Reflexión para hoy:

     

domingo, 3 de enero de 2010

La Libertad


La libertad funciona pero si no se usa se oxida. La libertad es algo bueno y posibilita que los ciudadanos sean independientes del Estado; por eso todos los tiranos mantienen su poder a base de despojar a los individuos de su libertad. Lo más triste de la historia de la humanidad es que casi todo el tiempo unos pocos han dominado a los demás obligándolos a vivir sin libertad.

En una sociedad libre nadie debe poseer a otro porque cada uno es dueño de sí mismo. La libertad se caracteriza por la tolerancia y apertura ante todas las posiciones, siempre que respeten la vida y la propiedad, así como por la defensa de los indivíduos para elegir su futuro. Esto es la base de la prosperidad de las naciones. La gente libre tiene absoluta capacidad para administrar sus vidas sin necesidad de que ningún iluminado les guíe. En esto se basa la libertad individual.

La libertad es buena no sólo por los resultados económicos positivos sino por el respeto a la integridad física y la libertad del prójimo que nos caracteriza a todos los que creemos en ella. Con el nacionalsocialismo de Hitler el sistema económico era muy eficaz para el nazismo pero no para los 6 millones de judíos muertos.

La libertad propia de un mercado libre te permite elegir a un proveedor de bienes y servicios entre un ingente número o de entrar en competencia con ellos como una forma universal de potenciar y mejorar el bienestar de la sociedad satisfaciendo necesidades y creando riqueza, siendo todos iguales ante la Ley.

La economía de mercado se caracteriza en una forma concreta de entender la economía y la sociedad en la que se desenvuelve, consistente en el reconocimiento del derecho de toda persona a lograr sus objetivos, con un sólo límite marcado por el respeto de la libertad de los demás, es decir, la libertad de uno termina donde empieza la de otro. En el ámbito económico esto quiere decir el respeto a la propiedad privada y el cumplimiento de los contratos.

Lo único que nos salva de la monstruosa burocracia propia de regímenes totalitarios es su ineficiencia. Una burocracia eficiente representa el mayor peligro para la libertad, sería como condenar a la humanidad a la esclavitud perpetua.

Tampoco la libertad es sólo un tema político, si lo fuera únicamente necesitaríamos un partido político llamado libertad y votarle. La libertad, es algo más, la libertad afecta a los valores y creencias del ciudadano, del individuo; no del grupo o la comunidad, puesto que no existe la ética colectiva al igual que no existe la libertad de los pueblos, sino de las personas.

La libertad, la moralidad y la dignidad humana del individuo consisten precisamente en que hagamos el bien no porque estemos forzados a hacerlo, sino porque libremente lo concebimos, lo queremos y lo amamos. La vida, la libertad y la propiedad no existen por razón de leyes hechas por el hombre sino que son anteriores a aquello que hizo a los hombres legislar por primera vez.

La libertad no se mendiga, se ejerce. La libertad no debe ser una concesión del órgano de poder, sino el ejercicio de un derecho inherente a la propia persona. A medida que las naciones se hacen corruptas y viciosas, aumenta su necesidad de amos que babean igualdad. Una igualdad impuesta no es sinónimo de libertad porque el uso de la fuerza para conseguir la igualdad destruye siempre la libertad.

La libertad garantiza la oportunidad de los que hoy tienen poco de convertirse en los pudientes de mañana y, en el proceso, posibilita a todos disfrutar de una vida más rica y plena. No olvidemos que todo aquello que resulta ser grandioso e inspirador es creado por individuos que pueden trabajar en libertad. La gran virtud de la economía de mercado o capitalismo democrático como sistema natural de producción e intercambio de las sociedades libres es que se obliga a los individuos a favorecer al prójimo, tanto al conocido como al extraño. Y es que, para que cada uno satisfaga sus propias necesidades, debe satisfacer, de la mejor manera posible, la de otros.

El déspota Lenin dijo: ¿Libertad?, ¿Para qué? Con esto se entiende perfectamente la aversión que le tienen los liberticidas. Su enemigo es la libertad, cuya mayor herramienta para generar prosperidad y riqueza a todas las sociedades es la economía de mercado.

Exclusivamente con el socialismo se doblega y esclaviza a las masas, no sólo creando dependencia, sino utilizando un poder inmenso basado en el terror y la mentira. Mentira incrustada en el cerebro de la población a través de la propaganda. La libertad es todo lo contrario. La libertad se basa en la verdad, en el principio ético de respeto y no agresión. Sólo la libertad posibilita el verdadero progreso y la felicidad de los ciudadanos. La libertad siempre es una cuestión de ahora o nunca.

La libertad es una llama que ha de ser constantemente mantenida y protegida, por eso el árbol de la libertad tiene que ser regado con la sangre de sus defensores cada cierto tiempo.



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