Reflexión para hoy:

     
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lunes, 10 de octubre de 2011

Cagar en inodoros y Economía de Mercado






Recuerdo, durante  mi niñez, como en casa se cagaba en un orinal que vaciábamos en el gallinero. También solíamos ir con cubos a una fuente, varias veces al día, porque no disponíamos de agua corriente ni de pozo.

En aquellos años algunas familias ya empezaban a disfrutar de agua que fluía alegre de un grifo de latón instalado en la cocina. Para defecar o en el momento de la micción, en esos hogares afortunados se utilizaba un asiento blanco denominado inodoro o váter que, tirando de una cadena se llenaba de agua, arrastrando los excrementos u orines a una rudimentaria fosa séptica.

Una cosa tan simple hoy en día, nos parecía maravillosa entonces y suponía una excepción puesto que sólo pocas familias tenían renta suficiente para sufragar algo que en aquella época era un privilegio por su escasez y elevado precio. Eran tiempos amargos, de necesidad y de apuro, en los que sólo los más pudientes se beneficiaban de la escasa producción de bienes y servicios que existía.

Pasado el tiempo, gracias a un entorno de Libertad y economía de mercado, empezaron a surgir negocios que demandaban  mayor variedad de puestos de trabajo, cada vez más especializados y mejor remunerados. La gente, que antes sólo dependía de los escasos ingresos que les reportaba las faenas agrícolas, podía ahora elegir entre diferentes ofertas de empleo y consumir todo tipo de bienes, incluso ahorrar parte de sus salarios incrementándose así la inversión. Consecuentemente, siguió creciendo el número de empresas de todo tipo, tales como las que desarrollan infraestructuras urbanas de alcantarillado o las que fabrican material de fontanería.

Asimismo, el aumento de empresas más productivas y especializadas dio lugar a que los ciudadanos gozaran de una mayor oferta de servicios y bienes, puesto que la libre competencia obligaba a los empresarios a ofrecer productos más novedosos, de mayor calidad y a menor precio, así como a retribuir mejor a los trabajadores más productivos y especializados, es decir, a esos trabajadores que habían sacrificado su tiempo libre en formarse en lugar de jugar diariamente al mus en el bar de la esquina.

Gracias a que la economía de mercado se ha aplicado en ciertas partes del planeta, la población de esos lugares disfruta ahora de alcantarillado, agua potable, ducha, inodoro y bidé en su propia casa. ¿Qué hubiera ocurrido si, en aquellos tiempos de mi infancia, un sistema socialista, planificador, totalitario, intervencionista y expropiador, hubiera ahuyentado a los emprendedores e inversores?

En ese caso, ahora sería esclavo de la cartilla de racionamiento o, simplemente, pasaría hambre. No podría escribir todo esto en mi bitácora porque estaría censurada y ni siquiera tendría internet en casa. Me encontraría en situación de desempleo porque no habría puestos de trabajo que cubrir y aún tendría que ir a la fuente a por agua con cubos remendados porque no existirían empresarios que se dedicaran a fabricar cubos,  material de fontanería o a construir infraestructuras hidráulicas o de alcantarillado.

Recordad que todavía existe gente del tercer mundo que aún no han tenido la posibilidad de cagar en un inodoro ni de abrir un grifo en su propia vivienda puesto que no tienen viviendas dignas sino chozas y favelas. Y lo peor es que seguirán viviendo en esas rudimentarias chozas y favelas rodeados de miseria porque en el primer mundo existen unos tipejos liberticidas parecidos al de la foto. Idiotas que disfrutan del capitalismo, maldiciéndolo. Tipejos que  se obstinan en poner zancadillas para que la economía de mercado globalizada no llegue a los países del tercer mundo. Esos tipejos liberticidas, que dicen perversamente representar al obrero, al débil o al pobre; están cegados de consignas marxistoides que vomitan odio hacia el capitalismo democrático y la globalización. Consignas cuyas consecuencias negativas repercuten, con mayor virulencia, en esos obreros, esos débiles o esos pobres que son los que padecen, en definitiva, desempleo, marginación y necesidad.

No obstante, los países del primer mundo también pueden retroceder  y ponerse, con el tiempo,  a la altura de los países del tercer mundo si se obstinan en aplicar leyes intervencionistas, en lo económico y, liberticidas, en lo político. Nada les salvará. También los países del primer mundo pueden  caer en el abismo del desempleo,  la miseria, la desesperanza y el subdesarrollo. Un ejemplo es Argentina. Recordemos lo que fue y en lo que se está convirtiendo. ¿Será España la Argentina europea?

sábado, 3 de septiembre de 2011

2081




Alguien con sentido común dijo una vez que no hay mayor envidioso que el que se cree igual a todos. Y esa envidia termina generando odio hacia quienes no quieren ser iguales.

La igualdad consensuada en un parlamento o la igualdad impresa en un Boletín Oficial del Estado constituye la peor amenaza para acabar con la Libertad de los ciudadanos.

Está claro que la igualdad sólo se puede imponer machacando la Libertad.  Acojonando a quien se rebela contra la lobotomización colectiva. Siempre nos tropezamos con lo mismo. Siempre la misma historia: destrozar la Libertad con la excusa de la igualdad.

Los liberticidas siguen empeñados en transformar las sociedades libres en grandes granjas avícolas dónde todas las gallinas serán de color blanco. Para ello necesitan también recortar las alas de todas las aves asilvestradas para que su vuelo sea el mismo que el de las gallinas. Necesitan recurrir a la propaganda y a la manipulación con el propósito de convencer de que todas las aves son aves de corral. Por eso también, la gallinácea reaccionaria que ose volar un poco más que las otras le recortarán también el alma. Todas las aves deben ser obedientes, sumisas, maleables, silenciosas e iguales. Todas asquerosamente blancas.

La sociedad que impone a sus ciudadanos, desde pequeñitos, a amoldarse al  nivel más bajo es una sociedad que siempre fracasa porque destruye a los más capacitados y emprendedores que son fundamentales para la prosperidad del conjunto de toda la sociedad, ya que son éstos individuos cualificados los que descubrirán nuevas tecnologías y oportunidades de negocio que enriquecerán a todos.  Son éstos individuos aventajados, porque la naturaleza les ha facilitado una combinación genética determinada, los que garantizarán la mayor calidad y cantidad de  bienes y servicios a disposición de todos.
No existe un sistema más eficaz de generar progreso que el que reconoce la desigualdad de aptitudes y de iniciativa de los ciudadanos a rebasar sus metas y ganar a los competidores, pero sin olvidar que son todos iguales ante la ley, la única igualdad admisible.  La prosperidad de una sociedad o la de una persona se da si los ciudadanos en su conjunto o el propio individuo utilizan con libertad las oportunidades que le ofrece la vida siempre respetando al prójimo.

Debe prevalecer el afán de superación que es lo contrario a ponerse forzosamente a la altura del menos eficiente,  igualándose en su forma de vida o métodos equivocados de actuar para alcanzar los fines.

La igualdad socialista se plasma en el típico reparto pseudoigualitario de los bienes expropiados, y digo pseudoigualitario  porque si  no formas parte del colectivo de lameculos que pertenecen al partido único, como sucede en los genuinos paraísos marxistas, sólo recibirás miseria. Eso sí, en igual dosis que la mayoría de los ciudadanos súbditos que no comulgan con las ruedas de molino del comunismo.
Así es como una ideología rancia y casposa, llamada socialismo, crea dependencia y se apropia de voluntades. Así es como el socialismo hunde a las sociedades en la desesperación y el subdesarrollo.
El ser humano tiene todo el derecho inalienable a buscar la felicidad. Nadie puede impedírselo aunque implore igualarse con otros que fracasan. La realidad es que el esfuerzo, la excelencia, la competencia, la emulación y la ejemplaridad es lo que  ha propiciado la prosperidad y el desarrollo de los pueblos.

Hay gente muy obsesionada con el tema de la igualdad, paranoica diría yo. Me refiero a los que se obstinan en  no crearle ningún trauma a los niños más lentos o menos hábiles. Recuerdo que en el año 2008 el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM)  vinculado a la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social de Andalucía (Spain) editó un manual donde se aseguraba que “la finalidad del juego no ha de ser ganar, sino participar igualitariamente”. Yo creía que muchos juegos eran ejercicios recreativos sometidos a reglas, y en los cuales se compite, se gana o se pierde, pero no. Para esos liberticidas andaluces el acto de jugar no es lo que ha sido durante milenios.

En ese perverso manual se aseguraba que  nadie debería llevar la iniciativa en ningún equipo formado para competir, por ejemplo, una carrera de sacos. El manual decía literalmente “Debemos evitar el liderazgo de una persona o un grupo de personas: se trata de aprender a cooperar en igualdad”,  “En las carreras de sacos hay que evitar las descalificaciones y otras faltas de respeto”, “Tienen que  ir dos personas en cada saco y deben ser de diferente sexo y han de llevar el mismo ritmo para correr”.
Y digo yo, ¿se puede  hacer una carrera sin que un participante gane y otro pierda? ¿Transigimos con los tramposos con tal de no excluir a nadie en la carrera de sacos?  ¿Cuándo es una falta de respeto descalificar a quien no respeta las reglas?

En cuanto al  juego de la silla, el manual decía que tampoco debe haber ningún eliminado en la versión paritaria del juego de la silla. “En vez de descalificar a nadie, la persona que se queda sin asiento ha de intentar sentarse con otra en su silla” “Tampoco hay ganador ni perdedor: la tarea cooperativa de todos los participantes es llegar al final intentando no tocar el suelo apiñados en las sillas que vayan quedando conforme se desarrolla el juego”.

El film que hoy os presento dura poco pero deja muy claro el resultado de la perversidad de la ingeniería social, así como la estupidez de lo políticamente correcto.




domingo, 22 de mayo de 2011

¿Democracia Real YA o Libertad YA?




Las propuestas de esa gente que se extasía con el movimiento “Democracia Real YA” son equivocadas y contradictorias a sus postulados principales puesto que quieren más, no menos política; quieren menos, no más mercado; siendo la economía de mercado la única capaz de crear ese empleo que tanto demandan, al menos de boquilla. Porque, no nos engañemos, algunos tienen muy poca pinta de querer trabajar. Eso sí, quieren una política y un mercado mangoneado por "el pueblo", como si el pueblo no pudiera ser totalitario o como si no hubiese déspotas capaces de manipular al pueblo a base de consignas placenteras y alienantes. En definitiva, la gente que se extasía con el movimiento “Democracia Real YA”, quieren menos libertad individual y más Estado, donde unos pocos dirijan a su antojo la vida del resto de la ciudadanía. Algunos ilusos les han colgado la medalla de "inconformistas". Yo los observo y les veo muy conformes con las consignas de la izquierda radical, sectaria y liberticida.


El analfabetismo político es una de las características de la gente que se extasía con el movimiento “Democracia Real YA”. Su caos ideológico desprende un tufillo cuyo aroma es bien conocido entre los satrapas de medio mundo. En el fondo son anticapitalistas y genuinamente estatistas. Ingredientes básicos tanto para el socialismo de izquierdas o comunismo, como para el de derechas o nacionalsocialismo. Todo socialista, sea de derechas o de izquierdas, gusta poner apellidos a la democracia (orgánica, popular, asamblearia, etc), tal como ocurrió con el fascismo y el comunismo durante el siglo pasado.

La tendencia futura de la gente que se extasía con el movimiento “Democracia Real YA” es seguir enturbiando la poca democracia que les queda a los españoles, a través de consignas anticapitalistas que induzcan a cambios políticos más nocivos para el futuro de la ciudadanía. El movimiento “Democracia Real YA” es la llave para el totalitarismo. Una llave puesta a disposición del primer tirano que pase por la Puerta del Sol de Madrid con la que abra la pesadilla donde esconde sus sueños utópicos liberticidas. Sueños que siempre acaban ahogados en sangre y miseria.

Los populistas conocen muy bien la forma de ganar voluntades con promesas de subsidios, ayudas o regalando viviendas, siempre a costa de los malditos y abstractos “ricos”. ¡Y la gente mediocre encantada con esto y sonríe!, hasta que un día a alguno se le ocurra decir: ¡Tu eres más rico que yo, por tanto tengo legitimidad para quitarte lo que tienes!. En ese momento la sonrisa de esa gente mediocre se convertirá en desesperación y angustia.

Esta claro que para arreglar la jodida crisis financiera internacional se debe permitir que sean los propios ciudadanos en un marco de libertad y libre mercado los que tomen las riendas de la situación, en vez de proceder a intervenciones cada vez más escandalosas con el dinero de aquellos que lo pueden producir honradamente con su trabajo y esfuerzo. Porque lo que está sucediendo actualmente en la economía internacional es el resultado de inversiones muy arriesgadas en un clima de falso bienestar creado por los Estados socializados y amparadas por éstos, como últimos salvadores, que nunca se hubieran planteado si no existiera esa red pública que garantiza el fracaso de unos desalmados a costa del contribuyente.

Todo es consecuencia del intervencionismo económico, de gobiernos omnipotentes que arrinconan la libertad y la propiedad privada, malgastando la riqueza de los ciudadanos en su particular sueño mesiánico por rescatar una economía que sería capaz de salvarse a sí misma si no se lo estuvieran impidiendo; es decir, todo es consecuencia del triunfo de ese socialismo o capitalismo de Estado, que impone más reglamentos, más control y menos libertad individual. Todo lo contrario a un deseable capitalismo democrático.

Esta claro que podemos cambiar las cosas, pero no siempre tiene porque ser positivo el resultado del cambio, por tanto debemos de reflexionar bastante sobre el apoyo que podamos dar, aunque sea con buenas intenciones, a los que quieren “perversamente” y de forma disimulada un futuro negro para todos.

Ahora es urgente y necesaria una enorme masa crítica de gente independiente y que no se deje embaucar por la primera consigna que oiga. Masa crítica que desgraciadamente hoy no existe; más bien existe una enorme masa crítica totalmente contraria a lo que debería ser, y ésto es muy peligroso.

La construcción política de una verdadera sociedad libre y democrática sólo será posible mediante una continua docencia ciudadana directa y, en principio, sin cientificismo. Esto no quiere decir que nos olvidemos del frente académico tan necesario en una sociedad que quiera progresar, sino que sea complementario y parejo al frente de la política activa de calle.

Los liberales debemos llegar a la gente, motivarla para que reflexione y acostumbrarla a no dejarse llevar ni por la consigna de partido ni por la demagogia del primer iluminado que se crea un Mesías sentado a la derecha o a la izquierda de Dios.

Debemos ser pragmáticos frente a sentimentalismos baratos y debemos actuar con un sentido evolutivo frente al sentido revolucionario de hoz y martillo. Creo que en mi bitácora ya dejo bastante claro hacia donde lleva siempre esos amagos de revolución organizados desde el socialismo de izquierdas.

El socialismo revolucionario siempre se inició asambleario y acabó como una dictadura en manos de unos pocos. Sólo limítate a observar como acaba el socialismo allá donde se hace con el poder absoluto. Siempre en lo mismo, no falla: despotismo, sucesión dinástica, corrupción, capitalismo de Estado o mercantilismo, sectarismo, violencia, monopolio estatal de la economía, falta de libertades, desesperación, etc.

Debo remarcar que es trascendental la característica violenta del socialismo puesto que sus seguidores la ocultan de manera sistemática. La coacción es el fundamento para mantener un sistema económico de carácter planificador e intervencionista basado en una ideología ineficaz y creadora de miseria.

Lo más parecido al “gobierno de todos” se da únicamente en democracias liberales que pueden subsistir gracias a que los ciudadanos saben vivir en democracia porque tienen capacidad de reflexión y votan con la cabeza no con el culo. Ya sabes que del culo sólo puede salir mierda, como se comprueba en las pseudodemocracias populistas.

¿Qué pensáis que es la democracia? ¿Acaso no veis que el derecho a la democracia, como el derecho a ser padre, se tiene que adquirir con una cierta mínima formación de la persona, sabiendo al menos qué es y qué no es la democracia, y exigiéndola luego íntegra?

Deberías saber que tener garantizadas unas elecciones y votar no significa vivir en Libertad. Un hombre no es menos esclavo porque se le permita elegir a un nuevo señor una vez cada legislatura. El fundamento de la democracia y el de la Libertad son diferentes y nunca lo debemos confundir.

Las elecciones te permiten elegir unos simples gestores del Estado pero no deben ser un trampolín para unos mandatarios déspotas que regulen todos los aspectos de tu vida. No lo olvides, concurrir a unas elecciones no es suficiente para garantizar o defender tu Libertad.

Tampoco la democracia se puede basar solamente en el gobierno de la mayoría, pues una mayoría podría gobernar de un modo tiránico. Podemos decir que, a veces, choca la democracia con la libertad. Por ejemplo, si Mario y Sofía, muy espabilados, votan que el tonto de Fernando debe entregarles la mitad de lo que gane trabajando, la situación será perfectamente democrática, pero no debe suceder en una sociedad libre.

La democracia no es poder absoluto, ni poder expansivo. Es contrapoder, es división de poderes. Es, sobre todo, poder limitado, o sea, cuanto menos clase política mejor. Cuanto menos Estado más libre seremos.

A todos los que amáis la Libertad y el verdadero progreso: ¡¡ PERMANECED ATENTOS  !!










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En el 2009 algunos ya planteaban la regeneración democrática






Sin necesidad de acampar en la Puerta del Sol de Madrid

sábado, 30 de abril de 2011

Marxismo empírico y propiedad privada



Algunos liberticidas manifiestan que la propiedad privada fue un germen que infectó la humanidad. Pues bien, con el fin de que se ilustren un poquito les traigo a colación la historia de los peregrinos de Plymouth (Massachussets).


Aquellos peregrinos fueron unos de los primeros colonos europeos que decidieron echar raíces en Estados Unidos y que, en un principio, organizaron comunalmente su economía de carácter agrícola. Es decir, aplicando el marxismo puro y duro.

De una forma un poco dramática aquella gente aprendió la lección que lo fundamental para conseguir prosperidad no es la colectivización y la distribución forzosa de la riqueza, sino la Libertad y la propiedad privada.

La organización colectiva que los colonos llevaron a la práctica durante los primeros años consistía en que todo se repartiera igualitariamente, tanto el trabajo como la cosecha que se obtuviera. La consecuencia de tal modelo de organización marxista fue que casi todos murieron de hambre.

¿Cómo pudo ser esto? Es muy sencillo de explicar porque cuando se consigue igual beneficio, ya se trabaje mucho o poco, la mayoría de la gente tiende a trabajar más bien poco. Es algo que forma parte de la idiosincrasia del ser humano. Está en sus genes y ningún ingeniero social, alienado por un pseudobuenismo utópicamente marxista, puede modificar.

En la comuna de Plymouth mucha gente fingía estar enferma o escaquearse, a dejarse la piel trabajando en los campos comunales. Esta conducta provocó que no se alcanzara la producción necesaria de alimentos para satisfacer a toda la comuna, apareciendo la escasez y el hambre al poco tiempo de iniciarse la aventura socialista.

Había gente que llegó a corromperse o incluso a robar para conseguir comida, a pesar de su condición de puritanos. La hambruna fue tan extrema que llegaron a comerse a sus propios perros, caballos, gatos y hasta las ratas que pululaban por allí.

Llegados a la desesperación, los colonos se reunieron para debatir otra forma de organización. Reconocieron el fracaso de su experimento comunal (hoy denominado socialismo) y tomaron la decisión de designar una parcela de terreno a cada familia; entregándole parte del maíz y otras semillas que les quedaban para que cultivaran sus tierras como mejor estimasen cada una y bajo su responsabilidad.

Fue entonces cuando los ciudadanos de Plymouth explotando privadamente los recursos pasaron, sin saberlo, del socialismo a la economía de mercado. Los resultados fueron formidables. Todas las manos se volvieron sorprendentemente laboriosas y la gente ya no enfermaba tanto.

Las cosechas fueron magníficas desapareciendo la hambruna y la miseria. Las familias adquirían nuevas cabezas de ganado que llenaban los establos, que habían estado vacíos durante los tiempos comunales. Ganado que cada propietario cebaba con parte del maíz recolectado, engordándolo y vendiéndolo a buen precio; lo que originaba unos ingresos extras para adquirir mejores herramientas, más ganado y más semillas con las que se cultivaban nuevas tierras; por lo que se precisaba la ayuda de nuevos colonos que procedían de la vieja Europa en busca de una vida mejor. La calidad de vida de la gente mejoró, empezando a crearse nuevos empleos y oportunidades de negocio para todos los que quisieran progresar. El sueño americano ya era una realidad gracias a la Libertad y el respeto a la propiedad privada.

Los colonos puritanos afirmaban que, gracias a Dios, la saciedad reemplazó al hambre. Así empezó a celebrarse el día de Acción de Gracias en los Estados Unidos de América.

Los no creyentes siempre han denominado a dicha experiencia “la tragedia de los comunes”. Algo conocido desde los tiempos de Aristóteles. Este filósofo griego manifestaba que siempre, por pura lógica, se cuida menos lo que es común que lo privado. El fracaso que supuso la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en el pasado siglo es sólo la prueba más fehaciente de la inviable, ineficaz y estúpida organización socialista.

Si una persona coge de una canasta colmada de naranjas todas las que quiera sin tener en cuenta de qué forma ha contribuido en llenarla, la propensión para no trabajar recolectando más naranjas y consumir todas las que se puedan es muy alta. Está claro que con el tiempo la canasta se quedará vacía y nadie se preocupará de llenarla. Ni siquiera esos que más naranjas gustan consumir.

Los peregrinos de Plymouth aprendieron la lección de que la propiedad privada conlleva que todo esfuerzo tenga su recompensa, creando el incentivo necesario para que dicha propiedad se convierta en productiva.

La economía de mercado, tan odiada por los sectarios liberticidas, facilita que la gente venda libremente lo que le sobra, ya sean bienes o su fuerza de trabajo; comprando lo que le falta para satisfacer sus necesidades.

Las partes que intervienen voluntariamente en toda transacción se benefician mutuamente e, indirectamente, benefician a toda la comunidad haciéndola más rica con mayor número y diversidad de productos o servicios que satisfacen nuevas necesidades. Productos o servicios que compiten entre sí, lo que deriva en mejor calidad, precios más bajos y mayor poder adquisitivo para toda la sociedad.

Si garantizamos los derechos de propiedad, los productores saben que el fruto de su esfuerzo, dedicación y trabajo están a salvo de expropiaciones arbitrarias; lo que empuja a que se realicen nuevas inversiones que generan más empleos y mejor retribuidos, al ser la oferta de trabajo mayor que la demanda. Esto facilita que todo trabajador pueda elegir donde le conviene trabajar en función de sus expectativas económicas y profesionales, sin tener que aguantar a un empresario toda la vida como ocurre cuando no hay oportunidades de cambiar de empleo; algo frecuente en el momento en el que una sociedad se sociabiliza pasando a ser la demanda de trabajo mayor que la oferta.

Si el Estado monopoliza todos los sectores económicos o si decide expropiar a todos los emprendedores su producción y medios de producción, es obvio que éstos ya no volverán a invertir ni a esforzarse más; lo que generará carestía y miseria. Este es el resultado que se repite a lo largo de la historia cuando se implanta un sistema de planificación socialista.


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viernes, 18 de febrero de 2011

A las mariscadas, a las mariscadas…..



A fin de apaciguar la mala leche que le va a entrar a más de uno, es conveniente leer esta entrada mientras se escucha de fondo la simpática melodía que enlazo a continuación:




http://www.goear.com/listen/6dd263e/a-las-mariscadas-wwwlodicecincinatotk

Observad esas caritas sonrientes de estos parias de la tierra. Es la misma cara que ponen los típicos progres cuando nos proponen que apadrinemos a un niño del tercer mundo para que podamos dormir en paz y con la conciencia tranquila mientras ellos, como buenos liberticidas, se pasan la vida aplaudiendo a los tiranos que impiden que ese niño salga de la miseria.

¡A vuestra salud parados de España !

Más de 1.000 euros de marisco a cuenta del erario público es lo que, según el diario ABC, costó la comilona que deleitaron al unísono el portavoz comunista de Izquierda Unida (IU) en Sevilla, Antonio Rodrigo y el principal imputado en la corrupción del caso MERCASEVILLA, el ”socialisto” Fernando Mellet.

¡En pie pueblo obrero! ¡A la batalla! ¡Hay que derrocar a la reacción!.

Esta es una foto que hace pedagogía de lo que es el socialismo real. Una foto que resume perfectamente la esencia del buen comunista y de la izquierda progre en general. Los comisarios políticos inflándose de marisco, mientras los zopencos pastueños que los alaban pasan largas horas haciendo cola ante la puerta de la oficina pública de empleo para solicitar un susbsidio de mierda. Porque las políticas de estos malnacidos, no es que fomenten o no el despido libre; sino que sus ocurrencias provocan cierres de empresas y ejércitos de parados.

¿Qué sería de los parásitos como los de la foto sin el apoyo de sus seguidores lobotomizados por tanta consigna sectaria? Me refiero a esos zopencos laneros que se quejan a diario que el precio de la luz sube cada vez más sin ni siquiera pensar que son los amantes del centollo, como los de la foto, los que impiden realmente que en lugares como España tengan electricidad barata generada con energía nuclear en lugar de comprársela a los franceses a un precio “très beaucoup”.

Esta es una foto que debería ser expuesta en los comedores de CARITAS para que los nuevos indigentes de pelo limpio y con una vivienda a punto de ser embargada, por no pagar la hipoteca, no vuelvan a confiar tanto en la corrupta casta política para que les gestione “la cosa pública” . Y digo esto porque teniendo en cuenta la legislación que permite que un iluminado cantamañanas de un ayuntamiento o comunidad autónoma, como los de la foto, decida dónde puede construirse y dónde no de forma arbitraria, lo normal es que se acaben comprando esas decisiones o, más concretamente, a quienes las toman; y dicha especulación del suelo por parte de alcaldes, concejales y sus amiguetes constructores provoca precios muy altos porque limitan, fuera de toda lógica, la cantidad de suelo para edificar; y esos precios altos han implicado hipotecas millonarias que han esclavizado a un ingente número de ciudadanos de por vida.

Os recuerdo que no es la benevolencia de los reporteros gráficos del diario ABC la causante de que podamos disfrutar de esta imagen muy habitual, pero nunca publicada allá donde los liberticidas controlan la cosa pública despóticamente; sino el afán de esos reporteros de obtener un beneficio económico a cambio de un trabajo honesto. De la misma forma que tampoco es por la benevolencia del emprendedor que nos da trabajo y nos paga un salario; ni la del carnicero, del cervecero o del panadero que podamos contar con nuestra cena, sino por su propio interés. Eso es lo que hace grande la economía de mercado en un entorno de Libertad. Siempre que tipejos como los de la foto no obstaculicen las relaciones libres entre ciudadanos poniendo zancadillas a su Libertad, friéndoles a impuestos o interviniendo en todos los rincones de sus vidas.

La gran virtud de la economía de mercado o capitalismo democrático como sistema natural de producción e intercambio de las sociedades libres es que se obliga a los individuos a favorecer al prójimo, tanto al conocido como al extraño. Y es que para que cada uno satisfaga sus propias necesidades, debe satisfacer de la mejor manera posible la de otros.

Es así de sencillo. Así es como prosperan las sociedades. Si no hay iniciativa empresarial, inversión con sus riesgos y beneficios, trabajo, separación de poderes y Libertad no hay nada salvo miseria para todos como la que nos traen tipos parecidos a los de la imagen. Morralla que adora el socialismo porque es la mejor coartada para favorecerse ellos mismos con rapidez y poco esfuerzo. Sin necesidad de contar con el prójimo, salvo a la hora de saquearle su bolsillo vía impositiva.

Eso sí, de vez en cuando podemos ver a esta chusma repartiendo migajas del festín entre el populacho, algo que hacen únicamente con la intención de disimular sus fines perversos y comprar voluntades de cara a las elecciones.

Me dirán que soy un desagradecido y envidioso. Que mancillo el honor de estos dos camaradas que luchan a diario por el proletariado y la democracia popular. Me dirán que no debería olvidar como estos desprendidos “antiburgueses” siempre están dispuesto a solidarizarse con los que pasan hambre en el mundo. Me dirán que ignoro el número de horas que sacrifican estos adalides del pueblo defendiendo la causa revolucionaria y el fin de la opresión.

¡Es cierto! Puede que me haya pasado un poco ¿Acaso no nos damos cuenta del trabajo que supone, para un representante de la clase obrera, pelar con las manos 1000 euros de marisco? ¿Es que no nos hacemos cargo de la expresión de entrega y abnegación que se refleja en sus rostros?

Creo que soy un malpensado. No he reparado, ni siquiera, que estos camaradas incluso han tenido la delicadeza de ahorrar presupuesto público privándose de consumir champán francés e inclinarse por la cerveza como hace la plebe, eso sí, en vasos de litro “¡Pa que no falte ná de ná!”

¡Qué injusto trato les he dado a estos paladines de la revolución proletaria, que todo lo hacen por nuestro bien!

Es curioso observar esta foto y pensar que otros liberticidas como ellos, con la hoz y el martillo en la mano, durante décadas y al son de……

….“¡Legión esclava en pie a vencer! El mundo va a cambiar de base. Los nada de hoy todo han de ser. Agrupémonos todos, en la lucha final, el género humano es la Internacional….”
….. asesinaron a millones de personas en todo el mundo por hacer, o incluso sospechar haber hecho, lo que este par de marxistas está haciendo en ese restaurante. La diferencia es que las víctimas del genocidio socialista lo hacían con su dinero y estos defensores de la “famélica legión” lo hacen con el dinero del contribuyente.

¿Y los ecologistas? ¿Qué piensan los progres roji-verdes de semejante carnicería de inocentes animalitos? ¿Qué opinan Bob Esponja y sus colegas sobre este genocidio marino? Porque con 1.000 € de mariscada se esquilma bastante el lecho marino.


Entradas relacionadas (haz “clic” sobre la imagen):






















Me voy de putas, paga el contribuyente







España, tierra de terratenientes



La mina socialista andaluza



¿Socialismo o Libertad? Tú eliges



ÚLTIMAS NOTICIAS


El concejal de la mariscada, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Rodrigo Torrijos, no ve suficientes motivos para dimitir por su implicación en el caso Mercasevilla y será de nuevo candidato de IU para la alcaldía de Sevilla.

Torrijos ha asegurado además participar de la filosofía del “Compromiso Ético por la Regeneración Democrática” Asimismo ha criticado que desde el 2007 existe una campaña para "influir en la ciudadanía y dar una imagen sesgada de IU".

¡La verdad es que algunos le echan mucha jeta al asunto!


CREE EL LADRON QUE TODOS SON DE SU CONDICION




domingo, 5 de diciembre de 2010

Los gritos del silencio





En Camboya tuvo lugar el experimento de ingeniería social más atrevido y radical de todos los tiempos. Fue el socialismo llevado a su consecuencia lógica, a su mayor extremo. El dinero desapareció y la colectivización integral se llevó a cabo en sólo dos meses. El gobierno socialista del Angkar duró tres años y ocho meses y sembró de cadáveres el país. El fatal resultado del experimento socialista fue el de dos millones de muertos para una población total de ocho millones.

En la nueva Kampuchea democrática no había cárceles, ni tribunales, ni universidades, ni institutos, ni moneda, ni deporte, ni distracciones… En una jornada de veinticuatro horas no se toleraba ningún tiempo muerto. El país era un inmenso campo de concentración. Ya no había justicia. Era el Angkar el que decidía todos los actos de la vida de los ciudadanos.

El líder de esta pesadilla, Pol Pot, así como sus Jemeres Rojos iniciaron en 1970 una guerra civil apoyada por el gobierno de Ho Chi Minh. Ya entonces, mostraron su extrema crueldad. No sólo los prisioneros fueron maltratados y ejecutados, sino que también fueron encarcelados sus familias, reales o inventadas, monjes budistas, gente sospechosa en general, supuestos intelectuales sólo por el hecho de saber leer o tener gafas que posibilitaban la lectura. Los malos tratos, el hambre y las enfermedades acabaron con casi todos ellos y, desde luego, con la totalidad de los niños detenidos.

En las prisiones se numeraba y fotografiaba a las víctimas antes de su ejecución. Si el torso estaba desnudo, el papel con el número se sujetaba con un imperdible clavado en la piel.

El terror que se vivió en la guerra no era más que el preludio de lo que llegaría después de finalizar el conflicto bélico el 17 de abril de 1975, con el triunfo de Pol Pot. La primera medida fue el desalojo de los más de 3 millones de habitantes de las ciudades. Esto provocó la división entre "viejos" (los campesinos de siempre) y "nuevos" (los habitantes de las ciudades reconvertidos), de los que estos últimos se llevarían la peor parte de la represión que vino más tarde.

La Kampuchea democrática dejó en sus supervivientes una pérdida completa de valores. La supervivencia exigía la adaptación a las nuevas reglas del juego, de las cuales la primera era el desprecio a la vida humana. "Perderte no es una pérdida. Conservarte no es de ninguna utilidad", según rezaban los manuales del Angkar.

Pol Pot anunciaba un futuro radiante en sus discursos. Prometía pasar de la tonelada de arroz por hectárea y año, a tres en un futuro breve. El arroz se convirtió en el monocultivo. Los mandos obligaban a trabajar sin descanso a sus esclavos asignados para mejorar la reputación entre sus superiores. En algunos extremos se llegaba a jornadas de 18 horas, en la que los hombres más robustos eran los que padecían mayores exigencias y, en consecuencia, morían antes.

No obstante, la planificación central y el desprecio por la técnica (sustituida por la educación política) destruyeron la hasta entonces siempre próspera cosecha arrocera camboyana. Para finales de 1976 se calculaba que la superficie cultivada era la mitad que antes de 1975. El hambre era inevitable y, con él, la deshumanización y el sometimiento al Angkar. Aunque quizá menos extendido que en la China del "Gran Salto Adelante", el canibalismo se convierte en costumbre.

La familia era considerada una forma de resistencia natural al poder absoluto del Partido, que debía llevar al individuo a una dependencia total del Estado. Por tanto, las familias eran separadas y la autoridad paterna castigada: la educación era responsabilidad exclusiva del Angkar. Los sentimientos humanos eran despreciados y considerados un pecado de individualismo. Sólo por intentar ayudar a alguien se recibía una paliza puesto que según el Angkar: "No es deber de nadie ayudar, al contrario, esto demuestra que todavía se tiene piedad y sentimientos. Hay que renunciar a esos sentimientos y extirpar de la mente las inclinaciones individualistas."

Los ciudadanos pertenecían al sistema, no a sí mismos. Su vida era totalmente regulada. Había que evitar cualquier fallo, incluso involuntario: un resbalón, la rotura de un vaso; no podían ser un error sino una traición contrarrevolucionaria que conducía a un castigo seguro. A veces la muerte, otras la flagelación, que en los más débiles era equivalente. Los niños también espiaban a los mayores en busca de culpabilidades reales o inventadas.

No había muertos, esa palabra era tabú, ahora tan sólo existían cuerpos que desaparecían. "Basta un millón de buenos revolucionarios para el país que nosotros construimos", se rezaba en las reuniones de los Jemeres Rojos. El destino de los demás era evidente. La muerte cotidiana era lo frecuente; curiosamente los casos considerados graves eran los que iban a prisión, donde se obligaba con tortura a la delación y, finalmente, se ejecutaba a los presos.

Un detenido por el crimen de hablar inglés cuenta como fue encadenado durante meses con unos grilletes que le cortaban la piel. El desmayo era su único alivio. Todas las noches los guardias se llevaban a varios prisioneros a los que nunca volvían a ver.

Los niños no se libraban de la crueldad del sistema carcelario. Muchos eran encarcelados por robar comida. Los guardianes los golpeaban y les daban patadas hasta que morían. Los convertían en juguetes vivos colgándolos de los pies, luego trataban de acertarles con sus patadas mientras se balanceaban. A otros, en una marisma cercana a la prisión, los hundían y cuando empezaban las convulsiones, dejaban que apareciera su cabeza para sumergirlos de nuevo y así se extendiera la agonía que, para ellos, era normal aplicar a los contrarrevolucionarios.

En los campos, lo que causaba terror era la incertidumbre o el misterio que rodeaban las innumerables desapariciones. Los asesinatos se llevaban a cabo a discreción.

Para ahorrar balas y gastos al Estado socialista, sólo un 29% de los condenados a muerte eran fusilados. El 53% moría con el cráneo aplastado por una piedra, el 6% ahorcado, el 7% ahogado en el agua y el 5% apaleado. Todos los cadáveres eran luego usados como abono para los arrozales.

¡¡ Pura eficiencia socialista de los recursos naturales y medioambientales!!.
¡¡Puro equilibrio presupuestario al estilo más socialista!!


En cuanto a la película, la historia se centra en la Camboya de agosto de 1973.

Ya se ha producido la declaración oficial del fin de la guerra en Vietnam pero el conflicto se ha extendido a Camboya, donde los "Jemeres rojos", un movimiento revolucionario socialista, pretenden controlar el poder mediante el uso de la violencia.

Un periodista del New York Times y el resto de los súbditos con pasaporte extranjero se encuentran recluidos en el Hotel “Le Piñón” a la espera de ser trasladados a sus países de origen. Los colegas periodistas del camboyano Dith Pan tratan de falsificar su pasaporte haciéndole pasar por súbdito norteamericano para evitar ser ajusticiado despiadadamente por los Jemeres Rojos. La pesadilla ha comenzado





domingo, 28 de noviembre de 2010

Dictaduras y dictablandas





Cuando hablan los liberticidas de dictaduras siempre traen a colación la dictadura de Franco. Hoy os voy a ilustrar con una anécdota bastante clarificadora para que aprendáis lo que es una verdadera dictadura.

En una ocasión el señor Alexander Solzhenitsyn , premio nobel y testigo personal del mayor totalitarismo del siglo XX, visitó la España de Franco después de haber tenido la suerte de ser desterrado de aquel infierno soviético que representaba la URSS.

En un programa de la televisión franquista hizo unas declaraciones:

"Los comunistas y socialistas españoles llaman dictadura al régimen vigente en España. Hace días que yo viajo por este país y he quedado asombrado. ¿Acaso sabe esa gente lo que es una dictadura?

He aquí algunos ejemplos de lo que he visto:

Los españoles son absolutamente libres para residir o trasladarse a cualquier parte de España. Los soviéticos no pueden hacerlo. Están amarrados a su lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tienen derecho a marcharse de tal o cual población. También he podido comprobar que los españoles pueden salir libremente al extranjero. En nuestro país estamos como encarcelados.

Paseando por Madrid y otras ciudades he podido ver que se venden en los kioscos los principales periódicos extranjeros. ¡Me pareció increíble! Si en la Unión Soviética se vendiesen libremente periódicos extranjeros se verían inmediatamente decenas y decenas de manos tendidas luchando por procurárselos.

También he observado que en España uno puede utilizar libremente máquinas fotocopiadoras. Todo individuo puede fotocopiar cualquier documento depositando una moneda en el aparato. Ningún ciudadano de la Unión Soviética podría hacer una cosa así. Cualquiera que emplee máquinas fotocopiadoras es acusado de actividades contrarrevolucionarias.

En su país se toleran las huelgas. En el nuestro, en los sesenta años de existencia del socialismo jamás se autorizó una sola huelga. Los que participaron en los movimientos huelguísticos de los primeros años de poder soviético fueron acribillados por ráfagas de ametralladora pese a que sólo reclamaban mejores condiciones de trabajo. Si nosotros gozásemos de la libertad que ustedes disfrutan aquí nos quedaríamos boquiabiertos.

Hace poco han tenido ustedes una amnistía. La califican de "limitada". Se ha rebajado la mitad de la pena a los combatientes políticos. ¡Ojalá a nosotros nos hubiesen concedido una sola amnistía limitada como la suya! La mayoría entra en la cárcel para morir en ella. Muy pocos hemos tenido la suerte de salir para contarlo”.
Los socialistas españoles del momento, tanto los radicales como los moderados, reaccionaron con auténtico cabreo contra Solzhenitsyn. La prensa comunista o comunistoide acusó a la televisión de crear un "escándalo" y de renovar la guerra civil por medio de una "operación de propaganda" fanática y apasionada como la de Solzhenitsyn.

A esos liberticidas les dolía que alguien salido de ese pseudoparaíso socialista manifestara con absoluta claridad la realidad que se ocultaba al otro lado del muro de la vergüenza que tanto defendían y que tomaban como ejemplo de sociedad perfecta. Esos tipejos respetaban tanto al sistema totalitario soviético, por no decir que simpatizaban con él, que no podían permitir semejante ultraje de un reaccionario como era, para ellos, el premio Nobel ruso

Uno de esos liberticidas, Juan Benet, que llegaría a ser el intelectual prototipo del diario sectario y pseudoprogresista español “El País”; escribió, en una explosión de sinceridad despótica, lo siguiente:

"Yo creo firmemente que, mientras existan personas como Alexander Solzhenitsyn, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como Alexander Solzhenitsyn no puedan salir de ellos."
He aquí otras declaraciones encontradas en la prensa de aquellos tiempos que quedarán para la posteridad:

“una vergüenza” “¿Quién habrá pagado el spot de don Alexander?” “paranoico clínicamente puro”, “Es un Nobel por nada (…) Miente a cada instante”, “Habrían debido hacer de manera que Solzhenitsyn contase todo esto al estilo de music-hall, rodeado de lindas muchachas del ballet Set 69. Este caballero tiene pasta de showman”; “La barba de Solzhenitsyn parece la de un cómico de pueblo (…) El escritor ruso hace reír al gallinero”; “Multimillonario a costa de los sufrimientos de sus compatriotas”; “Solzhenitsyn está contra toda Europa (…) Pájaro de mal agüero”; “enclenque”, “chorizo”, “mendigo desvergonzado”, “bandido” “hipócrita”, “siervo”…
Con este ejemplo nos hacemos cargo del verdadero espíritu cruel y la simpatía con el régimen del GULAG, no sólo de los liberticidas españoles, que se retrataron como son, sino del resto de los liberticidas del mundo que se sumaron a la orgía del vituperio contra el nobel.

Lo que quiso demostrar Solzhenitsyn es que la tiranía del régimen comunista era mucho más represiva, inhumana y totalitaria que la dictadura franquista. Esto no lo podían soportar aquellos pijo-progres que defendían el socialismo en aquella época, algunos vestidos de rojo y otros de azul mahón. Tampoco los tontos útiles moderados que se hacían llamar antifranquistas afirmando estupideces como que la de Franco había sido la peor de todas las dictaduras de la Historia.

Lo que hizo Solzhenitsyn con todos estos mártires de plastilina es quitarles el chupete progre revolucionario con el que disimulaban su ineptitud y cobardía para derribar la dictadura de Franco.

Chupete que les hacía exagerar la violencia represiva del régimen; convirtiendo así su miedo en heroicidad cuando hablaban mal del caudillo mientras tomaban un café con churros en un bar a plena luz. Porque comer se comía con la dictablanda de Franco, algo que nunca han querido reconocer los liberticidas, a diferencia de las hambrunas y la escasez de sus dictaduras al estilo soviético o de matiz bananero.

Aquella oposición no constituía para nada una alternativa al franquismo ¿Qué habría sido de España si esos tipos hubieran dirigido la transición a la democracia mediante su proceso de “ruptura” como ahora pretenden hacer de nuevo?





 
 
 

domingo, 24 de octubre de 2010

La bondad del capitalismo y la pesadilla del socialismo




¡Que cansinos que son los liberticidas! ¿No se dan cuenta que el socialismo es una ideología que nunca podrá funcionar?. El socialismo es inviable porque es un error intelectual.

Ya fracasó el socialismo real que fue desplazado por el socialismo light de las socialdemocracias intervencionistas, que sigue siendo socialismo pero más disimulado porque utiliza la democracia para alcanzar el poder con el propósito de repetir pseudodemocráticamente aquel socialismo del siglo XX, genocida y creador de miseria. Esto está sucediendo en países como Venezuela, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador o España. Afortunadamente la maniobra falló en Honduras.

No hay duda que el intervencionismo económico en los países desarrollados ha sido el culpable de la conflictividad social y la crisis económica que se extiende por el mundo. Un mundo socialista. Un mundo en el que el socialismo de derechas o de izquierdas ha hecho mella. Un mundo donde el maldito mercantilismo se extiende por todos los rincones y es aplicado, en diferente grado, por todos los gobiernos de todo color. Un mundo donde el perverso intervencionismo golpea a los ciudadanos despojándoles poco a poco de su Libertad.

Os voy a aclarar que es el socialismo definiendo antes lo que es la función empresarial. La función empresarial no es otra cosa que una aptitud natural del ser humano utilizada desde los tiempos prehistóricos.

La función empresarial no es sólo aquella que practica un ciudadano cuando monta un negocio, un hecho que odian demasiado los liberticidas socialistas de izquierdas lobotomizados por la consigna de odio a la burguesía. La función empresarial es el talento, la pericia y la inteligencia de una persona para inventar bienes, fabricar herramientas, explorar territorios, concebir ideas o aprovechar las oportunidades que encuentre durante su vida. Esa disposición de crear y descubrir bienes es lo que ha distinguido siempre al hombre de los animales, también de los seres humanos no socialistas de los que sí lo son.

En el momento en el que un hombre de Cromagnon salió de su cueva para recolectar fruta o para buscar utensilios que le facilitaran fabricar herramientas ya estaba practicando la función empresarial.

Un emprendedor es todo ciudadano con una percepción creativa e innovadora, es decir, esa facultad propia de algunos hombres y mujeres que ha posibilitado la prosperidad y el desarrollo de la sociedad tal como hoy la concebimos y que es aprovechada por todos.

Las sociedades progresan gracias a esa función empresarial y al ingente número de vínculos de intercambios e interacciones voluntarias que realizan unos ciudadanos con otros obteniendo beneficios mutuos. Por eso, para posibilitar la función empresarial es vital la información o acto de descubrir un recurso aprovechable o inventar algo útil para otra persona.

Es algo tan sencillo como descubrir un bien poco valorado, mal utilizado o inexistente y ofrecérselo a alguien que lo necesita y que está dispuesto a pagar por el o quiere intercambiarlo por otro bien o servicio. Así se satisfacen necesidades mutuas, así se obtiene un beneficio, así se enriquece la sociedad.

Es la magia de millones de personas que desde que se levantan hasta que se acuestan intervienen en la economía de forma voluntaria y libre, produciendo bienes necesarios para otras, inventando herramientas útiles para el trabajo de otros ciudadanos u ofreciendo servicios especializados para la comunidad. Todo para satisfacer necesidades de la sociedad porque nos motiva el interés empresarial, es decir, el interés que todo ser humano tiene de conseguir un beneficio para mejorar su vida mejorando la de los demás.

En contra de la libre práctica de la función empresarial aparece el socialismo que, a través de un aparatoso monstruo estatal, arremete contra las interrelaciones voluntarias de cooperación social de los ciudadanos imponiéndose coactivamente, fuerza policial por medio.

Debemos remarcar que es trascendental esta característica violenta del socialismo puesto que sus seguidores la ocultan de manera sistemática. La coacción será el fundamento para mantener un sistema económico de carácter planificador e intervencionista basado en una ideología ineficaz y creadora de miseria.

Por lo tanto, la cualidad inherente del socialismo es la coacción violenta de un Estado todopoderoso mediante el cual un órgano director tiene la potestad absoluta para coordinar y satisfacer las necesidades de toda la sociedad, es decir, para dirigir utópicamente a esos millones de ciudadanos que se levantan cada mañana con necesidades personales diferentes. Ciudadanos que sólo ellos saben lo que realmente necesitan y cómo conseguirlo con la mejor relación calidad-precio porque ellos son los soberanos del mercado cuando éste es libre. Pero ahí está el Estado todopoderoso gestionado por una cuadrilla de iluminados déspotas que, como si fueran dioses, creen conocer las necesidades específicas de cada ciudadano.

Es indiferente que esa cuadrilla de parásitos aprovechados hayan alcanzado el poder o no de forma democrática. En ambas situaciones la inviabilidad del socialismo se mantiene, puesto que existirá siempre un órgano director que aplica coactivamente su particular percepción del mundo, es decir, su pueril coordinación de la sociedad. Lo que ocurre es que disfrazados de demócratas disimulan un poco legitimándose con esa pantomima de que les ha elegido el pueblo.

En su afán totalitario adornan su tiranía con un parlamento pseudodemocrático plagado de palmeros lameculos que son capaces de vender a su madre para medrar en el poder; así como con un poder judicial corrupto que se arrodilla ante los que tiranizan al pueblo.

El órgano director socialista desde su púlpito pretende conocer toda la información, todo lo que cada ciudadano necesita o está dispuesto a crear para intercambiarlo con otro. El socialismo cree tener aprehendido en su cerrado puño los millones de funciones empresariales que día a día determinan que una sociedad prospere. Ese es el error del socialismo.

Es imposible que un órgano director formado por descerebrados y mediocres, coacción mediante, dirijan y coordinen toda la sociedad porque es imposible que conozcan toda la información para conferir un contenido regulador a su gobierno. Las consecuencias del intento destrozarán a la sociedad chocándose el socialismo con la realidad, no sin antes dejarse por el camino a millones de muertos, así como un sendero de miseria y sufrimiento.






Doctor Zhivago





Existen unas cifras que se denominan datos demográficos. Hoy traigo a colación los datos de la URSS de 1926. En dicho año se realizó un censo de habitantes. En función del crecimiento poblacional y otros parámetros usuales, los expertos del censo estimaron que para el siguiente censo del año 1936 existiría un crecimiento de la población alrededor de 36 millones de habitantes.

Dicho censo no se efectuó en el año 1936 sino un año después. La paradoja es que ambos censos, separados por más de una década, registraban una cantidad de población similar.

Cualquier persona con lógica puede deducir que como consecuencia de la colectivización forzosa y sus correspondientes hambrunas así como por las represiones de Stalin contra el pueblo díscolo, durante el referido período del siglo pasado se sacrificaron a 36 millones de seres humanos en aquel paraíso marxista abocado a la miseria. Realmente, tal como algunos liberticidas afirman, el socialismo aquí cumplió su objetivo.

Ha transcurrido casi medio siglo desde que se estrenó Dr. Zhivago y aún no ha mermado la fuerza de esta obra maestra del séptimo arte. Las secuencias de masas siguen siendo tan verosímiles como el primer día y el dibujo que David Lean propone de los personajes centrales resulta igualmente creíble.

David Lean demuestra su extrema habilidad para dotar a sus superproducciones de un aparentemente contradictorio tono intimista. No escatima sensibilidad ni delicadeza, al tiempo que escapa a cualquier tipo de interpretación directamente política. Algo que deja en manos del público que visione su obra. A David Lean le importa la historia, los sentimientos de sus personajes y su relación con una realidad convulsa de la que no pueden escapar y que marca definitivamente sus existencias.

Ni siquiera la inusualmente larga duración del filme es obstáculo para el disfrute de este gran espectáculo cinematográfico, grande entre los grandes de la década de los 60.

Dr. Zhivago quedó lejos de obtener todos los Oscar que merecía pero ello no empaña, sin duda, el valor de esta mirada al texto de Boris Pasternak, protagonizado por un médico y poeta (Omar Sharif) que, casado con una espléndida mujer (Geraldine Chaplin), se debate entre el amor a esta y su atracción hacia una hermosa activista política (Julie Christie). Doctor Zhivago es un dinámico fresco de Rusia en los últimos tiempos de la etapa zarista, el estallido de la Revolución de Octubre y los momentos terribles que siguieron a este acontecimiento maldito.

Lo más curioso es que la película fue parcialmente rodada en un Madrid hoy en día irreconocible.


sábado, 16 de octubre de 2010

La riqueza no cae del cielo


No me importa la desigualdad porque no soy envidioso, pero sí me importa la pobreza. Años y años de ayuda internacional no ha dejado otra cosa que muchos gobiernos corruptos en los países menos desarrollados y jugosas cuentas bancarias en Suiza a nombre de su casta política parasitaria. Sin embargo, continúa el clamor popular por más ayuda y más socialismo para esos desgraciados países. El Presidente socialista de Zimbawe, el Sr. Mugabe, sabe mucho de esto.

No es la riqueza la que corrompe a los hombres, sino la ambición de ser más ricos sin trabajar. Y por trabajar entiéndase tanto la labor de los operarios de las fábricas, talleres, oficinas o tiendas como el trabajo intelectual de sus propietarios que suelen realizarlo, éstos últimos, con dedicación exclusiva y sin límite de horas.

Tampoco la riqueza cae del cielo, es más, aquellos países que disfrutan de buen clima, reservas de petróleo, grandes bolsas de gas, bosques madereros, lluvia abundante, etc. tienen que trabajar para desarrollar tales ventajas convirtiéndolas en recursos útiles. Por esto se comprende que la distribución desigual de la riqueza en el mundo se debe a las zancadillas que ponen los liberticidas al capitalismo democrático.

Sin trabajo, inventiva, ahorro o iniciativa no hay riqueza. Pero ni el esfuerzo, el emprendimiento o la investigación se cultivan si sus frutos son sistemáticamente robados por déspotas excusándose en un Estado colectivo todopoderoso, liberticida, planificador e intervencionista; porque cualquier gobierno que le quita a Ramón para dárselo a Tomás está robando.

Nadie cuestiona que hay mucha gente con una vida precaria y mísera, pero el gran obstáculo a su prosperidad no es que no les ayudemos lo suficiente o que no se redistribuya la riqueza creada. Tantas veces nos han predicado los socialistas que ellos existen porque hay pobreza, que no caemos en la cuenta de que es al revés; que no se trata de distribuir la riqueza existente sino de la creación de más riqueza y esto sólo sabe hacerlo el capitalismo democrático en un entorno de Libertad. El hecho de que libertad y riqueza vayan de la mano es una muy feliz coincidencia.

Se debe enseñar a los países más pobres a producir. Debemos insistir que la casta política de los países pobres se retiren y disfruten de sus cuentas suizas, al menos así la población tendrá oportunidad de quitárselos de en medio. Tenemos que exigir la desaparición de aranceles y que no se machaque a impuestos a los ciudadanos productivos; así como que se promulgue la infraestructura legal apropiada que garantice la propiedad privada, las inversiones y la integridad de los contratos.

Todo lo expresado fomenta la productividad y la esperanza de prosperar porque la gente puede entonces gozar del fruto de su esfuerzo, ya sea como trabajador o empresario. Esto fue lo que en realidad logró reducir la pobreza en los países que actualmente son los más desarrollados y ricos.

sábado, 18 de septiembre de 2010

La desastrosa aventura política de Fidel Castro


Después de defender su régimen durante medio siglo, fusilando, torturando, robando y hundiendo en la miseria al pueblo cubano; el dictador socialista Fidel Castro realizó, en un ataque de sinceridad senil, la siguiente declaración sobre el modelo socialista en Cuba: "Ya no nos sirve ni a nosotros".

Sólo un día después, al viejo sanguinario, manejado como una marioneta, le hacían rectificarse a sí mismo: "Es el capitalismo el que no sirve" y seguidamente el régimen totalitario anuncia una medida muy poco socialista: la racionalización del funcionariado, es decir, el despido de más de medio millón de empleados públicos improductivos que vivían de la teta de Papá Estado.

Fidel Castro no es militar cuartelero como el déspota Hugo, ni un tipo que se viste de indio como el demagogo Evo; sino un hijo de un señor acaudalado y educado en los jesuitas, lo que le posibilitó durante tiempo esconder sus perversas intenciones de pseudolibertador ante la opinión pública mundial. La realidad es que el viejo barbudo ya no cuenta, diga lo que diga. Ninguno de los liberticidas déspotas del mundo dependen ya de él.

¡Vaya con el “coma-andante” del chándal Adidas! El abuelete canalla sólo ha querido salvarse antes de morir, y todos los liberticidas populistas que siempre le han aplaudido entusiasmados, empezando por su hermanito Raúl, lo han devuelto al corral ideológico forzándole a desmentir lo que dijo. Todo para salvar la viabilidad del negocio socialista en el que siguen sintiéndose los tiranos tan a gustito.

Visto lo ocurrido, podemos decir que Fidel Castro está preso en su propia cárcel ideológica y sectaria que él construyó durante medio siglo. Sin embargo, su hermano y la cuadrilla de lameculos que le rodean siguen aferrándose, como buenos carceleros, a la riendas del corrupto y represor socialismo cubano para salvar su cuello, por ahora, porque muchos inocentes devorados por los tiburones o los que cayeron en Bahía Cochinos siguen inquietos en el más allá exigiendo justicia.

Juan Triana, economista investigador del Centro de Estudios de la Economía Cubana, admitió que "Las cuentas del Estado socialista ya no dan más de sí y es muy duro para cualquier gobierno, pero ya no queda más remedio", afirmó Triana, y añadió que la absorción de esos desempleados públicos deberá pasar por pequeñas empresas, cooperativas o trabajar por cuenta propia, pues no cree que Cuba pueda inventar nada nuevo.

¡Que paradoja!, los comunistas bananeros dicen que el capitalismo no sirve pero lo están reinventando para salir del agujero de miseria al que han condenado al pueblo cubano. De nuevo, comprobamos como la ruina del socialismo lleva a la esperanza de la economía de mercado. Única solución real, natural y eficaz que garantiza prosperidad y Libertad de los pueblos.

La realidad es que Fidel Castro fatigado, con el propósito de hacerse perdonar puesto que él siente que le queda poca vida, se arrancó a decir lo que realmente pensaba ante un periodista americano simpatizante del régimen: “….Que el Rey Socialista va desnudo, que el Socialismo en Cuba ha sido un desastre, que se arrepiente de haber perseguido a los homosexuales; que se arrepiente de haberle pedido a la URSS, en 1962, que destruyera EEUU con misiles nucleares; si aboga por la existencia de Israel, si critica a los negacionistas y antisemitas de todos los tiempos, si elogia a los judíos por haber resistido gracias a su religión y cultura a tantas calumnias y persecuciones que nadie sufrió como los judíos, etc, etc”.Esto les ha sentado muy mal a los marxistas-socialistas-comunistas del planeta.

Desafortunadamente, hace tiempo que abandonaron la razón esos liberticidas populistas del siglo XXI y frente al dilema entre civilización y socialismo, siguen prefiriendo apostar por el inviable socialismo sin importarles lo más mínimo el futuro de sus pueblos.



http://www.goear.com/listen/890dfef/la-desastrosa-aventura-polã­tica-de-fidel-castro-www.lodicecincinato.tk

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El otro Socialismo


http://www.mediafire.com/file/ozzmmmwzkdk/TIRAN MÁS 2