Reflexión para hoy:
domingo, 17 de abril de 2011
La utopía de un mundo sin armas
Los políticos liberticidas, así como los zopencos que siguen sus consignas, nunca terminan de explicar cómo hacer eficaz su utopía de un mundo sin armas de fuego. Mientras tanto, ciudadanos inocentes mueren o son robados, violados y vejados; incluso en sus propias casas, sin ni siquiera haber tenido la posibilidad de defenderse.
La iniciativa ahora está en las manos de los criminales. Ellos deciden cuándo y dónde. Ellos delinquen en función de las posibilidades, de los beneficios y costes de la ejecución del acto delictivo, sin preocuparles las víctimas puesto que saben que están indefensas. No es el caso de países en los que los ciudadanos están armados. En este caso, los delincuentes también tienen que tener en cuenta el coste de enfrentarse directamente con los agredidos.
No hay que ser muy inteligente para saber que los criminales temen encontrarse a una víctima con un arma y que tal posibilidad la estudian a la hora de efectuar sus actos delictivos. Si a los delincuentes que allanan moradas no les importa coincidir con los propietarios es porque saben que están inermes. El agresor sabe que, en países donde se prohíbe la tenencia de armas de fuego, él es el que impone su ley y él será dueño de la situación. Lo malo no es que delinquir resulte barato en los países donde la Ley protege más al delincuente que a las víctimas, lo terrible es que en el momento de producirse el crimen éstas siempre están indefensas.
La primera obligación del Estado debería ser proteger la vida y hacienda de los ciudadanos que lo sostienen con sus impuestos. Pero la realidad nos dice que el Estado es ineficaz e incapaz de responder.
Día a día aumenta el número de ciudadanos que buscan dispositivos de seguridad para sus hogares (rejas, vallas, alarmas, cámaras de vigilancia, perros adiestrados, detectores de presencia, etc.) porque no se fían de que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado vayan a evitar que les asesinen, les roben o les violen; es más, incluso no se fían de que la Justicia deje entre rejas a los convictos.
Es obvio que cuando un bandarra asalta una vivienda mientras el propietario duerme sosegadamente, el Estado no le indemniza por incumplimiento del “contrato social” si la policía llega tarde para evitar el delito. En cambio, sí tiene la desfachatez de prohibirle la autodefensa en ese momento de máxima angustia y terror. Una situación extrema en la que la policía no puede hacer nada para protegerle, pues los agentes no están en las casas de todos las 24 horas del día.
Está claro que la víctima no ha deseado experimentar esa situación límite y desagradable de encontrarse con el delincuente, siendo éste último el que debería estar expuesto al riesgo y a pasarlo mal, no la víctima y en su propia casa.
La tenencia de un arma no viola “per se” la libertad de otro. Las armas son herramientas útiles para defenderse. Prohibir la tenencia de armas de fuego implica condenar a los ciudadanos a una autodefensa más precaria y temeraria, siempre a favor del delincuente.
Quien deja indefensos a los ciudadanos son los Estados intervencionistas. Éstos, en manos de políticos mediocres, son los que prohíben el derecho a la legítima defensa no dejando posibilidad de poseer herramientas para garantizarlo. Cuando un criminal decide allanar la casa de un ciudadano al que se le ha despojado el derecho de defenderse, a éste último sólo le queda rezar y suplicar que todo pase pronto, ya que no puede hacer nada contra el agresor que invade su intimidad.
¿Qué debería hacer el ciudadano? Pues defenderse en la medida de sus posibilidades y hasta el punto en que resulte sensato, de acuerdo con las circunstancias y sin que nadie le tenga que limitar las posibilidades a su alcance. Os vuelvo a recordar que de la cárcel se sale andando, del cementerio no.
La solución no debe ser que los ciudadanos adquieran sistemas de seguridad pasiva, que están en todo su derecho de hacerlo si es su deseo y se sienten mal con un arma en la mano. La solución es devolver, a quién lo quiera, el derecho de defenderse frente a una agresión en tu propia casa.
Supongamos que un malhechor “con muy mala leche” entra en tu vivienda. ¿Qué prefieres tener a mano, una pistola o un teléfono? Debes saber que, salvo que te hayan cortado la línea (algo muy sencillo de hacer con sólo levantar una tapa que hay en el suelo de la vía pública enfrente de la puerta de tu casa) o hayan utilizado un inhibidor de frecuencias (que son muy fáciles de adquirir en tiendas de electrónica); la policía tardará un tiempo en llegar a tu hogar ya que primero tiene que tener conocimiento del delito, a continuación debe movilizar a los agentes y, por último, desplazarse al lugar señalado lo que supone un tiempo vital para el ciudadano que corre peligro. Claro, que es tu derecho tener un teléfono y llamar a la policía, por supuesto; y la policía llegará a tu casa..... pero seguramente será para levantar un atestado y tomar fotografías de tu cadáver. No nos engañemos. No confíes que siempre llegarán a tiempo de evitar el acto delictivo, si es que llegan.
La primera línea de defensa eres tú y tu arma de fuego, que equilibrará el terreno en ese desagradable e indeseable juego entre la víctima y el victimario.
Ni tú ni nadie tenéis derecho a prohibirme que yo no tenga esa defensa al igual que yo no tengo derecho a prohibirte que tú tengas un teléfono con el que defenderte siempre que los delincuentes, como he mencionado antes, no te hayan cortado la línea o utilicen un inhibidor de frecuencias para dejar inservibles tus teléfonos móviles.
Así vemos que la tenencia de armas de fuego supone ventajas: aumenta la posibilidad de permanecer vivo, se reduce el tiempo mínimo de respuesta para evitar el acto delictivo y disuade a los delincuentes, puesto que ya nadie les garantiza que los propietarios de la casa que van a allanar se encuentran desarmados; existiendo ahora la posibilidad de perder la vida al recibir un balazo entre los ojos. Algo que desagrada bastante a esos tipos violentos que les gusta apropiarse de lo ajeno, haciéndoles reflexionar un poquito más en cuanto a la necesidad de delinquir o no.
Todo delincuente carece de ventaja si el joyero al que va a robar oculta un AK-47 bajo el mostrador, la chica que va a ser violada porta una pistola 9 mm parabellum en el bolso o la familia Rodríguez, cuyo sueño es interrumpido por unos extraños que han invadido su casa, tiene una escopeta junto a la mesilla de noche. Acciones defensivas de este tipo se producen a diario en esos odiados Estados Unidos de América aunque, con relación a los actos delictivos que han evitado, jamás se les dedique mención alguna en esos telediarios diseñados para zopencos.
Pero los políticos liberticidas no quieren saber esto ni parecen reparar en la imbecilidad de su argumento. Quieren que todo el mundo esté desarmado salvo ellos y sus escoltas. Porque ellos sí que se desplazan acompañados de hombres armados que les protegen ¡Cómo no! Mientras que el ciudadano de a pié jamás, ni en su casa, ni en su desplazamiento, ni en su trabajo podrá tener los medios de seguridad que ellos gozan, pagados por nosotros a la fuerza a través de los impuestos.
¿Porque yo no tengo esa posibilidad?
Pandilla de parásitos liberticidas: ¿Mi vida y la de mis dos hijas no valen lo mismo que las vuestras?
La alternativa no es entre una sociedad en la que todos, tanto los delincuentes como la gente honrada, están armados; y una sociedad en la que todos están desarmados. Ésta es una falsa dualidad porque cuando es ilegal la tenencia de armas de fuego sólo los delincuentes las portan consigo, pues el criminal que no cumple la ley tampoco va a hacerlo en esto de disponer o no de una pistola; mientras que el ciudadano común, que sí la respeta, va a quedar indefenso. Cuando disponer de armas es legal entonces las llevan tanto los delincuentes, a pesar de las trabas legales y controles para evitarlo, como los ciudadanos honrados que quieren defenderse de ellos.
No pretendo que se fuerce a armar hasta los dientes a todo el mundo, no abogo por eso sino por la Libertad de elegir y el derecho que todo ciudadano tiene a defenderse siendo responsable de sus actos. Estudiar la historia de la humanidad nos enseña a diferenciar los hombres armados de los esclavos. Si alguien no desea defenderse por miedo, por cuestiones religiosas, por necedad, por torpeza o por simple estupidez que así lo haga; pero nadie tiene el derecho a privar a otros de su legítima defensa.
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sábado, 29 de enero de 2011
Chiflados armados

Es un hecho que las matanzas causadas por desequilibrados ocurren siempre en centros comerciales, iglesias y escuelas dónde la gente no está armada para protegerse. En estos espacios públicos los dementes asesinos se sienten poderosos porque los demás están indefensos. Quizás esos locos homicidas no son tan imbéciles y buscan la forma de que su hazaña cause el mayor daño posible para que su siniestra aventura tenga una gran repercusión en los medios. Nunca eligen sitios como un campo de tiro, ¿es curioso, verdad?
Recuerdo el caso del último asesino que cometió su crimen mediático y que, de forma muy inteligente, escogió un colegio en lugar de dirigirse a la Escuela de Policía que tenía al lado, donde todos los estudiantes aquí sí que estaban armados.
¿Cuántas carnicerías en escuelas, universidades o centros comerciales tendrán que producirse para comprender que los perturbados que tienen intención de matar nunca van a amedrentarse por la prohibición de tenencia de armas?
Recordemos el caso de la Universidad de Virginia Tech que prohibió, a profesores y alumnos, el uso de armas dentro del campus. El portavoz de la Virginia Tech, Larry Hincker, afirmó en ese momento lo siguiente:
"Estoy seguro de que la comunidad universitaria apreciará la decisión de la Asamblea General, porque ésta ayudará a los padres, a los estudiantes, a la facultad y a los visitantes a sentirse seguros en nuestros campus".
¿Treinta y tres muertes días después de pronunciar ese irresponsable discurso, qué pensó Larry Hincker? ¿Para qué sirvió esa prohibición?
Sirvió para que el orate que planeó ejecutar la masacre la llevara a cabo sin miedo a fracasar en su espeluznante episodio, es decir, matando al mayor número posible de inocentes.
¿No se sorprenden los estúpidos que abogaron por la prohibición de tenencia de armas en el recinto universitario de que el criminal no cumpliera su absurda norma? Sin embargo quienes si la cumplieron fueron las personas que murieron y a las que se les despojó del derecho a la legítima defensa.
Otro ejemplo, el caso de una universidad cercana, la Appalachan School of Law. Un pirado entró allí con la misma idea que tienen todos, llevarse por delante al mayor número de desgraciados. En esta ocasión dos alumnos que se percataron de lo sucedido al escuchar los disparos del arma del demente, se dirigieron rápidamente a sus vehículos a coger sus pistolas, luego redujeron al chalado y le desarmaron que sólo le dio tiempo a asesinar a tres personas, y no más como era su intención, puesto que dos valientes ciudadanos pudieron protegerse y defender a sus compañeros de Universidad con sus armas de fuego.
Uno de los alumnos de la Universidad Virginia Tech, que tenía licencia de armas y que la hubiera llevado aquel día lúgubre si no se lo hubieran prohibido, se lamentó de que se le negara su derecho a defenderse y proteger a sus compañeros. ¿Cuántas muertes se hubieran evitado si alumnos y profesores hubieran tenido la posibilidad de llevar sus armas aquel desventurado día?
Las armas en manos de ciudadanos honestos y responsables no son un problema. El problema son esos majaretas, que son pocos, y los delincuentes, que son muchos.
Los delincuentes son tipos transgresores de la Ley que se han dado cuenta de que en las casas vacías ya no suelen encontrar mucho dinero y joyas. Saben que pueden conseguir mejor saqueo con los dueños de la casa dentro, siendo violentos con ellos y sin mostrar el mínimo respeto ni compasión por sus vidas; llegando incluso a golpear o violar a los hijos delante de los padres.
Sólo los malhechores (con o sin armas) representan un riesgo para la sociedad. En países como España, ningún criminal acude a la intervención de Armas de la Guardia Civil para "legalizar" sus armas, a diferencia de lo que sí hacen periódicamente los ciudadanos que cumplen la Ley.
Los memos que creen en la responsabilidad colectiva abogan por la prohibición absoluta de las armas, con el argumento de que los delincuentes también podrían tenerlas, ¿no comprenden que el asesino siempre vulnerará la ley? ¿No entienden o no quieren entender que quien esté empeñado en delinquir asesinando, violando o robando, todos actos contrarios a la Ley, no va a dejar de hacerlo por miedo a transgredir la normativa sobre tenencia de armas de fuego?
¿Cuántas carnicerías tendrán que producirse para comprender que los perturbados que tienen intención de matar nunca van a amedrentarse por la prohibición de tenencia de armas?
Esto es lo que pregunté cuando escribí esta entrada. El tiempo nos da la respuesta:
JULIO/2011
El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, calificó la matanza como la "peor tragedia desde la Segunda Guerra Mundial". Un atentado perpetrado en la isla de Utoya, que causó 87 muertos. Centenares de jóvenes murieron tiroteados por un solo hombre mientras participaban en un campamento de verano.
Ante las dimensiones de la masacre, que la Policía describe como "catastrófica", se especula sobre por qué y también cómo el presunto culpable ha podido perpetrar un doble atentado con tiroteo de las dimensiones del ocurrido en la isla de Utoya, con decenas de fallecidos.
Los miembros de la policía que estaban en la isla en el momento del atentado ni siquiera llevaban armas de fuego. La Kongeriket Noreg Politie, o Policía Nacional Noruega, es un cuerpo policial civil organizado en torno a casi una treintena de distritos, ayudado por una serie de agencias especiales de apoyo. Según foros policiales, es frecuente que la Policía noruega vaya desarmada y apenas porte un spray de defensa. Si el nivel de conflictividad requiere llevar un arma de fuego, ésta va precintada con plomo en una bolsa. Si al terminar la jornada el plomo está roto, el policía debe hacer un informe al respecto.
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sábado, 22 de enero de 2011
La estupidez de los prohibicionistas
La prohibición de la tenencia de armas es fruto de estúpidas y perversas políticas anticrimen neopacifistas que vociferan los parásitos revolucionarios del siglo XXI. A pesar de su incoherencia, la gente poco reflexiva las asume sin ni siquiera digerirlas intelectualmente. Se trata de políticas disparatadas pero muy políticamente correctas, más propias de necios que de ciudadanos instruidos y reflexivos como se supone que deberíamos de ser.
La consigna es pedir más control legislativo y restringir la tenencia de armas. Pero esa perversa idea de que el control de armas supone controlar mejor el crimen no es más que una quimera.
Ningún objeto es inherentemente ofensivo o inofensivo. Lo mismo puede utilizarse para atacar a un individuo o para defenderse de otro. Es la acción humana y no el objeto empleado lo que debe enjuiciarse. También las armas de fuego pueden usarse agresiva o defensivamente. Por tanto, si tienen varios usos no debemos considerar que sólo el hecho de poseer un arma es moralmente execrable, sino la utilidad que hagamos de ella. Un revólver es peligroso siempre que alguien lo amartille y lo ponga en manos de un chimpancé dentro de un ascensor abarrotado de gente; pero no todos los ciudadanos somos chimpancés aunque estos respetables simios están, intelectualmente hablando, por encima de la mayoría de los vasallos de lo políticamente correcto.
Prohibir la posesión de un revólver es como prohibir los cuchillos de cocina, los bates de béisbol o los árboles de dónde se extrae la madera para producirlos; y desde el 11M, los móviles y las mochilas, por el número de muertes que ocasionan. No olvidemos también que las horribles matanzas de Ruanda se cometieron con machetes y taladros que funcionaban con batería.
El último ejemplo de la absurda manía de prohibir la tenencia de armas de fuego lo tuvimos el día 17/12/2010. Al menos trece personas, entre ellas once estudiantes, resultaron heridas en la ciudad japonesa de Toride durante un ataque de un hombre armado con un puñal, objeto que no se considera arma de fuego. El agresor llevó a cabo el ataque en dos autobuses en los que numerosos adolescentes acudían a sus centros de estudio. Japón ha vivido otros ataques con apuñalamientos en el pasado, uno de los más graves en junio de 2008, cuando un hombre acabó con la vida de siete personas e hirió a 10 en el centro de Tokio. En aquella ocasión, el hombre irrumpió con una furgoneta en el barrio tokiota de Akihabara y atropelló a varios peatones antes de bajarse del vehículo y apuñalar a los demás.
¿Prohibimos también la tenencia de furgonetas? ¡No nos olvidemos de prohibir las piedras, porque aún hay “civilizaciones” con las que nos quieren aliar dónde se siguen utilizando para romper cráneos femeninos!
Resulta inaceptable que se recurra a la irresponsabilidad de algunos para, con carácter preventivo, sustraer a todos de un objeto útil para la autodefensa y la disuasión. O que se apele a los accidentes y al peligro que las armas suponen para los niños cuando son 20 veces más frecuentes los niños que mueren en accidentes de tráfico y 10 veces más los que se ahogan en piscinas ¿Restringimos también la tenencia de coches y piscinas?
Todo intento paternalista que se ha llevado a cabo por parte de los parásitos gobernantes que medran en el Estado, con la intención de jugar la carta electoral de desarmar a la población para ofrecer al votante la imagen de una "sociedad más segura" ha resultado fracasado, puesto que en las campañas de desarme solo los ciudadanos cumplidores con la Ley depositan sus armas. Los criminales nunca lo hacen.
Los que se oponen a la libertad de tenencia de armas, a menudo emplean dos argumentos: Acusando a sus defensores de nazis y fascistas, cuando fueron éstos, como todos sabemos, los precursores del control de armas que, hoy en día, la mayoría de países siguen imitando; y el otro argumento lo hacen arguyendo a la causa del crimen, poniendo siempre como ejemplo la matanza anual que el chiflado de turno realiza en los Estados Unidos de América (EE.UU.).
¡Vaya! siempre EE.UU., un país con centenares de millones de habitantes. Sin embargo, los mentecatos manipuladores de la información ocultan disimuladamente la existencia de otros países libres y democráticos como Suiza, uno de los lugares más seguros del mundo donde hay libertad para la tenencia de armas y donde la estadística de sucesos protagonizados por chalados liándose a tiros en un supermercado es nula, a pesar de que la proporción de habitantes armados es mayor comparándola con EE.UU. En Suiza la mayoría de la población tiene en su hogar una pistola y un fusil de asalto como el M16 o el AK47.
Un aforismo suizo relaciona la posesión de armas con el poder político, de tal modo que una sociedad armada es una sociedad democrática. Ellos lo saben bien, ya que han mantenido sus libertades durante siglos gracias a no haber renunciado al derecho a la defensa individual. Históricamente los helvéticos siempre han tenido una eficaz forma de evitar agresiones externas, preservando su paz y su libertad. En Suiza tienen muy claro que las armas en manos de civiles son la última línea de defensa de la soberanía de un país.
La crítica al libre uso de las armas se relaciona con la típica consigna de odio a todo aquello que proceda de Estados Unidos de América, siendo su libertad de armas un motivo más de crítica antiamericana, que como las demás críticas a un país libre y próspero, no tiene ningún fundamento.
También Canadá posee un ratio de armas por ciudadano (mayormente, fusiles de asalto) muy parecido al de los Estados Unidos de América y dónde son excepcionales ese tipo de sucesos protagonizados por dementes. Podríamos seguir con Finlandia, Israel, Suecia, Nueva Zelanda, etc....todos países libres y prósperos.
No es la tenencia de armas de fuego o su número, en manos de los ciudadanos honestos y cuerdos, el resultado de ese tipo de tragedias. Existen sociedades supuestamente desarmadas muchísimo más violentas que los EE.UU (Jamaica, Brasil, Rusia, Filipinas, Venezuela...) y sociedades más armadas y mucho menos violentas que los EE.UU (Suiza, Finlandia,..). No existe ninguna correlación entre el número de armas en manos de la población y el número de muertes violentas como demuestran las estadísticas. Lo que ocurre es que cuando sucede en EE.UU. los medios manipuladores de masas lo amplifican con perversidad y la mayoría de la gente, como buenos vasallos, se tragan todo lo que dicen en el telediario sin masticarlo previamente con un mínimo de raciocinio.
Está claro que cuando un demente pretende acribillar a tiros a gente indefensa nada puede evitarlo, ni siquiera la prohibición de tenencia de armas. Sería incluso inútil y muy costoso para el contribuyente, poner a un policía detrás de cada ciudadano con la idea de vigilarle e impedir que consiga una pistola en el mercado negro. Además, ¿quién puede asegurarnos de que el policía “no esté mal de la olla” y le dé un ataque de locura homicida protagonizando una escabechina en un supermercado? ¿Ponemos otro policía detrás del policía que vigila al ciudadano? ¿Es que ya estamos todos locos?
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domingo, 16 de enero de 2011
El socialismo te deja indefenso

Es típico de sociedades totalitarias que el monopolio de la fuerza sea empleado contra los discrepantes del régimen, asegurándose así la sumisión del pueblo al poder todopoderoso del Estado. Se trata de sociedades donde se protege a la colectividad por encima del individuo; dejando de ser éste el principal sujeto de derechos.
¿Pero cómo va a protegerle el Estado Totalitario si el propio Estado es el mayor ladrón y homicida? Por eso, los expertos como los reunidos en la foto de arriba “están de acuerdo que el control de armas de fuego funciona” (The experts agree gun control works!).
No hay excepción, todo Estado totalitario roba impunemente a los individuos sus propiedades y, si así lo estima conveniente para beneficio de la comunidad, su vida, que es la mayor propiedad que posee un ser humano.
Recordemos aquellos infelices que querían saltar el maldito muro de Berlín dirección este a oeste, nunca a la inversa ¿Porqué arriesgaban sus vidas si eran trabajadores felices en un paraíso socialista? El socialismo de la Alemania del Este aplicaba la teoría de dominación del feudalismo, la cual mantenía que el monarca era el propietario de todo, incluyendo a la mayoría de las personas que habitaban en su territorio. El socialismo funciona igual, por eso los guardias que custodiaban el Muro de Berlín asesinaban a quienes trataban de escapar porque con ellos se llevaban su capacidad de trabajo, o sea, la justificación que daban es que la fuerza de trabajo que querían llevarse con ellos era un robo a la colectividad, por eso el sagrado Estado socialista debía penalizarles con la muerte. Era una sociedad donde estaba prohibida la tenencia de armas.
La libertad no es un regalo del Estado y su defensa no puede ser encargada exclusivamente al Gobierno de turno. No es un secreto que una sociedad armada es una sociedad más difícil de subyugar, por eso la libertad de tenencia de armas siempre es una garantía frente a las propensiones totalitarias del Estado.
Recordemos las palabras de Theodore Haas, superviviente del campo de concentración de Dachau, con relación a la pequeña revuelta acontecida en el gueto judío en Varsovia:
"Para mí no hay duda de que se podrían haber salvado millones de vidas si a la gente no se le hubiera lavado el cerebro sobre el control de armas y hubiera estado bien armada. Quienes odian las armas siempre quieren olvidar la sublevación del gueto de Varsovia, un ejemplo perfecto de cómo un reducido grupo de judíos hambrientos se hicieron con algunas armas y le complicaron las cosas a los nazis.”¿Alguien se ha preguntado por qué Estados Unidos de América, dónde existen más de 100 millones de ciudadanos armados, nunca ha dejado de ser una democracia al contrario que muchos países del resto del mundo donde la tenencia de armas está prohibida?
La respuesta la hallamos en la idea que tenían los norteamericanos de finales del siglo XVIII y que siguen teniendo los del siglo XXI en cuanto al derecho a la autodefensa frente a tiranos locales o frente a delincuentes comunes, sin distinción.
Muchos ciudadanos, tanto norteamericanos como de otros países verdaderamente democráticos, poseen armas porque son ciudadanos íntegros, libres e independientes, no siervos sumisos de una permanente élite gobernante. Thomas Jefferson decía:
"¿Qué país puede preservar sus libertades si sus gobernantes no son advertidos de vez en cuando que su pueblo conserva el espíritu de la resistencia? Dejemos que tengan armas."
No es una casualidad que las tiranías más despiadadas del siglo pasado determinaron el desarme de la población como algo esencial, puesto que de esta forma la pudieron masacrar sin dificultad. He aquí unos ejemplos:
Este año marcará un hito en la historia. Por primera vez una nación civilizada tiene un completo registro de las armas. Nuestras calles serán seguras, nuestra policía más eficiente y el mundo seguirá nuestro liderazgo en el futuro.Adolf Hitler

Todo buen comunista debería saber que el poder político crece en el cañón de un arma. El partido comunista debe controlar las armas.Mao Tse Tung
Un hombre con un arma puede controlar a cien sin ellas.Vladimir Ilych Lenin

http://www.youtube.com/watch?v=NaZMqR3QNI0
VÍDEO CENSURADO POR YOUTUBE
OTROS ENLACES PARA OBTENER EL VÍDEO CENSURADO POR YOUTUBE:
http://www.tu.tv/videos/cuando-se-desarma-a-la-ciudadania
http://www.mediafire.com/?nrnd8apoaml2d5c
http://www.mediafire.com/file/nrnd8apoaml2d5c/Cuando%20se%20desarma%20a%20la%20ciudadan%EDa.flv
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domingo, 9 de enero de 2011
Alegato a favor de la tenencia de armas de fuego

Todos los días escuchamos gilipolleces de la casta política amplificadas en los medios de comunicación de masas. Desgraciadamente, los palmeros que loan sus estupideces se han acostumbrado a repetir las mismas gilipolleces.
Es paradójico contemplar a esos liberticidas defender perversamente el derecho a la vida y, a la vez, no otorgar el derecho a que uno se proporcione los medios para conservarla, sin perjuicio de que fomentan, día tras día, la barra libre del aborto.
Todo ciudadano libre posee el derecho a defender su vida, la de su familia y su propiedad privada con los recursos que estime convenientes siempre que no perjudique a un tercero, salvo que éste sea el que pretenda vulnerar su integridad física, la de los suyos o robarle lo que tiene. Esta es la razón por la que, entre las necesidades del ser humano, existe una necesidad vital que le ha acompañado siempre a lo largo de la historia, me refiero a la necesidad de seguridad.
El derecho a la vida es el derecho a procurársela y a defenderla. Por tanto, la autodefensa es parte de los derechos fundamentales del hombre.
Toda agresión a la libertad de tenencia de armas es tan reprobable como los ataques a cualquier otra de las libertades básicas del ciudadano.
La civilización tiene su base en la limitación de la violencia con la finalidad de que cada ciudadano alcance sus metas de bienestar respetando al prójimo y sin preocuparse por su integridad física ni de que los frutos de su esfuerzo sean robados. Cualquier intervencionismo del Estado colectivo que ponga en peligro lograr la felicidad de un individuo respetuoso con la Ley y con sus semejantes distorsiona las bases de la civilización.
Desde la prehistoria, la simple amenaza del uso de un arma reveló su idoneidad como instrumento para la defensa. Sin embargo, una caterva de pseudointelectuales subvencionados disfrazados de falso pacifismo han manipulado conciencias ajenas con el propósito de inocular la idea de que un arma no es un simple artilugio de metal y plástico, que las guerras las provocan las armas, que sin armas no habría guerras. ¡Si alguna vez una escopeta de caza declara la guerra a alguien avísenme para subir el video a YOUTUBE!
¡Escuchad mastuerzos!: Las guerras sólo las provocan los hombres por intereses económicos, religiosos, raciales o políticos, nunca las armas utilizadas; que no son más que objetos inertes en el conflicto ya sean las piedras en los tiempos del hombre del cromagnon, o los fusiles de asalto en la actualidad. Las armas únicamente calibran las fuerzas de los bandos enfrentados pero no son la causa de los conflictos bélicos. Los seres humanos son los que matan a sus semejantes, no las armas; ya sean o no de fuego que, vuelvo a repetir, son objetos inanimados que carecen de raciocinio.
Un ciudadano respetuoso con la Ley y armado no es un peligro público. Sigue siendo un ciudadano honesto pero más libre, sin miedo; puesto que sabe que tiene las mismas oportunidades, no menos, que su posible agresor. Por eso se dice que Dios creó a los hombres y Samuel Colt los hizo iguales.
El número de personas honestas y bondadosas que desean tener un arma de fuego que le facilite su defensa se está incrementando progresivamente, y esto es así porque sienten que el Estado no cumple con su función de brindar seguridad. Saben que el Estado ha fracasado en su misión de desarmar a ladrones y terroristas ¿Cuántas veces hemos visto y seguiremos viendo en los telediarios noticias de incautaciones de armamento o actos delictivos protagonizados con un arma de fuego?
La violencia no es practicada por quien compra un arma para defenderse, después de pasar unos controles severos y prepararse con rigor para poderla utilizar responsablemente; sino por quien la usa clandestinamente para robar o ejecutar actos terroristas. Desarmar a todos los ciudadanos honestos sin poder desarmar a los criminales como es obvio, manteniendo la ineficiencia estatal en materia de seguridad es condenar a los ciudadanos víctimas a un destino pernicioso.
¡OOh! ¿Las armas matan?
Veamos….
OK ¡Arma mata, mata a alguien!
¡No seas tímida!
Lo ves, las armas no matan a la gente. Es la gente la que mata a la gente.
Las armas sólo defienden a la gente que es atacada por otra gente armada.
NOTA: El pimentón (Paprika) también mata según dicen, pero antes alguien debe utilizarlo mucho en las comidas. El pimentón dentro de un bote es inofensivo al igual que un arma escondida en un cajón de la mesilla de noche.



