Reflexión para hoy:

     
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martes, 4 de octubre de 2011

El último bailarín de Mao





No tengo ninguna simpatía con respecto al gobierno comunista Chino, pues considero que la libertad no se puede compartimentar ni es un mero instrumento, sino que hay que amarla porque en sí misma es buena.

China tiene un sistema económico mercantilista y un Gobierno totalitario, no democrático, comunista, o sea, socialista. A los gobernantes no los elige el pueblo, sino quienes controlan el Partido Comunista. La Junta de Pekín no es actualmente más simpática ni más respetuosa con los derechos humanos de lo que lo fue en Tiananmen hace 20 años, y no está menos dispuesta a masacrar a cualquiera que se resista a su control absoluto del poder político.

La República Popular de China sigue siendo una colosal mazmorra donde se tortura. El gobierno socialista chino sigue siendo, como lo fue antaño, un régimen opresor e igual de despiadado en la persecución de los cristianos devotos, de los budistas tibetanos, de los disidentes democráticos que aspiran a una mayor libertad, de los periodistas que no siguen al pie de la letra las consignas del partido único comunista, de los incontables reclusos esclavizados que se deben reeducar y normalizar en los campamentos de trabajo o de las mujeres que quieren decidir por sí mismas cuántos hijos tener.

En China no existe capitalismo democrático sino capitalismo de Estado. El capitalismo democrático es un sistema económico basado en el respeto a la propiedad privada y en el intercambio pacífico y libre, no dirigido por el Gobierno. En el capitalismo democrático los individuos deciden qué van a hacer en la vida dentro de las limitaciones anejas al respeto de los derechos de los demás.

Yo creo que todo está bastante claro. Llamar a cualquier cosa capitalismo democrático o libre mercado es muy común entre gente mediocre. Incluso hay zopencos que dicen que el socialismo comercializa como en el caso chino o que en Cuba hay libertad de mercado porque existen hoteles para turistas. Lo que hay son prostíbulos de 5 estrellas a pachas con el gobierno déspota dónde muchos miserables van allí a descargar su semen, aprovechándose de la miseria de jovencitos y jovencitas. ¿Ustedes también creen que eso es mercado libre?. Lo que no hay duda es que son este tipo de aberraciones las que ocasiona el comunismo o el postcomunismo pseudodemocrático como ahora sucede en Rusia (ex URSS), es decir miseria, sumisión y corrupción.

La película que hoy tratamos relata la vida del bailarín de origen chino Li Cunxin,. Li Cunxin es uno de los tantos millones de hijos de campesinos chinos que nació durante la revolución comunista de Mao Tse Tung (1893-1976) y pudo palpar en propia carne la aberración que supone el socialismo cuando se enquista en una sociedad.




sábado, 20 de febrero de 2010

Redistribuir la riqueza de otro



Si un negocio es lucrativo es porque alguien lo gestiona con eficacia; personas valientes y diligentes que arriesgan sus ahorros en la inversión y que le dedican muchas horas sin disfrutar de ese limite de jornada que tienen los trabajadores que contrata. Los empleados tienen asegurado el sueldo mientras que a un empresario nadie le asegura un beneficio, salvo que sea amiguete del gobernante déspota de turno y le otorgue un monopolio, pero esto ya no es capitalismo democrático sino capitalismo de Estado o mercantilismo. Son diferencias sustanciales que hasta un tonto comprende, pero un socialista no estoy tan seguro puesto que la envidia por la prosperidad o fortuna de otro siempre le ciegan.

Hablando de los denostados emprendedores o empresarios, ¿por qué los trabajadores liberados que medran y parasitan en los sindicatos nunca montan un negocio arriesgando sus ahorros y patrimonio? Muy sencillo, porque dedicarle a un negocio más horas que lo que estipula la jornada oficial es duro y porque saben que existe el socialismo y, si va bien la inversión, al final algún sinvergüenza liberticida investido de poder popular podría quitárselo con ese invento de mierda denominado justicia social o redistribución de la riqueza que legitima el robo institucionalizado.





Supongamos que somos políticos populistas y que en un pequeño pueblo de 4 habitantes realizamos un experimento de ingeniería social para redistribuir la riqueza con la perversa intención, pensando en las próximas elecciones, de que todos los ciudadanos tengan asegurados 1000 euros como renta mínima. Por lo tanto, si el ciudadano “A” ha trabajado en su tierra obteniendo 2500 euros por su cosecha, le quitamos 1500 euros y lo repartimos entre los ciudadanos “B”, “C” y “D” que tienen menos ingresos y no superan el umbral de renta mínima.

Al ciudadano “B” le damos 1000 euros porque no obtuvo ninguna renta, ya que prefirió vender la tierra para irse de vacaciones con la idea de buscarse un empleo a su regreso y convertirse en un trabajador por cuenta ajena en una oficina u opositar para ser funcionario. Para este ciudadano, ser propietario de la tierra y sacarle un beneficio gestionándola con eficacia suponía mucha responsabilidad; además los trabajos del campo le parecían demasiado penosos y sacrificados.

Entregamos 400 euros al ciudadano “C” porque obtuvo sólo 600 euros en la venta de su cosecha al no poder recolectar toda porque perdió parte a causa de una granizada; sin embargo, este ciudadano en lugar de contratar un seguro agrario que le cubriera dicha contingencia prefirió comprar un móvil de última generación a cada uno de sus hijos.

Al ciudadano “D” le damos 100 euros porque vendió su cosecha a 900 euros, un precio menor que el obtenido por el ciudadano “A”, puesto que no le había dedicado tantas horas de trabajo para empaquetarla en condiciones y buscar mejores ofertas de transporte para llevar sus productos al mercado central como así lo hizo el ciudadano “A”.

¿Creéis que el ciudadano “A” se esforzará al mes siguiente para conseguir más beneficio? ¡No!, porque si sigue trabajando con la misma intensidad y responsabilidad para aumentar sus ingresos sabe que le van a obligar a entregar de nuevo parte del fruto de su esfuerzo para que se igualen las rentas de los demás. Así el ciudadano “A” pensará que el esfuerzo o la plena dedicación en el trabajo no sirven de nada y no trabajará más de lo necesario para alcanzar los 1000 euros. Cuando ocurre esto la cantidad total de ganancias a distribuir se habrá reducido; entonces, la cantidad mínima de renta garantizada para todos los ciudadanos habrá que disminuirla si nos obstinamos en mantener esa atrocidad denominada redistribución de la riqueza.

Al mes siguiente se repetirá lo mismo con las mismas o parecidas circunstancias que serán inevitables debido a la idiosincrasia del ser humano. Ahora multipliquemos esto por una población de millones de habitantes y comprenderéis como una sociedad próspera y rica puede venirse abajo. Una muestra de esto sería el caso de la desgraciada Argentina, potencia mundial en el pasado y ahora hundida en el fango de la miseria y el subdesarrollo gracias al peronismo populista que sufren los argentinos en su dos versiones: socialista de derechas y socialista de izquierdas.

En el sencillo ejemplo que he expuesto podemos entender como los políticos populistas que gestionan un Estado intervencionista y planificador ven a la riqueza como una tarta inagotable a repartir hasta que un día observan aterrados que el sabroso pastel se acaba, que la tarta se va achicando hasta que sólo quedan unas migajas, pero lo hacen de forma disimulada para que la ciudadanía no se entere y siga confiando en Papá Estado. Entonces buscará culpables, cuyos preferidos son los empresarios especuladores, la economía de mercado o el imperialismo USA. Así hace creer a la ciudadanía de que el socialismo vela por ellos y es su única esperanza; y si algún ciudadano no se cree el cuento, rápidamente el poder liberticida le aplicará una dosis de “proletarina” coactiva para normalizarle.

Después de lo expuesto, ¿Dudáis aún de que un sistema que penalice el esfuerzo o el sentido del deber y favorezca la imprudencia, la irresponsabilidad o la holgazanería, siempre liquide las virtudes y se hunda en las vilezas?

Traigo a colación lo que los obreros solían decir en la antigua URSS: “El Estado simula pagarnos y nosotros fingimos que trabajamos". Para evitar estas declaraciones populares el socialismo soviético recurría a matar a los ciudadanos poco productivos directa o indirectamente, es decir, con un tiro en la nuca o con un viaje pagado, sólo de ida, a campos de trabajo. Mientras tanto, el sistema socialista no dejaba de utilizar la propaganda tergiversada y estúpida a través de documentales y películas donde se observaba a trabajadores muy productivos al estilo del famoso minero Estajanov, cuyas tareas en la mina suponían un record de producción sobre todo cuando se pasaban a cámara rápida.

El socialismo conoce perfectamente que para robar las rentas a unos y entregárselas a otros es necesario el lavado de cerebro de toda la sociedad. Manipulaciones como la de Estajanov tenían el propósito de fascinar al pueblo de las bondades de trabajar felizmente para la comunidad, la igualdad social y la redistribución de la riqueza, pero para el que rechazara la lobotomización colectiva, para esos se le reservaba unas vacaciones indefinidas en Siberia, porque un Estado socialista que no acojona es imposible que pueda redistribuir la riqueza.

sábado, 23 de enero de 2010

La Globalización


Globalización es cuando un trabajador surcoreano diseña la carcasa para un teléfono móvil que, varios meses después, va a ser utilizado por una señora de Perú. Este es el ejemplo más sencillo y completo de lo que significa la globalización.

El señor surcoreano está contento porque con su trabajo obtiene un salario. La señora peruana es feliz porque una nueva tecnología, que antes no disfrutaba, le facilita ahora la vida y su negocio de exportación de productos andinos.

Con parte de su salario, el trabajador surcoreano comprará merluza en un centro comercial; merluza que pescó un señor de Namibia y que por ello obtuvo también una remuneración. El asiático y el africano ahora están felices, uno cena merluza y el otro puede destinar algo de su sueldo para comprar a su hijo unas zapatillas de deporte fabricadas en Vietnam. Todos conforman esa gran cadena, cada vez más globalizada, en la que ninguno de ellos son conscientes de su participación y que es precisamente la economía de mercado, mediante su “mano invisible”, quien les ha unido con el fin del beneficio mutuo.

Actualmente en el planeta, a pesar de la obstinación de algunos indeseables en poner zancadillas al desarrollo, están operando multitud de fuerzas y tendencias en una misma dirección que están haciendo posible que el mundo entero se convierta en un solo mercado que satisface necesidades de todos. Un mercado global que pone al alcance de cualquier ciudadano bienes y servicios que, en otro tiempo pasado, sólo estaban a disposición de unos pocos.

La globalización se está encargando de interconectar a las sociedades, desterrando las obsoletas reglas comerciales proteccionistas y poniendo de manifiesto la inutilidad de las fronteras. Es más, incluso el problema de la emigración, que tanto temen algunos desaparecería; puesto que la mejor forma de evitarla es llevando oportunidades de negocio y riqueza a los países exportadores de emigrantes. Algo que la economía de mercado globalizada sabe hacer muy bien siempre que exista un entorno de Libertad para el ciudadano, no se machaque a impuestos, se respete la propiedad privada y se ofrezca seguridad jurídica para los inversores; circunstancias inexistentes en los países socialistas.

En el transcurso del último medio siglo han surgido más actores creadores de bienes y servicios de los que jamás habían existido, aumentando la competencia entre ellos y beneficiando a los consumidores de cualquier parte del planeta gracias a esa lucha pacífica por ofrecer mayor calidad al menor precio. Esto nos da una idea de lo que significa la globalización.

El efecto fundamental de la globalización es todo lo contrario al que vociferan sus críticos liberticidas. Éstos afirman con falsedad que la economía de mercado, hoy más globalizada que nunca, es lo que está ocasionando la pobreza en algunas partes del mundo. En su discurso demagógico contra la globalización suelen enarbolar la bandera de su nueva religión verde colectivizadora para mediocres denominada calentamiento global, cuya base es el falseamiento de datos científicos y la manipulación de sentimientos de carácter catastrofista: algo que suelen aderezar con grandes dosis de pacifismo gregario, pero que conforma la mayor excusa para que los sueños totalitarios de las castas políticas populistas se extiendan como un cáncer, lo que supone el mayor peligro para la Libertad y el progreso de la humanidad.

Naciones subdesarrolladas como era la India han aceptado formar parte del mundo globalizado, lo que está facilitando que se incremente su producto interior bruto y se extienda progresivamente el bienestar entre su población. La globalización está propiciando que la ciudadanía se integre en una gran clase media cultivada e independiente del Estado, lo cual constituye el motor social fundamental para garantizar un futuro de bienestar y prosperidad en el tema económico, así como un sistema democrático con separación de poderes en el plano político.

Los pobres del mundo no son pobres porque los ricos sean ricos ya que la economía de mercado no es un juego de suma cero. Es decir, que no existe un solo pastel a repartir; sino que es una fábrica donde todos los ciudadanos deben contribuir con su ahorro y trabajo produciendo continuamente pasteles para satisfacción de la sociedad y el suyo propio en forma de beneficio empresarial o de salario. Sin embargo, algunos no se esfuerzan en hacer pasteles y confían en que Papá Estado, ese mastodonte burocrático dirigido por déspotas, les subsidie con unas migajas de los pasteles que expropian a otros.

Abrazar la globalización o maldecirla va a ser una decisión de la cual dependerá el bienestar y prosperidad de millones de ciudadanos. Debemos preguntarnos si queremos seguir confiando en la globalización de la economía de mercado o capitalismo democrático que ha conseguido disminuir la pobreza global como jamás se ha hecho en la historia de la humanidad, teniendo en cuenta que hoy existe más población que nunca; o más bien, queremos que unos iluminados deseosos de medrar en el Estado se encarguen de intervenir y planificar el mercado a capricho; mediocres que no saben crear riqueza sino distribuir la ya creada.

La pobreza en el mundo se acabará en el momento en que los países subdesarrollados abracen una economía de mercado globalizada, se supriman los aranceles en los países desarrollados, se deje de condonar la deuda de los países con gobiernos déspotas y se establezca un estado de derecho sólido con seguridad jurídica, así como un sistema democrático con verdadera separación de poderes. Cuando todo esto sea una realidad la desigualdad en desarrollo y bienestar entre países ricos y pobres habrá desaparecido. Por lo tanto no son la globalización ni la libertad económica la causa de la miseria en el mundo, sino la ausencia de ellas.

Hoy en nuestra particular clase de educación para la ciudadanía vamos a Profundizar en el estudio de la globalización.


domingo, 27 de diciembre de 2009

MULTINACIONALES


La miseria en el Tercer Mundo no es consecuencia de la globalización, sino de la falta de ella. Sólo el capitalismo democrático o Economía de Mercado puede erradicar el subdesarrollo.

Las multinacionales no son el problema en los países pobres sino la miseria y el miedo; instrumentos que aprovecha el socialismo para perpetuarse en el poder. Las multinacionales sólo pretenden crear riqueza donde antes no existía y dar trabajo a la gente para que se forjen un futuro, o sea, ofrecen bienestar y esperanza.

Debes saber que cuando la gente tiene una calidad de vida satisfactoria, un mercado que cubre sus necesidades de bienes y servicios; así como un futuro positivo para sus hijos, lo que primero cuestiona es la esencia del socialismo, por eso, a esta ideología obsoleta y sanguinaria nunca le interesará una sociedad cuya mayoría de sus ciudadanos estén integrados en una gran clase media. El socialismo siempre necesitará miseria e ignorancia para subsistir.

Una de las consignas más apreciadas por el espécimen socialista es esa de que los salarios que pagan las grandes multinacionales en el Tercer Mundo son una vergüenza y un crimen

A pesar de la apariencia de que el sueldo que pagan las multinacionales en el Tercer Mundo es muy bajo comparándolo con el que percibe un liberado sindical europeo, o sea un liberado de trabajar parasitando al contribuyente; los datos demuestran que el salario que abona una multinacional triplica entre 3 y 8 veces al salario habitual que suelen abonar las empresas locales en los países subdesarrollados.

Cualquier persona inteligente sabe que no se pueden comparar los sueldos en los países poco desarrollados con los de los países más prósperos así, sin más. No es lo mismo el coste de un kilo de harina en Vietnam que en Suiza. El nivel de vida en el país asiático comunista es muy inferior y, sobre todo, lo es la productividad. Esto es debido a la insuficiencia de maquinaria, formación de los obreros, infraestructuras e instituciones que protejan la propiedad privada.

Hoy en nuestra particular clase de educación para la ciudadanía vamos a estudiar lo que son las multinacionales.






http://www.youtube.com/watch?v=TWLOaKAITjM

lunes, 21 de diciembre de 2009

La pobreza de los pueblos


El otro día discutía con Mateo, un socialista de consigna y panfleto. La discusión trataba sobre la causa de la pobreza de los pueblos. Mateo empezó a desvariar y ponerse nervioso cuando le lancé la siguiente pregunta:

-¿Qué ocurriría si usted y yo somos del mismo pueblo e iniciamos el año con idéntica cantidad de dinero y parcela de terreno pero, mientras yo compro semillas y cultivo un huerto, usted se gasta el dinero con sus camaradas en reuniones de taberna y comidas de partido para debatir la forma de colectivizar todas las tierras del pueblo y distribuir la riqueza?

- ¿ ……….. ? – Mateo parecía ido, pero yo le ayudé en la respuesta.

- ¡Pues que al final de año usted no tendrá nada y yo tendré kilos y kilos de frutas y verduras, parte lo utilizaré para mi consumo, otra parte la venderé e incrementaré así mi patrimonio comprando nuevas tierras; y otra parte, anticipándome a la típica acusación que me vas a lanzar siguiendo la consigna enquistada en tu cerebro sobre la malicia y el egoismo del burgués emprendedor, se la regalaré a los más desfavorecidos: tales como huerfanitos, ancianos abandonados en gasolineras y a personas que sufran invalidez! Pero no tendré compasión con vuestro prototipo socialista de “persona desfavorecida”, esos tiarrones y tiarronas que no tienen ingresos porque no soportan trabajar y que, para poder medrar a costa del contribuyente, suelen militar en partidos socialistas de izquierdas y de derechas enquistados en el poder.

- ¡Pero los recursos están limitados y no hay para todos, el petróleo se acaba!- Me contesta Mateo balbuceando.

-Responda a esto Sr. Mateo: ¿Es limitada la producción de los huertos si utilizamos fertilizantes y un sistema de rotación de cultivos? ¿La innovación y el desarrollo tecnológico son limitados? ¿La energía nuclear es una energía limitada? Y la última pregunta: ¿Ahora que he recogido la cosecha, dirá usted, tirando de consigna, que soy rico y tengo mucho porque otros tienen poco?.

-¡Pero los países desarrollados explotan al tercer mundo! –Me responde Mateo recurriendo de nuevo a la típica consigna socialista.

-Sr. Mateo, Traslademos el ejemplo del huerto a naciones cuyos gobernantes, en algunos casos, hubieran sido unos mediocres que odian la propiedad privada salvo la suya, que no saben lo que es sacar adelante una empresa o nunca han trabajado por cuenta ajena, tipos intervencionistas, chupópteros, demagogos y déspotas; y en otros casos, las mismas naciones hubieran sido gobernadas por personas inteligentes, trabajadoras y honradas que cuando entran en política pierden más que ganan, que son auténticos demócratas que luchan por la separación de los poderes, que creen en la Libertad del individuo y minimizan al Estado para maximizar las libertades de sus ciudadanos. Es obvio que las diferencias en cuanto al desarrollo, prosperidad, bienestar y calidad de vida de esas naciones serán enormes en función de la clase política que hubieran tenido.

Mientras yo seguía lanzándole dosis de realismo, Mateo no dejaba de mirar hacia los lados como si le faltara algo.

-Sr. Mateo, la desfachatez del discurso socialista es enorme. Vuestra única ventaja es que utilizáis perversamente la ignorancia y desesperación de la gente para embaucarles en vuestra aberrante aventura política que destroza sociedades. Sois como el caballo de Atila que donde pisaba no volvía a crecer la hierba.

- ¡Pero el nuevo socialismo del siglo XXI no es como el de la antigua URSS, su espíritu es el de Robin Hood!-, Replicó Mateo.

-Sr. Mateo, ¿Usted se cree que todos somos pánfilos como los que siguen aborregadamente la consigna socialista? ¡Cuba es pobre a causa del socialismo y Venezuela intenta imitar la misma atrocidad!. Yo sólo me limito a observar y analizar. Observo que en Cuba falta con frecuencia el papel higiénico y mi análisis me dice que el sistema económico en Cuba es de puta pena. Observo que la gente quiere salir de la isla y no le dejan, entonces mi análisis me dice que no hay Libertad y que los cubanos están hasta los cojones de la “robolución”. Reflexionemos sobre el nuevo socialismo del siglo XXI: Venezuela, un país rico en recursos naturales, pero en el que empiezan a escasear en las tiendas los productos básicos, donde a ciertas horas ya hay cortes de luz y agua, donde se reprime a los opositores y se cierran medios de comunicación, donde se expropian empresas y fincas de cultivo ahuyentando a los emprendedores; todo indica que este nuevo socialismo se parece mucho al antiguo, sigue siendo la misma mierda, el mismo fraude de siempre pero protagonizado por nuevos estafadores que, incluso algunos, no dudan en disfrazarse de indio, como ocurre en Bolivia, para trincar así con mayor facilidad aprovechándose de la mediocridad y miseria de la gente.

-¡No tienen papel higiénico porque el imperialismo yankee lo impide con el bloqueo marítimo! – responde Mateo siguiendo al pie de la letra otra de las famosas consignas socialistas.

- ¿Que cojones de embargo es ese que en los hoteles para turistas existe papel higiénico y no en las casas de los cubanos que no pertenecen al partido único? Sr. Mateo, impasibles, los nuevos socialistas del siglo XXI continuáis empeñados en engañar a las masas con falsedades como la de que os sacrificáis por la igualdad y la justicia social. Más bien os entremetéis en todos los campos corrompiendo la mentalidad de las gentes y haciéndolas creer que la colectivización forzosa y redistribución de la riqueza es la solución.

- ¡Pero ahora hay más pobres que nunca!-, replicó Mateo con cara de incrédulo.

-Sr. Mateo no me sea demagogo, debería saber que a pesar de haber más población que nunca la proporción de pobres se ha reducido drásticamente sobre todo allí donde se ha abrazado a la Economía de Mercado y no se han puesto zancadillas a la globalización. Ricos o pobres existieron y existirán siempre. Desde el momento que un hombre de Cromagnon se molestaba en cazar más que otro, o en curtir más pieles, o en recolectar más frutos; ya era más rico que su semejante. Actualmente todo funciona igual a pesar de que algunos tipejos quieren igualar a todos a la fuerza robando la propiedad a los productivos para regalársela a otros y generar clientelismo. Por ello, estas crisis económicas que sufrimos por culpa de los gobiernos intervencionistas son la excusa perfecta para poner en funcionamiento esas pérfidas tácticas y ganarse con vileza al pueblo.

- ¡ Fascista neocón de mierda !- , fueron las últimas palabras de Mateo mientras se alejaba con paso acelerado.





Hoy en nuestra particular clase de educación para la ciudadanía vamos a
estudiar porqué existe la pobreza.





http://www.youtube.com/watch?v=P2sYnyhhVI8

martes, 8 de diciembre de 2009

El Capitalismo Democrático



Os quiero aclarar que lo que una mayoría de ciudadanos poco reflexivos identifican como Capitalismo es realmente Mercantilismo o Capitalismo de Estado, típico de gobiernos intervencionistas, es decir, socialistas. En cambio, el Capitalismo Democrático o Economía de Mercado que defendemos los verdaderos liberales, son cosas bien distintas, es decir antagónicas.

Dicho de otra forma, el Mercantilismo o Capitalismo de Estado es esa forma capilar de corrupción, según la cual los negocios se hacen por el favor y el beneplácito del poder, sin tener en cuenta a los consumidores que son los soberanos del mercado. Incluso todavía tenemos que aguantar las memeces de algún que otro pijo-progre que se cree que alguna vez ha habido libertad de mercado o culpa al liberalismo como el causante de la crisis económica mundial.

La mediocridad intelectual está confundiendo los términos, llamando Liberalismo o Capitalismo a un sistema que es en realidad su opuesto. De forma populista, la ciudadanía mediocre identifica a empresarios amigos del gobernante de turno como ciudadanos liberales y a economías, como la intervencionista norteamericana de Bush, con Liberalismo. La verdad es que es difícil encontrar un empresario liberal y más si es amigo del gobierno, puesto que éstos odian el libre mercado porque supone libre competencia.

Por ejemplo, fijaros en el indeseable Gerardo Díaz Ferrán, Presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), o sea, Presidente de la patronal, organización inútil que también vive a costa del bolsillo de los contribuyentes como lo hacen los sindicatos mafiosos. El empresario se quedó a gusto diciendo que "se puede poner un paréntesis a la economía libre de mercado". ¡¡ Para que Papá Estado te salve el cuello claro!! ¿No es cierto Gerardin?.

¿Creéis que un auténtico liberal diría una salvajada así? El interés de Díaz Ferrán y muchos falsos liberales amigos o palmeros del gobierno de turno no es que ni el mercado ni la sociedad sean libres de la coacción del Gobierno, sino forrarse con ayudas públicas a costa del pagador de impuestos.




Hoy en nuestra particular clase de educación para la ciudadanía vamos a
estudiar que es capitalismo democrático.







http://www.youtube.com/watch?v=8w4sLRheYUw


http://tu.tv/videos/el-capitalismo-democratico

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Cine para reflexionar

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Vencedores o vencidos

El otro Socialismo


http://www.mediafire.com/file/ozzmmmwzkdk/TIRAN MÁS 2