Reflexión para hoy:

     

domingo, 14 de marzo de 2010

Follando espero al Estado de Bienestar que más quiero


La Libertad, la independencia, la responsabilidad y la dignidad deben ser devueltas a los ciudadanos. Debemos luchar para que no se infantilice a la sociedad en beneficio de la casta política, la cual se obceca en querer ser nuestra niñera de por vida mientras parasita al Estado.

Los ciudadanos debemos dirigir a los gestores políticos y no ellos a nosotros como vienen haciendo los burócratas sablistas que gestionan la cosa pública. Sin embargo, siempre existirá algún que otro socialista de izquierdas o de derechas que se sienta cómodo siendo esclavo y dependiente de “Papá Estado”. En este caso podríamos preguntarle: ¿Vas a tener relaciones sexuales?

- ¡No te preocupes, el Estado te facilita los condones y a fornicar como un poseso!.

- ¡Vaya!, ¿no te pusiste el condón estatal y follastes a pelo?. Entonces, ¿ahora no sabes si la nena está o no embarazada?. ¡No te desasosiegues, el Estado te ofrece la píldora del día después!.

- ¿Pero que me dices capullo irresponsable? ¿Tu amiga ya está embarazada desde hace 4 meses?

- ¡No te inquietes, “Papa Estado” te garantiza el aborto libre y gratuito en clínicas públicas para que te deshagas de la criatura!

- ¡No me lo digas!, es que ella no es tan malamadre como para asesinar a su hijo y decidió continuar con el embarazo. ¡Joder, no sufras!. Al principio el Estado te entregará un cheque bebé para que cuides de tu retoño hasta que alcance la edad escolar; luego se encargará de su educación adoctrinándole en sus escuelas públicas sobre las grandezas del socialismo y te facilitará becas de comedor para que su alimentación esté cubierta con cargo al contribuyente.

- ¿Esa ayuda para sacar adelante al niño te es insuficiente porque no tienes trabajo?

- ¡No te agobies, el Estado te puede pagar un subsidio mientras sus oficinas públicas de empleo te buscan un puesto de trabajo!

- ¡¡Aah, ya te entiendo!, es que eres un holgazán y lo tuyo no es trabajar. En ese caso el Estado siempre te garantizará un salario de subsistencia o renta mínima.

- Una última pregunta: ¿Por qué no intentas follar menos y estudiar más para formarte en algún oficio?. Esto te facilitará conseguir empleo con el que te ganes la vida con tu propio esfuerzo; además producirás bienes o servicios que satisfagan necesidades de la sociedad.

- ¿Qué te pasa?

- ¡Eeeeyh, ya lo sé!, es que el Estado te acribillará a impuestos robándote parte de tu salario para pagar todo lo anterior a otros vividores como tu. ¡¡Pero que cara le echáis los socialistas de izquierdas o de derechas amantes de “Papá Estado”¡¡


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5 comentarios:

  1. Hola. Llego vía www.acratas.net Interesantes reflexiones las tuyas. Te escribo para proponerte una cosa: ¿Estarías interesado en sindicar algún artículo tuyo en www.desdeelexilio.com? Formamos parte de www.redliberal.com y tenemos varios cientos de lectores habituales. Simplemente date una vuelta por ahí y si te apetece, estaremos encantados de reproducir tus artículos. Gracias y suerte.

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  2. Ojalá todo lo que se paga de impuestos fuera devuelto para contribuir al bienestar social!!! Que bien estaríamos ahora, la verdad, pero va, mejor, SE LOS DAMOS A LOS BANCOS, TOTAL, ELLOS SON LOS QUE MANEJAN EL DINERO, PUES QUE VUELVA A ELLOS, vamos a hacer más recortes sociales y económicos para qeu unos pocos vividores vivan bien a costa de la mayoría. Te puedo asegurar que con esos subsidios que tanto criticas se sobrevive, NO SE VIVE, para que mayor vividor que el que vivie sin trabajar porque se aprovecha de otros QUE TRABAJAN POR ÉL.

    POR UN ESTADO VERDADERAMENTE SOCIAL, LIBERTARIO (que no liberal) Y DEMOCRATICO, porque no nos olvidemos que donde hay democracia hay libertad y en estos momentos no la hay para nada.

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  3. Sr. El Richar: ¿Dónde has leído que soy partidario de que el contribuyente pague las deudas de los bancos? Yo siempre defiendo que el dinero, donde mejor está es en el bolsillo del contribuyente y no en manos de políticos que creen saber mejor, que uno mismo, que hacer con la pasta que tanto esfuerzo ha costado ganar a otros. ¡A ver si te vas aclarando de que voy!

    En primer lugar te recuerdo lo que decían mis abuelos: La ignorancia es la carga más pesada, pero quien la lleva no la siente.

    ¿De verdad crees todo lo que manifiestas? ¡Venga, no seas demagogo ni te aproveches cruelmente de la gente ignorante para manipularles!. Sabes que estás mintiendo. Los amantes del intervencionismo público sois perversos porque os consta perfectamente que la actual crisis financiera en ningún caso ha sido provocada por políticas liberales que, por cierto, nunca se han aplicado, puesto que el prototipo liberal es incompatible con la clase política tal como hoy la entendemos.

    Los principales culpables de todo son los políticos intervencionistas y sus juguetitos llamados bancos centrales (instituciones socialistas por antonomasia) que, gracias a sus intervenciones arbitrarias, como la de los tipos de interés, nos han llevado al desastre. Ésta es la primera prueba de que ni el mercado libre ni el liberalismo político existen.

    ¿A que se han dedicado en las últimas décadas el FMI, El Banco Mundial, la OMC, la Reserva Federal norteamericana, la ONU, los Bancos centrales, el G8, el G20, la Comisión Europea y toda la patraña de organismos intervencionistas públicos? Sobran reglamentos y controles, y falta, cada vez más, libertad individual en un escenario global de mercado libre.

    De hecho, el sector financiero o bancario es, precisamente, uno de los mercados más regulados e intervenidos del mundo, a través de innumerables leyes y normativas socialistas de diferente grado y color, así que, por favor, ¡no tomen el pelo a la gente!.

    La culpa de la crisis económica es ideológica. La crisis económica es consecuencia de la crisis de valores y el afán de poder de todos los políticos apoltronados que atacan continuamente a la ética del trabajo, al ahorro y al esfuerzo. Políticos culpables de la aniquilación del principio de la igualdad de todos ante la Ley. Políticos que mantienen un intervencionismo degradante y amoral. Políticos culpables de la perversión de la democracia por lo políticamente correcto con el fin de conservar el poder.

    Es un espectáculo mundial ver a republicanos y demócratas, a conservadores y laboristas, a los de derechas y a los de izquierdas a la hora de afrontar una crisis, porque todos actúan igual, todos son intervencionistas, todos argumentan con medidas socialistas. Apoyan a las grandes empresas amigas, entran en el juego de los grupos de presión y manipulan a los votantes cautivos en nombre del bien común; mientras tanto, todos los demagogos populistas indigenistas bananeros totalitarios fascistas y antifascistas que existen en cualquier rincón del planeta, aprovechándose de la desesperación de las masas, se frotan las manos e intentan hacerse con el poder político, como solución a todos los males, pero cuya receta nos va a llevar aún más deprisa hacia el abismo como sucedió en el siglo pasado.

    Para arreglar la jodida crisis financiera internacional se debe permitir que sean los propios ciudadanos en un marco de libertad y libre mercado los que tomen las riendas de la situación, en vez de proceder a intervenciones cada vez más escandalosas con el dinero de aquellos que lo pueden producir honradamente con su trabajo y esfuerzo. Porque lo que está sucediendo actualmente en la economía internacional es el resultado de inversiones muy arriesgadas en un clima de falso bienestar creado por los Estados socializados y amparadas por éstos, como últimos salvadores, que nunca se hubieran planteado si no existiera esa red pública que garantiza el fracaso de unos desalmados a costa del contribuyente.

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  4. Sr. El Richar: Sí, aunque te cueste creerlo, todo es consecuencia del intervencionismo económico, de gobiernos omnipotentes que arrinconan la libertad y la propiedad privada, malgastando la riqueza de los ciudadanos en su particular sueño mesiánico por rescatar una economía que sería capaz de salvarse a sí misma si no se lo estuvieran impidiendo, es decir del triunfo de ese socialismo o capitalismo de Estado, que impone más reglamentos, más control y menos libertad individual. Todo lo contrario a un deseable capitalismo democrático.

    Lo más lógico sería que los ciudadanos premiaran con sus libres decisiones a las empresas eficientes, que han sabido gestionarse sin arriesgar y que nos satisfacen con nuevos productos y servicios. Eso significaría que todos elegiríamos en qué queremos gastar nuestro dinero, un pecado imperdonable para los gobiernos. Puesto que si nosotros decidiésemos, ellos no podrían hacerlo por nosotros, y por lo tanto no tendrían poder sobre nuestras vidas cuestionándose la necesidad de su existencia. Esa es una idea terrorífica para cualquier burócrata apoltronado en el gobierno de una nación.

    Lo peor de una crisis no son los efectos económicos, que al final acaban superándose por el esfuerzo conjunto de los ciudadanos si pueden obrar en libertad. Lo más perjudicial de las crisis son los calamitosos efectos que provocan los políticos intervencionistas cuando quieren solucionarla y que ahogan cada vez más a la sociedad.

    Hoy en día, ningún Gobierno tiene ni capacidad ni interés para guiar correctamente la economía, porque su principal objetivo es mantenerse en el poder y medrar.
    Volvemos a las viejas consignas: “to” “pa” el pueblo, pero sin el pueblo y con el dinero del contribuyente. ¡No se os ocurra quejaros! ¿Cómo os atrevéis?, ¡pero si lo hacen por vuestro bien!. Eso dicen en las televisiones, prensa y demás medios de comunicación para borregos.

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  5. Sr. El Richar: Una de las mejores armas de un Estado déspota es la dependencia. Muchos aspirantes a tiranos ganan elecciones vociferando a millones de desempleados o de pensionistas que si no les votan a ellos, los que vengan les van a suspender el subsidio o a quitar las pensiones respectivamente.

    Sin embargo la mejor política social es la de crear ciudadanos que se valgan por si mismos, que dispongan de gran variedad de ofertas de trabajo o que, una vez jubilados, puedan sostenerse con un patrimonio propio generado con años de trabajo y ahorro.

    Una sociedad libre también tiene oportunidades para los más humildes. Es más, es la única en la que tienen posibilidad real de escapar de su situación precaria, puesto que una sociedad libre produce oportunidades y bienestar para todos.

    Los emprendedores, en un entorno de competencia, producen bienes de consumo de forma masiva acercando así, a quienes menos tienen; lo que antes, por escasez de oferta, era exclusivo de los más pudientes. No olvidemos que un empresario para obtener un beneficio debe satisfacer las necesidades de los consumidores y para satisfacer las necesidades de los consumidores, además de mejorar la relación calidad/precio, es obvio que debe fabricar el producto y emplear a personas sin empleo, o sea, sin futuro. Así los desempleados se transforman en trabajadores, obtienen un salario y se convierten en consumidores, mejorando su calidad de vida.

    Algunos trabajadores, con el tiempo y gracias al ahorro, la formación, la osadía e iniciativa pasarán a convertirse en nuevos empresarios. Éstos, a su vez, necesitarán más trabajadores en paro y producirán riqueza para el resto de la sociedad. Es así de sencillo. Sólo la libertad permite el verdadero desarrollo de las sociedades. Sólo con la libertad hay oportunidades para todos. Así de simple es el secreto de la prosperidad de las naciones con una economía de libre mercado no socialista.

    Incluso para quienes no tienen absolutamente nada, una sociedad en libertad es la mejor opción para vivir y tener esperanzas.

    Responde: ¿Por qué la gente que tiene muy poco en su tierra, salvo dictadura, teocracia o pseudodemocracia, sigue emigrando a países libres, incluso arriesgando sus vidas; sabiendo que, en un principio, seguirán siendo pobres?

    Los subsidios y las subvenciones no generan riqueza, no desarrollan la economía, sino todo lo contrario; invitan al apaciguamiento de los ciudadanos, por lo tanto desaparece la competitividad, la excelencia, y el mérito.

    En una sociedad libre lo importante es la persona y su capacidad, esfuerzo e iniciativa para salir adelante por sí misma, bases esenciales para la prosperidad económica. Nada que ver con la dependencia que buscan los déspotas de quienes necesitan ayuda.

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