hierba de un prado, regresamos a la aldea con bastante apetito. Alejandro acababa de hacerse un sensacional y materialista bocadillo de jamón ibérico que había comprado con algún dinerillo que obtuvo por la mañana en el rastrillo del pueblo vecino, haciendo juegos de malabares; dinero que no depositó en la caja común como era norma de obligado cumplimiento en la solidaria comuna.

Adela y yo nos habíamos situado tendidos a cierta distancia de Alejandro. No había mucho que hacer, salvo dormir, comer, follar, tocarse los huevos y repetir las consignas socialistas en reuniones esporádicas organizadas por un tipo que venía de vez en cuando en su flamante Volkswagen Beatle amarillo, portando atuendos psicodélicos y llenos de colorido.

Cuando venía este tipo, todo en la comuna era buen rollo y hermandad. Dicho personaje aprovechaba el viaje para traernos algunas cajas de ultramarinos y artículos de aseo que, por cierto, nunca se agotaban desde la última reposición; así como libros de base ideológica 100% socialista y panfletos varios que tras leerlos suponía que los debería haber escrito algún descerebrado inspirado por drogas alucinógenas como el ácido lisérgico.

Continuo. Esa tarde fue mi perdición, puesto que no se me ocurrió otra cosa que aprovechar la ausencia momentánea de Alejandro para sugerir a Adela que compartiéramos el sabroso bocadillo que se mostraba amenazante con ese jamón de jabugo resplandeciente debido a su grasiento tocino uniformemente veteado. Prisionero manjar cautivo en una barra de tierno pan candeal cuyo interior, previamente, se había untado con tomate campero ahogado por un aromático aceite de oliva virgen. Los tomates los cogió Alejandro de una pequeña huerta ecológica que montamos, por propia iniciativa, cuando me incorporé a la comunidad aportando mis conocimientos agrícolas; pero que, con el tiempo, sólo la trabajábamos los tres plingaos de siempre que respetábamos eso de la colectividad del trabajo del socialismo anarquista.

Y así lo hicimos, Adela y yo dividimos en tres partes el bocata como buenos anarquistas socialistas solidarios y nos comimos dos tercios de bocadillo, dejando una tercera parte para el compañero Alejandro.

Alejandro volvió de “plantar un pino” y se encontró su apreciado bocata reducido. Tal cabreo le entró que casi me mata. Yo sólo seguía la consigna anarquista socialista al pie de la letra, es decir, abolir la propiedad privada y la distribución equitativa de la riqueza.

El suceso justificó mi expulsión de la comuna. Todos respaldaron al camarada Alejandro puesto que realmente no sentían mucho aprecio por mí debido a que no habían logrado normalizar mi anárquica y asilvestrada forma de pensar. Incluso mi estimada Adela se unió a la unánime decisión del grupo. Por cierto, un día me la encontré en las Ramblas de Barcelona casada con Michael, el canadiense. Me contaron que les iba muy bien en su lucrativo negocio de compra y venta de terrenos en la ciudad condal. Negocio que Michael había montado con la pasta que heredó de un tío de Toronto. -¡Vaya con el comunista y los parias de la tierra!- pensé de camino a la parada del bus.

La experiencia en la “comuna anarquista socialista” me abrió definitivamente los ojos y me di cuenta de su falsedad. Esa gente sólo quería vivir del cuento y de las rentas de los demás. O sea, el típico invento de una pandilla de vagos, hipócritas y envidiosos. En eso consiste el socialismo.

viernes 23 de octubre de 2009

Aún siguen cayendo las cenizas de los inocentes


Zapatero puede seguir empeñado en la provocación, la manipulación y el radicalismo. Puede seguir pisoteando principios y valores como el respeto a la vida, la dignidad humana o la libertad, que son los cimientos no sólo de nuestra nación, sino de toda Europa y del conjunto de la civilización occidental.

Zapatero sabe muy bien que tiene armas poderosas como el BOE, la agencia EFE, TVE1, TVE2, Quatro, Telecinco, La Sexta, La SER, Radio Nacional, El País, Público y muchos diarios gratuitos que se reparten en el metro y en centros de trabajo con los que mangonean y aborregan a la gente; pero tras la marea humana del 17-O, debo recordarle que no tiene el clamor de la calle, es decir, tiene en contra a millones de ciudadanos honrados, sencillos y bizarros que son los verdaderos defensores de la Libertad y de la Vida. Gente educada, algunos laicos otros no tanto, pero que no están dispuestos a poner la otra mejilla, porque la mayoría que estábamos allí no éramos dóciles monjitas o monaguillos como les gustaría a los “quemaiglesias” o “matacuras” para podernos masacrar con facilidad.

Jose Luis, chaval, te digo una cosa, así como a tu comparsa de mediocres lameculos apesebrados ¡No nos sigáis provocando!

He ido a muchas manifestaciones en Madrid, antes de morir Franco y después, y en ninguna de ellas había encontrado tal densidad de público. Es obvio que las causas más nobles siguen comprometiendo a muchos españoles, lo que supone una gran dosis de esperanza. Fue el testimonio auténtico de decenas de miles de padres que salieron con sus hijos a la calle para defender el derecho a vivir, no el derecho a matar. Padres que estaban allí apretujados para explicar a sus hijos la aberración que supone el proyecto genocida socialista.

La población española no debe imitar a aquellos millones de impasibles europeos del siglo pasado que limpiaban las cenizas de sus ventanas las cuales procedían de la incineración de seres humanos asesinados en los campos de exterminio.

Ésta ha sido una manifestación de la sociedad civil en estado puro, de una pluralidad de ciudadanos diversos que pocas veces coinciden juntos, que en pocas ocasiones alza su voz de forma pacífica pero firme.

Se ha demostrado que la sociedad civil sigue existiendo y que no todos los ciudadanos están dormidos o anestesiados por obsoletas ideologías totalitarias sustentadas en el terror y la muerte. Sin embargo, una inmensa mayoría de ciudadanos aún están confundidos o no poseen ninguna convicción sobre el tema pero, desgraciadamente, terminan optando por la comodidad y no por la ética, es decir, eligen la muerte del más débil, la muerte del ser más indefenso, la muerte de una inocente criatura que nunca se va a revolver contra sus padres.
Muchas señoras que me rodeaban estaban orgullosas de ser madres y se preguntaban ¿Cómo es posible que mujeres que forman parte del gobierno socialista defiendan con cinismo y cabezonería el aborto cuando ellas no han experimentado la maternidad?

El gobierno de Zapatero es necrófilo, pudo empezar a gobernar gracias a los 192 asesinatos cometidos en un 11 de Marzo maldito, abandera la práctica de la eutanasia en hospitales públicos y defiende sin escrúpulos el aborto libre. Esto supone un peligro para España, no sólo por razones éticas y morales, sino por mera supervivencia. La cultura de la muerte del socialismo radical que estamos soportando supone un suicidio colectivo. Si los que gobiernan lo fomentan con el silencio maricomplejin de la oposición, es muy probable que nuestra sociedad y forma de vida, la que actualmente conocemos, desaparezca.

A la manifestación se apuntaron algunos de esos tipejos y tipejas del PP que suelen pedir perdón por existir, entre ellos la que fue una madre soltera, cuyo hijo se concibió caprichosamente por inseminación artificial con la consiguiente eliminación de embriones sobrantes, o sea, seres humanos como ella pero de menor tamaño.

¿Pueden ciertos miembros del PP que gobernaron durante dos legislaturas manifestarse contra el aborto si no quisieron acabar con el negocio del genocidio infantil cuando pudieron hacerlo?

¿Existe un aborto bueno y un aborto malo? ¿Podemos pensar como la gentecilla que lidera el PP que el aborto es un crimen a veces y otras no? ¿Podemos asesinar a un niño porque lo diga el PP y a otros no porque no le parece bien?

¿Quién cojones son los del PP, los del PSOE o la madre que les parió a todos para decidir si alguien puede vivir o morir?





















viernes 16 de octubre de 2009

CRIB Coalición de Repúblicas Islamo Bolivarianas



¿ Realidad o ficción ?


miércoles 14 de octubre de 2009

Hurtar (video demostrativo)

Hoy en nuestra particular clase de educación para la ciudadanía vamos a estudiar lo que es Hurtar. He aquí un claro ejemplo representado por la casta política:



http://tu.tv/videos/hurtar

sábado 10 de octubre de 2009

La 2ª guerra civil española será inevitable porque aún hay gente que ama la Libertad.


La especialidad del prototipo del militante socialista de derechas es estar en Babia. Son inconscientes de la magnitud del envite político y debido a su inane centrismo son incapaces de defenderse cuando les califican de franquistas, fascistas, criminales o delincuentes políticos. Son muy educados y humildes, por lo que no son propensos a utilizar la demagogia y la cachiporra como técnica de acoso político. También sus líderes, que no son elegidos democráticamente por las bases del partido, son corruptos, lo que ocurre es que su corrupción parece mayor porque sus primos socialistas de izquierdas tienen muchas televisiones, radios y periódicos gratuitos a su servicio para estar machacándoles continuamente. Son poco avispados y más memos que sus primos socialistas de izquierdas, aunque no para sacar oposiciones estudiando, que en esto le dan siete vueltas a los socialistas de izquierdas, acostumbrados al concurso “colocao por toa la cara” sin oposición, o sea, a conseguir puestos públicos a dedo para la familia, amiguetes y soplapoyas varios. ¡Pregunten en Andalucía!.

Los militantes socialistas de derechas nunca dan chivatazos a los terroristas faisaneros para que huyan de la justicia cuando “la jugada conviene” porque les crucificarían; en cambio a los militantes socialistas de izquierdas se les perdona todo.

El prototipo de militante socialista de izquierda le va eso de la superioridad moral, aunque la mayoría se ahoguen en la mediocridad, y gruñir, de vez en cuando, a los buenistas del PARTIDO POPULAR que "son de derechas"; o apedrear sus sedes vociferando "asesinos" o incluso llegan a espiar a ciudadanos y empresarios honestos pero molestos para los intereses de partido financiado esto con dinero del contribuyente o, también, si es preciso, llegan a asesinar, utilizando recursos del Estado, como hicieron en el caso GAL.

Los militantes y simpatizantes del PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL y sus aliados políticos tienen muy claro que cuando acusan de "extrema derecha" a los del PARTIDO POPULAR éstos nunca saben dónde meterse e intentan balbuceantes demostrar lo contrario sin dejar de ser políticamente correctos. Saben que los del PARTIDO POPULAR no tienen agallas y por eso les atizan una y otra vez. Vamos, que además de cornudos, apaleados. Recordemos como detuvieron sin motivo a miembros del PARTIDO POPULAR en una manifestación por el hecho de ser militantes de ese partido político; o aquellas imágenes cuando, algunos policías haciendo el juego al PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL, esposaron a dos militantes del PP, ambos de la mano derecha para que tropezaran delante de las cámaras como sucios delincuentes; todos puestos en libertad posteriormente por la justicia y sin cargos.

Pero los ciudadanos que aún conserven su sentido común no sólo deberían apretarse los machos, sino exigir una purga de la corrupta clase política y desterrar las ideologías obsoletas y totalitarias que, como el cáncer lo invade todo. También deben guiarse y ser coherentes con los principios que hacen prósperas y libres a las sociedades para que esos machos no se conviertan en pelotas de gomaespuma. Un ejemplo: con engendros como la politización de la justicia y la educación, la decadencia democrática, la expoliación de las rentas de los trabajadores, el intervencionismo liberticida, el genocidio abortista o los insolidarios y liberticidas estatutos autonómicos hay que emplearse al 100%, aunque sólo sea para que las generaciones del futuro recuerden que, a principios del siglo XXI, aún quedaba en España gente con decencia. Gente honesta que amaba la libertad. Gente bizarra que luchó, con los pocos medios que disponían, contra los traidores de derechas y de izquierdas que arruinaron y despedazaron España, vendiendo los trozos a la Coalición de Repúblicas Islamo Bolivarianas (CRIB).

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