Reflexión para hoy:

     
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domingo, 14 de noviembre de 2010

La plusvalía del trabajo



Una de las bases del marxismo es la teoría de la explotación. Según el hipócrita burgués llamado Karl Marx, ese tipo al que gustaba embarazar a sus criadas, el trabajo debía ser la única medida para valorar los bienes producidos.

El demagogo de Marx afirmaba que a los trabajadores se les abonaba un sueldo, llamado de subsistencia, cuyo valor era menor que las horas que dedicaban con su trabajo a producir los bienes; siendo la diferencia de valor o plusvalía lo que se quedaba el malísimo empresario. Esto les sigue pareciendo una injusticia a los pastueños seguidores de la fracasada doctrina marxista sin ni siquiera haber reflexionado un poco sobre ello.

Es un hecho que Karl Marx, al contrario que la mayoría de los socialistas de hoy, estudió economía. ¡Ahora me explico por qué Marx llegó a retractarse y reconocer su metedura de pata, siendo uno de los primeros en declararse "no marxista!

Todo socialista ignora o quiere ignorar que el valor de los productos no se fija por el número de horas trabajadas para producirlos sino que el precio del producto viene determinado por un acuerdo que se da en todo intercambio voluntario entre un comprador y un vendedor, saliendo ambos beneficiados. Si no fuera así nunca se produciría la transacción a no ser que el Estado intervenga usando el monopolio de la fuerza, algo que no disgusta a los especímenes socialistas.

También todo socialista ignora o quiere ignorar que los empresarios adelantan una parte del valor del bien producido a los trabajadores denominada sueldo o salario. Es importante saber que esto lo hacen con antelación a que finalice la producción de un bien y sea éste vendido. Por eso se dice que la figura del empresario es benéfica, porque evita que los trabajadores tengan que esperar a que finalice la producción y los productos sean vendidos, o no, en el mercado para conseguir, o no, su parte correspondiente del valor del bien. Por eso el riesgo que no asume el trabajador debe ser compensado al empresario con lo que se conoce como beneficio empresarial. Es lógico que todo emprendedor que asume un riesgo de pérdida de los ahorros invertidos en un negocio debe ser compensado con un beneficio futuro. ¡A ver si nos vamos enterando de que va la historia!

Los beneficiarios de las empresas son todos los consumidores que compran los productos elaborados por las mismas, así como los accionistas, que son los propietarios de las grandes empresas y que puede ser cualquier trabajador que, con unos ahorrillos, participe en un fondo de inversión, contrate un plan de pensiones o compre directamente unas pocas acciones en el mercado de valores con el fin de complementar su salario con los dividendos que les reporten los títulos.

Gracias a la soberanía del consumidor y al incentivo del beneficio en un entorno de libre competencia, la propiedad privada garantiza una oferta de productos para todos siempre en aumento. En la economía de mercado propietarios e inversionistas, si quieren aprovecharse de su propiedad y capital, no les queda otra posibilidad que destinarlos a atender necesidades de otros. De esta forma pueden enriquecerse y enriquecen a la sociedad al crear bienes y servicios que antes no existían. Sólo el hecho de poseer los medios de producción obliga a sus propietarios a cubrir las demandas de los consumidores si quieren obtener un rendimiento.

La propiedad beneficia sólo a las personas que saben utilizarla para favorecer a los consumidores que, repito, son los verdaderos soberanos del mercado cuando éste es libre. Esa es la función social del derecho de propiedad que se desarrolla sólo en un entorno de Libertad y capitalismo democrático, no en un entorno de capitalismo de Estado o mercantilismo, es decir socialismo.

Donde existe realmente explotación del obrero es en los países de economía socialista en los cuales siempre hay dos clases sociales muy diferenciadas:

- Los pudientes que son aquellos que forman parte del “aparato coercitivo” del Estado y que son gente arribista, cobarde, palmera, chupapollas, que se afilian al partido único para medrar; que incluso son capaces de sacrificar a sus semejantes, incluso a su madre, en nombre del dichoso bien común y de su bolsillo sobre todo.

- Los esclavos, que son el resto de la ciudadanía que sólo quiere Libertad, siendo obligados a repudiar la economía de mercado o a denunciar a sus vecinos cuando vacilan sobre si es o no una mierda el socialismo que les mantiene en la miseria.

Con el socialismo no hay esperanza, no existe igualdad de oportunidades. No me cansaré de repetir que cuando una sociedad es libre automáticamente hay prosperidad, existen oportunidades que todos pueden aprovechar mejorando su bienestar y no se aumentan las diferencias entre clases de ciudadanos sino que la mayoría se integra en una gran clase media igualándose en calidad de vida. En concreto, cuando una sociedad es libre hay esperanza para todos.

Sin embargo, algunos liberticidas siempre están babeando odio hacia los emprendedores y la economía de mercado. Y digo yo, ¿Porqué no os juntáis unos cuantos y montáis una empresa?, luego los beneficios y las plusvalías marxistoides las repartís con los trabajadores que contratéis. ¡Eso sí, a partes iguales!. Si va mal el negocio los trabajadores cobran su salario y vosotros os quedáis a dos velas, si va bien el negocio lo repartís entre todos a partes iguales como buenos camaradas.

¡Hipócritas!, No lo hacéis porque sois unos hipócritas y falsarios. Sólo queréis que se haga eso con el dinero de otros, pero cuando se trata de vuestra pasta ya os apañáis de sacarle el mejor rendimiento.

El socialismo es un engaño basado en la envidia, la demagogia y la hipocresía de sus seguidores. En cambio, la economía de mercado redunda en el verdadero interés general incluyendo a los socialistas pijo-progres que viven acomodadamente en países libres y prósperos.

Repito, en una sociedad libre con economía de mercado los medios de producción privados deben servir a la sociedad en su conjunto para sacar provecho de ellos. Es desesperante ver como manadas de ilusos, cuyos cerebros están llenos de consignas y serrín, siguen apostando por el marxismo científico cuyos crímenes en su sangrienta historia los siguen justificando como errores asumibles, ¡y vuelta a empezar!. Con mucha caradura suelen decir a menudo que ahora sí que funcionará el nuevo socialismo y traerá al mundo el paraíso perfecto, la utopía socialista con la que siempre sueñan.

Me pregunto una cosa. Observando como en Venezuela empiezan a escasear en las tiendas los productos básicos, donde a ciertas horas ya hay cortes de luz y agua, donde se reprime a los opositores y se cierran medios de comunicación; este nuevo socialismo se parece mucho al antiguo. Sigue siendo la misma mierda, el mismo fraude de siempre pero utilizado por nuevos defraudadores que quieren trincar algo aprovechándose de la mediocridad de la gente.

Muchos de los que militaron en el siglo pasado en organizaciones socialistas no tenían muy claro que el socialismo funcionara y la caída del muro de Berlín les hizo recapacitar. Pero no a todos. A algunos, la lobotomización a la que fueron sometidos incrustándoles en su cerebro ideas socialistas les pudo más que la realidad y siguen repitiendo la misma cantinela como si fueran robots. Nunca desperdiciarán ni un minuto en examinar críticamente el socialismo. Para ellos el socialismo es algo sagrado, su sacrosanta religión, una cuestión de fe ciega aunque se jueguen el futuro de sus hijos.

Otros tipejos que pululan por países libres dónde se aplica la economía de mercado, a pesar de conocer la mentira que esconde el socialismo, como piojos se enquistan en la perversa ideología sólo por medrar en política y vivir de puta madre como buenos “socialistos”, o sea, vivir del cuento disfrutando de la cómoda vida que les ofrece el país que parasitan.

sábado, 20 de febrero de 2010

Redistribuir la riqueza de otro



Si un negocio es lucrativo es porque alguien lo gestiona con eficacia; personas valientes y diligentes que arriesgan sus ahorros en la inversión y que le dedican muchas horas sin disfrutar de ese limite de jornada que tienen los trabajadores que contrata. Los empleados tienen asegurado el sueldo mientras que a un empresario nadie le asegura un beneficio, salvo que sea amiguete del gobernante déspota de turno y le otorgue un monopolio, pero esto ya no es capitalismo democrático sino capitalismo de Estado o mercantilismo. Son diferencias sustanciales que hasta un tonto comprende, pero un socialista no estoy tan seguro puesto que la envidia por la prosperidad o fortuna de otro siempre le ciegan.

Hablando de los denostados emprendedores o empresarios, ¿por qué los trabajadores liberados que medran y parasitan en los sindicatos nunca montan un negocio arriesgando sus ahorros y patrimonio? Muy sencillo, porque dedicarle a un negocio más horas que lo que estipula la jornada oficial es duro y porque saben que existe el socialismo y, si va bien la inversión, al final algún sinvergüenza liberticida investido de poder popular podría quitárselo con ese invento de mierda denominado justicia social o redistribución de la riqueza que legitima el robo institucionalizado.





Supongamos que somos políticos populistas y que en un pequeño pueblo de 4 habitantes realizamos un experimento de ingeniería social para redistribuir la riqueza con la perversa intención, pensando en las próximas elecciones, de que todos los ciudadanos tengan asegurados 1000 euros como renta mínima. Por lo tanto, si el ciudadano “A” ha trabajado en su tierra obteniendo 2500 euros por su cosecha, le quitamos 1500 euros y lo repartimos entre los ciudadanos “B”, “C” y “D” que tienen menos ingresos y no superan el umbral de renta mínima.

Al ciudadano “B” le damos 1000 euros porque no obtuvo ninguna renta, ya que prefirió vender la tierra para irse de vacaciones con la idea de buscarse un empleo a su regreso y convertirse en un trabajador por cuenta ajena en una oficina u opositar para ser funcionario. Para este ciudadano, ser propietario de la tierra y sacarle un beneficio gestionándola con eficacia suponía mucha responsabilidad; además los trabajos del campo le parecían demasiado penosos y sacrificados.

Entregamos 400 euros al ciudadano “C” porque obtuvo sólo 600 euros en la venta de su cosecha al no poder recolectar toda porque perdió parte a causa de una granizada; sin embargo, este ciudadano en lugar de contratar un seguro agrario que le cubriera dicha contingencia prefirió comprar un móvil de última generación a cada uno de sus hijos.

Al ciudadano “D” le damos 100 euros porque vendió su cosecha a 900 euros, un precio menor que el obtenido por el ciudadano “A”, puesto que no le había dedicado tantas horas de trabajo para empaquetarla en condiciones y buscar mejores ofertas de transporte para llevar sus productos al mercado central como así lo hizo el ciudadano “A”.

¿Creéis que el ciudadano “A” se esforzará al mes siguiente para conseguir más beneficio? ¡No!, porque si sigue trabajando con la misma intensidad y responsabilidad para aumentar sus ingresos sabe que le van a obligar a entregar de nuevo parte del fruto de su esfuerzo para que se igualen las rentas de los demás. Así el ciudadano “A” pensará que el esfuerzo o la plena dedicación en el trabajo no sirven de nada y no trabajará más de lo necesario para alcanzar los 1000 euros. Cuando ocurre esto la cantidad total de ganancias a distribuir se habrá reducido; entonces, la cantidad mínima de renta garantizada para todos los ciudadanos habrá que disminuirla si nos obstinamos en mantener esa atrocidad denominada redistribución de la riqueza.

Al mes siguiente se repetirá lo mismo con las mismas o parecidas circunstancias que serán inevitables debido a la idiosincrasia del ser humano. Ahora multipliquemos esto por una población de millones de habitantes y comprenderéis como una sociedad próspera y rica puede venirse abajo. Una muestra de esto sería el caso de la desgraciada Argentina, potencia mundial en el pasado y ahora hundida en el fango de la miseria y el subdesarrollo gracias al peronismo populista que sufren los argentinos en su dos versiones: socialista de derechas y socialista de izquierdas.

En el sencillo ejemplo que he expuesto podemos entender como los políticos populistas que gestionan un Estado intervencionista y planificador ven a la riqueza como una tarta inagotable a repartir hasta que un día observan aterrados que el sabroso pastel se acaba, que la tarta se va achicando hasta que sólo quedan unas migajas, pero lo hacen de forma disimulada para que la ciudadanía no se entere y siga confiando en Papá Estado. Entonces buscará culpables, cuyos preferidos son los empresarios especuladores, la economía de mercado o el imperialismo USA. Así hace creer a la ciudadanía de que el socialismo vela por ellos y es su única esperanza; y si algún ciudadano no se cree el cuento, rápidamente el poder liberticida le aplicará una dosis de “proletarina” coactiva para normalizarle.

Después de lo expuesto, ¿Dudáis aún de que un sistema que penalice el esfuerzo o el sentido del deber y favorezca la imprudencia, la irresponsabilidad o la holgazanería, siempre liquide las virtudes y se hunda en las vilezas?

Traigo a colación lo que los obreros solían decir en la antigua URSS: “El Estado simula pagarnos y nosotros fingimos que trabajamos". Para evitar estas declaraciones populares el socialismo soviético recurría a matar a los ciudadanos poco productivos directa o indirectamente, es decir, con un tiro en la nuca o con un viaje pagado, sólo de ida, a campos de trabajo. Mientras tanto, el sistema socialista no dejaba de utilizar la propaganda tergiversada y estúpida a través de documentales y películas donde se observaba a trabajadores muy productivos al estilo del famoso minero Estajanov, cuyas tareas en la mina suponían un record de producción sobre todo cuando se pasaban a cámara rápida.

El socialismo conoce perfectamente que para robar las rentas a unos y entregárselas a otros es necesario el lavado de cerebro de toda la sociedad. Manipulaciones como la de Estajanov tenían el propósito de fascinar al pueblo de las bondades de trabajar felizmente para la comunidad, la igualdad social y la redistribución de la riqueza, pero para el que rechazara la lobotomización colectiva, para esos se le reservaba unas vacaciones indefinidas en Siberia, porque un Estado socialista que no acojona es imposible que pueda redistribuir la riqueza.

domingo, 27 de diciembre de 2009

MULTINACIONALES


La miseria en el Tercer Mundo no es consecuencia de la globalización, sino de la falta de ella. Sólo el capitalismo democrático o Economía de Mercado puede erradicar el subdesarrollo.

Las multinacionales no son el problema en los países pobres sino la miseria y el miedo; instrumentos que aprovecha el socialismo para perpetuarse en el poder. Las multinacionales sólo pretenden crear riqueza donde antes no existía y dar trabajo a la gente para que se forjen un futuro, o sea, ofrecen bienestar y esperanza.

Debes saber que cuando la gente tiene una calidad de vida satisfactoria, un mercado que cubre sus necesidades de bienes y servicios; así como un futuro positivo para sus hijos, lo que primero cuestiona es la esencia del socialismo, por eso, a esta ideología obsoleta y sanguinaria nunca le interesará una sociedad cuya mayoría de sus ciudadanos estén integrados en una gran clase media. El socialismo siempre necesitará miseria e ignorancia para subsistir.

Una de las consignas más apreciadas por el espécimen socialista es esa de que los salarios que pagan las grandes multinacionales en el Tercer Mundo son una vergüenza y un crimen

A pesar de la apariencia de que el sueldo que pagan las multinacionales en el Tercer Mundo es muy bajo comparándolo con el que percibe un liberado sindical europeo, o sea un liberado de trabajar parasitando al contribuyente; los datos demuestran que el salario que abona una multinacional triplica entre 3 y 8 veces al salario habitual que suelen abonar las empresas locales en los países subdesarrollados.

Cualquier persona inteligente sabe que no se pueden comparar los sueldos en los países poco desarrollados con los de los países más prósperos así, sin más. No es lo mismo el coste de un kilo de harina en Vietnam que en Suiza. El nivel de vida en el país asiático comunista es muy inferior y, sobre todo, lo es la productividad. Esto es debido a la insuficiencia de maquinaria, formación de los obreros, infraestructuras e instituciones que protejan la propiedad privada.

Hoy en nuestra particular clase de educación para la ciudadanía vamos a estudiar lo que son las multinacionales.






http://www.youtube.com/watch?v=TWLOaKAITjM

lunes, 21 de diciembre de 2009

La pobreza de los pueblos


El otro día discutía con Mateo, un socialista de consigna y panfleto. La discusión trataba sobre la causa de la pobreza de los pueblos. Mateo empezó a desvariar y ponerse nervioso cuando le lancé la siguiente pregunta:

-¿Qué ocurriría si usted y yo somos del mismo pueblo e iniciamos el año con idéntica cantidad de dinero y parcela de terreno pero, mientras yo compro semillas y cultivo un huerto, usted se gasta el dinero con sus camaradas en reuniones de taberna y comidas de partido para debatir la forma de colectivizar todas las tierras del pueblo y distribuir la riqueza?

- ¿ ……….. ? – Mateo parecía ido, pero yo le ayudé en la respuesta.

- ¡Pues que al final de año usted no tendrá nada y yo tendré kilos y kilos de frutas y verduras, parte lo utilizaré para mi consumo, otra parte la venderé e incrementaré así mi patrimonio comprando nuevas tierras; y otra parte, anticipándome a la típica acusación que me vas a lanzar siguiendo la consigna enquistada en tu cerebro sobre la malicia y el egoismo del burgués emprendedor, se la regalaré a los más desfavorecidos: tales como huerfanitos, ancianos abandonados en gasolineras y a personas que sufran invalidez! Pero no tendré compasión con vuestro prototipo socialista de “persona desfavorecida”, esos tiarrones y tiarronas que no tienen ingresos porque no soportan trabajar y que, para poder medrar a costa del contribuyente, suelen militar en partidos socialistas de izquierdas y de derechas enquistados en el poder.

- ¡Pero los recursos están limitados y no hay para todos, el petróleo se acaba!- Me contesta Mateo balbuceando.

-Responda a esto Sr. Mateo: ¿Es limitada la producción de los huertos si utilizamos fertilizantes y un sistema de rotación de cultivos? ¿La innovación y el desarrollo tecnológico son limitados? ¿La energía nuclear es una energía limitada? Y la última pregunta: ¿Ahora que he recogido la cosecha, dirá usted, tirando de consigna, que soy rico y tengo mucho porque otros tienen poco?.

-¡Pero los países desarrollados explotan al tercer mundo! –Me responde Mateo recurriendo de nuevo a la típica consigna socialista.

-Sr. Mateo, Traslademos el ejemplo del huerto a naciones cuyos gobernantes, en algunos casos, hubieran sido unos mediocres que odian la propiedad privada salvo la suya, que no saben lo que es sacar adelante una empresa o nunca han trabajado por cuenta ajena, tipos intervencionistas, chupópteros, demagogos y déspotas; y en otros casos, las mismas naciones hubieran sido gobernadas por personas inteligentes, trabajadoras y honradas que cuando entran en política pierden más que ganan, que son auténticos demócratas que luchan por la separación de los poderes, que creen en la Libertad del individuo y minimizan al Estado para maximizar las libertades de sus ciudadanos. Es obvio que las diferencias en cuanto al desarrollo, prosperidad, bienestar y calidad de vida de esas naciones serán enormes en función de la clase política que hubieran tenido.

Mientras yo seguía lanzándole dosis de realismo, Mateo no dejaba de mirar hacia los lados como si le faltara algo.

-Sr. Mateo, la desfachatez del discurso socialista es enorme. Vuestra única ventaja es que utilizáis perversamente la ignorancia y desesperación de la gente para embaucarles en vuestra aberrante aventura política que destroza sociedades. Sois como el caballo de Atila que donde pisaba no volvía a crecer la hierba.

- ¡Pero el nuevo socialismo del siglo XXI no es como el de la antigua URSS, su espíritu es el de Robin Hood!-, Replicó Mateo.

-Sr. Mateo, ¿Usted se cree que todos somos pánfilos como los que siguen aborregadamente la consigna socialista? ¡Cuba es pobre a causa del socialismo y Venezuela intenta imitar la misma atrocidad!. Yo sólo me limito a observar y analizar. Observo que en Cuba falta con frecuencia el papel higiénico y mi análisis me dice que el sistema económico en Cuba es de puta pena. Observo que la gente quiere salir de la isla y no le dejan, entonces mi análisis me dice que no hay Libertad y que los cubanos están hasta los cojones de la “robolución”. Reflexionemos sobre el nuevo socialismo del siglo XXI: Venezuela, un país rico en recursos naturales, pero en el que empiezan a escasear en las tiendas los productos básicos, donde a ciertas horas ya hay cortes de luz y agua, donde se reprime a los opositores y se cierran medios de comunicación, donde se expropian empresas y fincas de cultivo ahuyentando a los emprendedores; todo indica que este nuevo socialismo se parece mucho al antiguo, sigue siendo la misma mierda, el mismo fraude de siempre pero protagonizado por nuevos estafadores que, incluso algunos, no dudan en disfrazarse de indio, como ocurre en Bolivia, para trincar así con mayor facilidad aprovechándose de la mediocridad y miseria de la gente.

-¡No tienen papel higiénico porque el imperialismo yankee lo impide con el bloqueo marítimo! – responde Mateo siguiendo al pie de la letra otra de las famosas consignas socialistas.

- ¿Que cojones de embargo es ese que en los hoteles para turistas existe papel higiénico y no en las casas de los cubanos que no pertenecen al partido único? Sr. Mateo, impasibles, los nuevos socialistas del siglo XXI continuáis empeñados en engañar a las masas con falsedades como la de que os sacrificáis por la igualdad y la justicia social. Más bien os entremetéis en todos los campos corrompiendo la mentalidad de las gentes y haciéndolas creer que la colectivización forzosa y redistribución de la riqueza es la solución.

- ¡Pero ahora hay más pobres que nunca!-, replicó Mateo con cara de incrédulo.

-Sr. Mateo no me sea demagogo, debería saber que a pesar de haber más población que nunca la proporción de pobres se ha reducido drásticamente sobre todo allí donde se ha abrazado a la Economía de Mercado y no se han puesto zancadillas a la globalización. Ricos o pobres existieron y existirán siempre. Desde el momento que un hombre de Cromagnon se molestaba en cazar más que otro, o en curtir más pieles, o en recolectar más frutos; ya era más rico que su semejante. Actualmente todo funciona igual a pesar de que algunos tipejos quieren igualar a todos a la fuerza robando la propiedad a los productivos para regalársela a otros y generar clientelismo. Por ello, estas crisis económicas que sufrimos por culpa de los gobiernos intervencionistas son la excusa perfecta para poner en funcionamiento esas pérfidas tácticas y ganarse con vileza al pueblo.

- ¡ Fascista neocón de mierda !- , fueron las últimas palabras de Mateo mientras se alejaba con paso acelerado.





Hoy en nuestra particular clase de educación para la ciudadanía vamos a
estudiar porqué existe la pobreza.





http://www.youtube.com/watch?v=P2sYnyhhVI8

martes, 8 de diciembre de 2009

El Capitalismo Democrático



Os quiero aclarar que lo que una mayoría de ciudadanos poco reflexivos identifican como Capitalismo es realmente Mercantilismo o Capitalismo de Estado, típico de gobiernos intervencionistas, es decir, socialistas. En cambio, el Capitalismo Democrático o Economía de Mercado que defendemos los verdaderos liberales, son cosas bien distintas, es decir antagónicas.

Dicho de otra forma, el Mercantilismo o Capitalismo de Estado es esa forma capilar de corrupción, según la cual los negocios se hacen por el favor y el beneplácito del poder, sin tener en cuenta a los consumidores que son los soberanos del mercado. Incluso todavía tenemos que aguantar las memeces de algún que otro pijo-progre que se cree que alguna vez ha habido libertad de mercado o culpa al liberalismo como el causante de la crisis económica mundial.

La mediocridad intelectual está confundiendo los términos, llamando Liberalismo o Capitalismo a un sistema que es en realidad su opuesto. De forma populista, la ciudadanía mediocre identifica a empresarios amigos del gobernante de turno como ciudadanos liberales y a economías, como la intervencionista norteamericana de Bush, con Liberalismo. La verdad es que es difícil encontrar un empresario liberal y más si es amigo del gobierno, puesto que éstos odian el libre mercado porque supone libre competencia.

Por ejemplo, fijaros en el indeseable Gerardo Díaz Ferrán, Presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), o sea, Presidente de la patronal, organización inútil que también vive a costa del bolsillo de los contribuyentes como lo hacen los sindicatos mafiosos. El empresario se quedó a gusto diciendo que "se puede poner un paréntesis a la economía libre de mercado". ¡¡ Para que Papá Estado te salve el cuello claro!! ¿No es cierto Gerardin?.

¿Creéis que un auténtico liberal diría una salvajada así? El interés de Díaz Ferrán y muchos falsos liberales amigos o palmeros del gobierno de turno no es que ni el mercado ni la sociedad sean libres de la coacción del Gobierno, sino forrarse con ayudas públicas a costa del pagador de impuestos.




Hoy en nuestra particular clase de educación para la ciudadanía vamos a
estudiar que es capitalismo democrático.







http://www.youtube.com/watch?v=8w4sLRheYUw


http://tu.tv/videos/el-capitalismo-democratico

viernes, 31 de julio de 2009

Dependencia




Una de las mejores armas de un Estado déspota es la dependencia. Muchos aspirantes a tiranos ganan elecciones vociferando a millones de desempleados o de pensionistas que si no les votan a ellos, los que vengan les van a suspender el subsidio o a quitar las pensiones respectivamente.

Sin embargo la mejor política social es la de crear ciudadanos que se valgan por si mismos, que dispongan de gran variedad de ofertas de trabajo o que, una vez jubilados, puedan sostenerse con un patrimonio propio generado con años de trabajo y ahorro.

Una sociedad libre también tiene oportunidades para los más humildes. Es más, es la única en la que tienen posibilidad real de escapar de su situación precaria, puesto que una sociedad libre produce oportunidades y bienestar para todos.

Los emprendedores, en un entorno de competencia, producen bienes de consumo de forma masiva, acercando así a quienes menos tienen lo que antes, por escasez de oferta, era exclusivo de los más pudientes. No olvidemos que un empresario para obtener un beneficio debe satisfacer las necesidades de los consumidores y para satisfacer las necesidades de los consumidores, además de mejorar la relación calidad/precio, es obvio que debe fabricar el producto y emplear a personas sin empleo, o sea, sin futuro. Así los desempleados se transforman en trabajadores, obtienen un salario y se convierten en consumidores, mejorando su calidad de vida. Algunos trabajadores, con el tiempo y gracias al ahorro, la formación, la osadía e iniciativa pasarán a convertirse en nuevos empresarios. Éstos, a su vez, necesitarán más trabajadores en paro y producirán riqueza para el resto de la sociedad. Es así de sencillo. Sólo la libertad permite el verdadero desarrollo de los pueblos. Sólo con la libertad hay oportunidades para todos. Así de simple es el secreto de la prosperidad de las naciones con una economía de libre mercado no socialista.
Incluso para quienes no tienen absolutamente nada, una sociedad en libertad es la mejor opción para vivir y tener esperanzas.

Responde: ¿Porqué la gente que tiene muy poco en su tierra, salvo dictadura, teocracia o pseudodemocracia, sigue emigrando a países libres, incluso arriesgando sus vidas; sabiendo que, en un principio, seguirán siendo pobres?
Los subsidios y las subvenciones no generan riqueza, no desarrollan la economía, sino todo lo contrario; invitan al apaciguamiento de los ciudadanos, por lo tanto desaparece la competitividad, la excelencia, y el mérito.

En una sociedad libre lo importante es la persona y su capacidad, esfuerzo e iniciativa para salir adelante por sí misma, bases esenciales para la prosperidad económica. Nada que ver con la dependencia que buscan los déspotas de quienes necesitan ayuda.

jueves, 2 de julio de 2009

¿A quien jode más un aumento de los impuestos?


¡Ningún socialista ni de derechas ni de izquierdas bajará los impuestos a las clases productivas de la sociedad!, o sea, a las clases medias, porque todo iluminado necesita esclavos para construir la sociedad de sus sueños.

Dicen los progres borrachos de consigna que Zapatero “el rojo” ha bajado los impuestos a las rentas bajas, pero la realidad es otra. Además de mantener y no reducir drásticamente el IVA o el IRPF que son impuestos que realmente golpean las modestas economías, debemos preguntar a esos pijo-progres lo siguiente: ¿El aumento de las tarifas eléctricas intervenidas por el Gobierno no es subir impuestos a las rentas bajas? ¿El aumento de la deuda pública, no es subir los impuestos para las generaciones futuras? ¿Quién crees tu que la va a pagar? ¿La inflación disparada causada por políticas intervencionistas (también llamada el impuesto del pobre) por la que hoy no podemos llenar el carro de la compra con el mismo dinero que utilizábamos hace unos meses, no es subir los impuestos? ¿Subir el precio de la gasolina, del tabaco o del botellín de cerveza (impuestos especiales), los únicos vicios que pueden disfrutar los trabajadores mileuristas, no es subir los impuestos? ¿La no deflactación de la tarifa del IRPF, es decir, que no se actualiza el Impuesto sobre la Renta con la inflación no es subir los impuestos?.

A quien más daña el aumento de los jodidos impuestos recaudados coactivamente por los gobiernos apoltronados en el Estado es a los consumidores y trabajadores con rentas medias y bajas.

Los empresarios, haciendo uso de su libertad como hombres libres que son, siempre podrán hacer frente a la presión fiscal subiendo el precio de sus productos, no aumentando los salarios a sus trabajadores, recortando las inversiones, contratando menos personal o cerrando su negocio; porque los empresarios, al igual que tu (¡y no seas hipócrita en esto!), no son hermanitas de la caridad y arriesgan su capital para obtener un beneficio, de la misma forma que tu también curras para ganar dinero.

Los individuos con rentas altas, como ciudadanos libres y respetables (siempre que sus ingresos se hayan obtenido honradamente, fruto de su esfuerzo, dedicación e inteligencia), emplean esos instrumentos denominados SICAV y Unit Linked o invierten en negocios desde los que succionan rentas del español de la calle.

¿Cómo es esto posible?, te lo explico: Un molino eólico por aquí, unas plataneras por allá (el cultivo dependerá de la inspiración de los burócratas europeos o nacionales que deciden lo que se debe subvencionar o no). Así, las rentas altas no sólo no pagan por su inversión, sino que algún gilipollas del Gobierno de turno les unta pasta a través de la subvención oportuna; dinero que se ha extraído previamente, como he dicho, del bolsillo de la gente corriente. Porque ricos serán, pero tontos no son. Ellos únicamente se aprovechan de las leyes hechas por políticos mediocres e iletrados que gobiernan, o bien, por esa panda de palmeros zoquetes que legislan y dicen representar al pueblo calentando sus culos en los sillones del Congreso y el Senado. Las rentas bajas y medias siempre pagan. ¡No falla!.

Cuando el paro y la miseria aumentan, los gobernantes populistas van a lo fácil, es decir, sólo piensan en aumentar la recaudación con la idea de subvencionar y subsidiar a todo el mundo para salir del paso, o sea, para comprar votos, generar clientelismo y mantenerse en la poltrona de forma indefinida. Nunca bajan impuestos para facilitar la creación de empleo, porque todos sabemos que disponer de pleno empleo y aumentar la calidad de vida produce ciudadanos independientes de la teta del Estado y esto desagrada demasiado a las ideologías populistas porque su chiringuito peligra.

El futuro de la sociedad les importa un carajo a esos sinvergüenzas que medran en la política; porque sólo piensan en el corto plazo, en ganar las próximas elecciones y seguir en la poltrona.

No olvidemos que el destino de la mayoría del dinero recaudado vía impositiva es gasto superfluo y burocrático. Incluso acaba con frecuencia en el cenagal de la corrupción política o de partido.

Únicamente y por ahora, porque el futuro es muy negro, unas pocas monedas acabarán en manos de los necesitados a modo de subsidio de desempleo; dinero que previamente se les había expropiado, vía impositiva, cuando disponían de trabajo. En esto consiste la falsa redistribución de la riqueza que promueve el estatismo. ¡No os engañéis!, Del bolsillo de la casta política parasitaria no sale nada, sólo demagogia.


NOTA ACLARATORIA


¿A qué tu no pagas un 1% de IVA o te retienen un 1% de tu nómina en concepto de IRPF? ¿Seguro que a ti no te permiten pagar el IVA o ceder parte de tus salarios cuando más te convenga?

En España, una SICAV es una Sociedad Anónima cuyo objeto social es invertir en activos financieros. Gozan de importantes ventajas fiscales, de forma que las SICAV tributan al 1% en el impuesto sobre sociedades.

Los Unit Linked son seguros de vida en los que el tomador del seguro asume el riesgo de la inversión y puede escoger los activos subyacentes en los que desea que se inviertan las aportaciones realizadas. En lugar de tributar anualmente, el tomador disfrutará de un régimen privilegiado en el IRPF (impuesto de la renta de las personas físicas) que implicará que no tribute hasta el rescate del capital, es decir, se produce un diferimiento, o sea, cuando convenga, de los beneficios de las inversiones y desinversiones que tengan lugar durante la vida de la póliza.
¡ Reflexionad sobre esto ! Nunca los esclavos serán libres si no son capaces de luchar por su libertad

miércoles, 18 de febrero de 2009

La estúpida ideología antiobrera


A una gran masa de la población, cautiva por su ideología, le cuesta aceptar que los costes del despido y los obstáculos legales existentes para llevarlo a cabo disuaden a los empresarios para contratar a otros trabajadores. Son trabas que se ponen al normal funcionamiento del mercado laboral por parte de sindicatos y de políticos populistas de todo color y pelaje.

Tampoco entienden que sólo deben ser las acciones de los consumidores las que repercutan en el mercado laboral; dicho de otro modo, cuando las necesidades de los consumidores cambien con relación a un producto, ese cambio repercutirá sobre la masa de trabajadores que elaboran ese producto.

Sin embargo, podemos encontrarnos con dos argumentaciones antagónicas en función de la capacidad de reflexión o sometimiento ideológico de los individuos:

a) La empresa despide a un operario muy necesario para su buen funcionamiento porque el empresario, que es malo por naturaleza, está obsesionado con despedir a obreros y siempre quiere fastidiar la vida a todo aquel que dice ser trabajador y, de paso, a las suegras de éstos, que los van a tener que mantener a la sopa boba.

b) El puesto de trabajo deja es prescindible porque sus frutos ya no dan satisfacción a los consumidores.

En el primer caso, el empresario sería castigado por el propio mercado, por lo que no se necesitan sanciones complementarias impuestas por el Estado. O sea, que si un empresario despide a su mejor trabajador está dejando de obtener un beneficio por prescindir caprichosamente de la mayor productividad que le reporta dicho trabajador. Es más, otros empresarios de la competencia estarán deseosos de contratar al trabajador despedido para favorecer su producción y ganar más dinero, compitiendo así de forma ventajosa con el empresario caprichoso y malvado cuyo destino será su expulsión del mercado.

Es fácil de comprender siempre que entendamos que un puesto de trabajo es rentable siempre que satisfaga a los consumidores o que un empleador caprichoso que despide a los operarios más productivos, víctima de sus fobias personales, no está sirviendo a los clientes y, por tanto, lo notará en su cuenta de resultados.

Está demostrado que la economía libre de mercado o capitalismo enriquece a los trabajadores en contra de las contraproducentes políticas laborales socialistas aplicadas en nuestro país tanto por gobiernos del PSOE como por gobiernos del PP porque, a corto plazo, el salario mínimo y los costes del despido suponen un incremento del paro; pero si esas políticas se prolongan en el tiempo, el desempleo también lo hará y se convertirá en endémico.

Por lo que respecta al largo plazo, las políticas socialistas o intervencionistas también conllevan una disminución de la inversión empresarial o capitalización, que se traduce en un aumento de la demanda laboral y en unos salarios más bajos.

Por tanto, la política laboral socialista produce dos pesadillas para todo trabajador: más paro y salarios más reducidos para el que tenga la suerte de ser contratado.

En este sentido, resulta paradójico y estúpido que una ideología tan antiobrera se la identifique con la “clase obrera”.

A pesar de todo, por muy dañinas que sean las políticas populistas laborales
seguirán aplicándose por gobiernos parásitos porque, a efectos electorales, el cortoplacismo es lo que garantiza el poder y la poltrona.

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Vencedores o vencidos

El otro Socialismo


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