Reflexión para hoy:

     

sábado, 25 de febrero de 2012

Baltasar Garzón o lo que no debe ser un juez






Baltasar Garzón ha sido un juez vanidoso que ha instruido telediarios en lugar de sumarios. La actuación perversa de Garzón es reprochable, no sólo por ser delictiva sino por la imagen negativa que ha ofrecido con respecto a la  imparcialidad de la justicia. El ambicioso juez también ha sido un juguete desechable del Poder. Un poder del Estado en manos de una casta política abyecta que desprecia todo lo que implique separación de poderes.

El juez Garzón, que no es digno de ser juez,  ha sabido vender su mercancía defectuosa a los zopencos marxistoides españoles e incluso a algún que otro maricomplejín pepero. Garzón ha sido considerado siempre como el niño bonito de la izquierda progre y de la no tan progre, como esa que lidera un tal Cayo desde su tractor “ Made  in URSS”.

Recordemos como en el año 1993, después de investigar el caso de los GAL  (http://lodicecincinato.blogspot.com/2010/08/gal.html) o Grupos Antiterroristas de Liberación, acompañó a Felipe González como número 2 en la lista electoral del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Garzón tenía afán de ser ministro, incluso a las órdenes del máximo responsable de un gobierno que practicó el terrorismo de Estado y que el propio juez Garzón había investigado. Recordemos cómo, tras la victoria en las urnas, Felipe González no le hizo ministro y de cómo Garzón se apartó furibundo de la política,  volvió a su juzgado y sacó del cajón el sumario del caso GAL que había guardado antes de su corta carrera política; reiniciando el proceso judicial pendiente que finalizó con el Ministro de Interior del PSOE entre rejas. Así Garzón dejó claro que desde ese momento, Felipe González comería de su mano, siempre con la amenaza de poder meter en prisión a un tal “Mister X”.

Garzón, siempre movido por el resentimiento,  encarna como nadie todos los males que aquejan a la justicia española. Sea por su paso sectario por la política, o sea por el caso Gürtel, donde ordenó ilegalmente escuchas a los abogados de los acusados. Sobre éste último caso, nada mejor que la sentencia que nos aclara por completo la ideología enquistada en el cerebro de Garzón. He aquí un extracto:


T R I B U N A L S U P R E M O
Sala de lo Penal
SENTENCIA
Sentencia Nº: 79/2012

En la Villa de Madrid, a nueve de Febrero de dos mil doce. Visto en juicio oral y público y en única instancia la presente Causa Especial número 20716/2009, tramitada por el procedimiento Abreviado y seguida ante esta Sala por delito continuado de prevaricación judicial y delito cometido por funcionario público de uso de artificios de escucha y grabación, con violación de las garantías constitucionales del art. 536, párrafo 1º, del Código Penal, contra el acusado D. Baltasar Garzón Real, titular del D.N.I. número 26.182.037-X, nacido en Torres (Jaén) el 26 de octubre de 1.955, hijo de Ildefonso y de María, y con domicilio profesional en Madrid….,  de profesión Magistrado


“……. En el caso, el acusado causó con su resolución una drástica e injustificada reducción del derecho de defensa y demás derechos afectados anejos al mismo, o con otras palabras, como se dijo ya por el instructor, una laminación de esos derechos, situando la concreta actuación jurisdiccional que protagonizó, y si se admitiera siquiera como discutible, colocando a todo el proceso penal español, teóricamente dotado de las garantías constitucionales y legales propias de un Estado de Derecho contemporáneo, al nivel de sistemas políticos y procesales característicos de tiempos ya superados desde la consagración y aceptación generalizada del proceso penal liberal moderno, admitiendo prácticas que en los tiempos actuales solo se encuentran en los regímenes totalitarios en los que todo se considera válido para obtener la información que interesa, o se supone que interesa, al Estado,  rescindiendo de las mínimas garantías efectivas para los ciudadanos y convirtiendo de esta forma las previsiones constitucionales y legales sobre el particular en meras proclamaciones vacías de contenido….”.

FALLO

Debemos condenar y condenamos al acusado Baltasar Garzón Real como autor responsable de un delito de prevaricación del artículo 446.3º, en  concurso aparente de normas (artículo 8.3) con un delito del artículo 536, párrafo  rimero, todos del Código Penal…








Tampoco debemos olvidar su “causa general contra el franquismo”, mientras la ciudadanía contemplaba cómo a Garzón se les escapaban los narcotraficantes por no ocuparse judicialmente de ellos. Y digo yo ¿Cómo es posible que una nación próspera, como era España, se hundiera en la miseria y el desempleo mientras los culpables buscaban en las fosas de una guerra pasada, absurda y fratricida, las pruebas de su fracaso? Además, a los tipos sectarios como Garzón no le gusta reconocer que bastantes descendientes de víctimas de la guerra civil se han presentado en oficinas públicas para buscar datos de sus padres o abuelos desaparecidos, comprobando que únicamente estaban disponibles los datos de aquellos desaparecidos que les interesaban a quienes gobernaban. O sea, unas fosas se abren y en otras se echa más tierra. Garzón: ¿Esa es la verdad que persigues? ¿Eso es lo creías que tenías que hacer, sin atender ideologías, Tal como afirmaste cuando te procesaban en el Tribunal Supremo por prevaricación?

Para colmo un grupo de amigos del juez prevaricador, animados por el decano de los jueces centrales de instrucción de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, tomaron la iniciativa de recoger firmas para proponer al ministro de Justicia que solicitara la concesión para Garzón de la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort, distinción creada por el Generalísimo Franco el 23 de enero de 1944 y destinada a aquellas personas que hayan contraído “relevantes méritos” en el servicio a la Justicia. Es decir, un reo como Garzón recompensado con la máxima condecoración existente en el mundo del Derecho español en virtud de su “extraordinaria” aportación del totalitarismo aplicado a la justicia.

Muchos en España comentan que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) son cuatro palabras y cuatro mentiras. Entre las últimas proezas del CGPJ fue  archivar la causa contra Garzón por no comunicar, como era su obligación, el dinero, que según el ha argumentado, cobró de la Universidad de Nueva York. Puede que contablemente fuera así, pero los documentos que el Banco de Santander aportó al Tribunal Supremo demuestran que (“Querido Emilio” para el juez, según las cartas que mandaba al banquero) fue él quien personalmente solicitó esos fondos al banquero Sr. Botín.

El Consejo General del Poder Judicial no castigó la falta "muy grave" cometida por Garzón de "faltar a la verdad en la solicitud de obtención de permisos, autorizaciones, declaraciones de compatibilidad, dietas y ayudas económicas", de esta forma el CGPJ, esas cuatro letras y cuatro mentiras,  enfangó de nuevo el escaso prestigio que le quedaba a la Institución, cuyos miembros sumisos se arrastran a los pies de la casta política que les nombra.

No olvidemos como Garzón, durante su estancia en Nueva York, compartió mesa y mantel con un directivo del Banco de Santander y de cómo el juez prevaricador solicitó, como juez de la Audiencia Nacional y en un sobre con membrete de la Audiencia Nacional, financiación al banquero Botín (“...Querido Emilio…”) para organizar un par de cursos con la idea de enseñar derecho al pueblo norteamericano. ¿Qué paradoja? Un juez totalitario enseñando justicia a la nación más libre del mundo. La suma total que se embolsó el juez fue de 302.000 dólares. Hasta ahí, no se puede objetar nada ni es censurable puesto que la mayoría de las grandes empresas financian cosas que se apartan de su negocio. Eso es lo que se denomina mecenazgo. No es algo objetable en sí mismo. Lo asqueroso y nauseabundo de todo esto es que cuando el juez regresó a España a retomar su descuidado trabajo en la Audiencia Nacional,  recibió una querella contra Botín y otros 21 consejeros del banco ¿Y qué hizo Garzón?, pues archivarla sin abstenerse, como era su obligación porque la Ley Orgánica del Poder Judicial considera una falta muy grave la inobservancia del deber de abstención a sabiendas de que concurre en alguna de las causas legalmente previstas. En el momento de conocerse que el Banco Santander había sufragado  los cursos de  Garzón éste alegó que no había "ninguna relación directa ni indirecta con la entidad, ni de carácter económico ni de otro tipo", lo que constituye una falsedad manifiesta.

Pero esto no es todo, entre otras fechorías del Juez Garzón está la de  retirar a la Guardia Civil de las investigaciones del caso Faisán (el del chivatazo policial a los etarras) una vez que los agentes le emplazaron a investigar las llamadas, del día del soplo, entre el comisario jefe de la Brigada Provincial de Información, Manuel Risco, con el partido socialista, y de ahí a la Presidencia del Gobierno.
































Para finalizar la entrada,  he aquí los argumentos que prueban la poca imparcialidad del juez Baltasar Garzón. Lo que expongo a continuación puede producir náuseas a todos aquellos que creen en el Estado de Derecho y la separación de poderes, algo tan necesario para que una democracia sea simplemente eso, una democracia:

En 1993 el magistrado dejaba la Audiencia Nacional para concurrir en la lista de Felipe González en las elecciones que se celebrarían el 6 de junio de ese mismo año. La llegada de Garzón al PSOE la fraguó su amigo, entonces y ahora, José Bono. La historia comienza el 27 de febrero en la finca de los Quintos de Mora, Los Yébenes (Toledo) –propiedad de Patrimonio y utilizada para agasajar a personalidades extranjeras– donde Bono, entonces presidente socialista de Castilla-La Mancha, organizó el encuentro en el que Garzón y Felipe González acordaron que el juez sería el número dos del PSOE en las elecciones.

Y es que la historia de Garzón y el PSOE aparece siempre ligada a lujosas fincas. Muchos años después, en febrero de 2009, el juez de la Audiencia Nacional protagonizaba un nuevo escándalo por una cacería y fin de semana –en una finca privada de más de 600 hectáreas llamada Cabeza Prieta, situada en Torres (Jaén), pueblo natal del magistrado– compartido con el entonces ministro socialista de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, en plena instrucción del Caso Gürtel, contra cargos del Partido Popular (PP). El paralelismo entre ambos personajes es inevitable. Bermejo, que acabaría dimitiendo, era fiscal antes de ser nombrado ministro y tenía muy claro esto de las ‘ideologías’ en la Justicia. Entre 1992 y 2003, fue fiscal jefe del TSJ de Madrid y dejó claro su sectarismo con una frase lapidaria que ya ha pasado a la historia: "Soy de izquierdas y como tal actúo".

Días después de la célebre cacería, en la que también participó el excomisario de la Policía Judicial, Juan Antonio García, el PP presentó una recusación contra el juez, por su evidente animadversión a este partido, o a "la derecha", como le gusta decir al juez.

Volviendo a 1993, Garzón tomó parte muy activa en la campaña electoral del PSOE. Una campaña socialista recordada por el famoso vídeo del Dóberman. Un rápido vistazo a las hemerotecas de aquel año, permite reunir alguna de las perlas de Garzón, que bien podrían haber figurado en el anexo al escrito de recusación que presentó el PP.

Garzón se preguntó: "si el país va bien con la presidencia de Felipe González, ¿por qué cambiar de patrón cuando sospechamos que Aznar no lo hará tan bien?". "No quiero alarmar gritando que viene la derecha pero no sé si bajo la piel de oveja hay lobos (…) alguno ya enseñó la patita cuando se anunció mi candidatura, y si hay algún lobo, seguro que bailaremos con ellos".

Garzón acusa a los dirigentes del PP de decir "mentiras" y de interesarle "que nos callemos". Garzón resaltó que "estas personas de la derecha están soñando con un mundo al revés y dicen palabras vanas y vacías que se las lleva el viento". Después de decir que "la intolerancia se ha apoderado de la derecha", se refirió a Aznar, como "ese señor que encabeza la derecha va a deshacerlo todo porque dice que todo está mal". Por ello, Garzón pidió el voto para el PSOE, porque estas elecciones se presentan "reñidas" y "tiene que quedar claro que no gane la derecha", ya que no tiene programa y, si lo tiene, "no se atreven a decirlo".

En Talavera de la Reina. Garzón respondió a las críticas de "algún dirigente del PP" al afirmar que era "el mudo de los hermanos Marx". Su respuesta fue: "Prefiero ser mudo y vivir en el mundo de los hermanos Marx que vivir en el mundo de Drácula". En ese mismo mitin, y a petición de un grupo de jóvenes socialistas de Castilla-La Mancha, Garzón eligió una metáfora taurina para augurar el triunfo de los socialistas: "Los pases más hondos se dan con la izquierda y en el centro del anillo".

Animó a votar PSOE, porque "no estamos en una España ni dormida ni corrupta, está viva. Por el destierro de los corruptos, ya están doblando las campanas". "Si agrupamos los votos, les vamos a dar un meneo que se van a enterar" y agregó que si se concentra el voto de progreso "vamos a ganar de calle".

Garzón pidió que se deje "a la derecha continuar en la oposición esperando a aprender cómo se gobierna. Ya ha ejercitado la santa indignación, ahora que ejercite la santa paciencia". En referencia al PP añadió: "Quienes dinamitaron la UCD quieren ahora que un rayo parta en dos al único árbol centenario de esta democracia". En su peculiar defensa de la "regeneración" de la vida política española, dijo que "los intolerantes han enlodado el adjetivo, secuestrado el verbo, y ahora vienen por el sujeto". El próximo día 6 "hay que votar por derecho pero no por la derecha", decía el candidato socialista Garzón y "merece la pena dejar de ser neutral sin perder la independencia y sumarse a una idea de futuro". "Yo he elegido la opción del futuro, que es la del PSOE y la de Felipe González".

Pero no sólo en la campaña del Dóberman Garzón evacuó su odio hacia el PP. Diez años después, el 6 de abril de 2003, y ya de regreso en la Audiencia Nacional, el juez, junto a su hija, fue el encargado de leer el manifiesto que cerró un concierto organizado por los del "No a la guerra". No hace falta recordar los lemas y cánticos contra el PP de esas manifestaciones en las que Garzón actuaba como estrella invitada. Lo más suave que se llamaba a los miembros del PP era “asesinos”.

El 15 de diciembre de 2005, en  el restaurante español Solera, situado en Nueva York, muy cerca de Central Park, aconteció la cena pagada por Baltasar Garzón, con cargo a los cursos patrocinados por el Banco Santander. El juez gastó 4.575 dólares. Allí compartieron tapas y Ribera del Duero 25 comensales, entre los que se encontraban el ex presidente de México Ernesto Zedillo, el ex secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger, el embajador español Javier Ruipérez y, como invitado estrella, el ex presidente del Gobierno Felipe González. El juez enterraba así el hacha de guerra con quien en 1994 había puesto freno a sus aspiraciones políticas y al que posteriormente señaló como el máximo responsable -la X- de los GAL.

La cena, se celebró y en ella se consumieron 27 botellas de vino para los 25 comensales presentes en tan animada velada. La factura es una de las pruebas que el Centro Rey Juan Carlos de Nueva York envió al Tribunal Supremo para justificar el “generoso patrocinio del Banco Santander, por el que siempre estaremos muy agradecidos”. Y es que, el Banco Santander, entre los años 2005 y 2006, hizo una donación de 327.000 dólares al Centro después que Garzón solicitara dicha cantidad al presidente de la entidad bancaria, Emilio Botín (“..Querido Emilio…”). A pesar de esta información, y de considerar acreditado el delito de cohecho impropio, el juez Marchena decidió archivar la causa, aceptando por primera vez la prescripción como causa de extinción de responsabilidad penal.














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