Reflexión para hoy:

     

sábado, 27 de marzo de 2010

La desvergüenza intelectual de los energúmenos


Existe algo que suelo denominar la desvergüenza intelectual de los energúmenos cautivos por las mediocres consignas socialistas. Liberticidas que anidan, en diferente grado, en todos los partidos políticos y que suelen convencer a la gente manipulable de lo que se debe hacer y como hacerlo.

Cargados de un imperativo pseudomoral para esconder la realidad, vociferan de forma impersonal que unos cuantos tienen que mandar (¡casualmente son ellos!) y muchos deben obedecer. Lo peor es que tienen éxito entre las masas pastueñas poco reflexivas que se tragan sin digerir intelectualmente el discurso populista aunque, a la vez, les estén robando la cartera. Esa plebe, víctima y culpable de su futuro penoso, es incapaz de percibir que las políticas de esos malnacidos les van a condenar a ser esclavos de la miseria durante décadas.

En cambio, los que amamos la Libertad no aspiramos a dirigir las vidas ajenas. Sólo anhelamos convivir en armonía con el prójimo respetando su autonomía, su integridad física y su propiedad privada.

La sensatez no existe en las cabezas de los liberticidas, incluso, tienen la enorme desvergüenza de culpar, como viene siendo habitual y tirando de consigna, al mercado libre, o sea a la Libertad, de todas las penurias del ser humano. Una acusación tan grave y tan falsa sólo puede proceder de un necio o de una mente malvada. No poseen ningún argumento que razone su acusación; que justifique cómo la Libertad y el respeto al disidente pueden ser tan nocivos para la convivencia y la cohesión social. Sólo se obcecan en la estulticia, algo que acompaña siempre a los fanáticos de las aberrantes ideologías casposas y sanguinarias.

5 comentarios:

  1. Hola¡
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    tatiana.

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  2. Bueno,la mayoría de los comunistofilos tienen, una cosa en común, una niñez,carente de dinero,valga decir de estrechez económica situación que dejó en ellos huellas tales como la envidia y su secuela el odio.Envidia y odio hacia el capital.Es esa envidia y odio el motor que los induce a la política y llegados al poder por anexión a grupos radicales valga decir de extrema izquierda sacian su envida y odio en la población indefensa.En cuanto, a la clase capitalista, sufre las consecuencias de su envidia-odio,pues sufren proceso de expropiaciones que mas tarde servirá para la cura de los dos males por aquellos padecidos.Ya,dueños de gran capital,aquel odiado capital que tanto los hizo sufrir, va este producto de sus exacciones, hacia los paraísos fiscales.El motor que genera la envidia odio,deja de funcionar cuando los odiadores envidiosos entran a disfrutar de sus bondades.Que nos nos digan, los comunistòfilos, que buscan el bienestar de la comunidad,a otro perro con ese hueso buscan es, el bienestar suyo,de sus familiares y de sus amigos.Bienestar que culmina,como ya se dijo,en cuentas cifradas en paraisos fiscales.

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  3. Los socialistas, son como los leprosos que quieren contagiar y contaminar sus limitaciones producto de la naturaleza. Contagiar la ineptitud para generar progreso y dinero. Son inútiles sociales que por sus complejos y resentimientos familiares y sociales, derrochan envidia y odio por doquier. Solo viven de la pobreza ajena. Se autotitulan "intelectuales" viven a expensas de las ONG's socialistas y comunistas internacionales ganando dinero a manos llenas y llorando miserias. Se dicen defensores de la clase pobre, evitando que salgan de su miseria porque de no existir, no tendrían discurso alguno. Valientes inútiles, desvergonzados y parias de la humanidad.
    Pregunto si alguien conoce a algún socialista que haya sabido producir un dolar en su vida.
    Quieren distribuir la riqueza de quienes hemos sabido ganarla a base de estudio, trabajo, esfuerzo dedicación y riesgo. Son los mejores en distribuir la riqueza ajena, y estarán satisfechos cuando todo el mundo sea pobre.
    Muchos son los grandes fariseos de la política. Pregonan lo que no hacen. Intelectualoides de pacotilla quie viven del tabajo ajeno.

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  4. Personalmente no me importa la desigualdad porque no soy envidioso. Me importa la pobreza, más que a esos intelectualoides que mencionas y lucharé contra todos los que ponen zancadillas impidiendo que los pueblos salgan de la miseria en la que se ahogan.

    Que esa gentuza tenga envidia no significa que a todos nos tienen que meter en el mismo saco. Lo peor de la envidia, que ellos ven como algo normal, es cuando esa envidia se institucionaliza en un régimen totalitario como es el socialismo, con un poder bestial en manos de una cuadrilla de envidiosos que alegremente expropian a capricho.

    Gente fracasada que en su vida fue capaz de crear nada ni dirigir un proyecto empresarial que satisfaga necesidades, es decir, produciendo bienes y servicios para la sociedad. Usando las mismas palabras de un señor que en su experiencia política conoció muy bien a estos tipejos, te los describiré como gente obtusa, loquinaria, botarate, impresionable, ligera, de poca chaveta. Gente insufrible por su inepcia, injusticia, mezquindad y tontería.

    Gente que no sabe qué decir, no saben argumentar. Energúmenos que encarnan a la perfección la necedad. Gente que practica una política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín.

    Me entristezco por los países que los sufren; que sufren su zafiedad, su politiquería y sus ruines intenciones por las que conciben el presente y el porvenir de los ciudadanos según se los dicta el interés personal.

    Un día, en un pueblecito de Venezuela, pregunté a un tipo que estaba energullecido de ser socialista lo siguiente: ¿Si tuvieras dos casas donarías una para alguien que no tuviera vivienda? - SÍ – me respondió. ¿Y si poseyeras dos coches donarías uno para quien no tuviera? - SÍ – respondió nuevamente el camarada socialista. ¿Y si tuvieras un millón de dólares en tu banco, donarías la mitad para los más necesitados? - "claro que sí - respondió.
    ¿Y si tuvieras dos pollos en tu corral, donarías uno para los comedores de caridad? - No - respondió el tipo. - Pero.. ¿por qué donarías una casa si tuvieras dos, un vehículo si tuvieras dos, y 500.000 dólares si tuvieras un millón en el banco,....y no donarías un pollo si tuvieras dos?... -Porque los pollos sí los tengo en mi corral. Contestó el aspirante a Revolucionario del Socialismo del Siglo XXI.

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  5. El típico socialista no soporta ver a gente más rica que él porque le corroe la envidia. A los socialistas les gusta fabricar pobres porque odian ver gente mejor que ellos, que gestionen mejor la economía, con argumentos eficaces, fieles a principios y más felices. Lo que realmente ha esclavizado al mundo con la excusa de la Justicia Social ha sido el socialismo. Los rumanos, albano-kosovares, húngaros o polacos sufrieron en sus carnes el resultado de esa aberrante gestión política llamada socialismo. Y es lo que habrían tenido los españoles en el año 1936 si hubiera culminado la revolución del proletariado que les tenía preparado el camarada Stalin.

    El socialismo ha cosechado en la historia dos cosas esenciales: hambre para los pobres y paredón para los disidentes. Cien millones de muertos es el balance del socialismo real.

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