Reflexión para hoy:

     
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jueves, 5 de abril de 2012

Vencedores o vencidos




Los liberales no concebimos el derecho como un conjunto de leyes emanadas de los políticos, sino como un conglomerado normativo general y abstracto, universalmente aplicable, que tiene la finalidad de prever las consecuencias de las acciones que los ciudadanos plantean para alcanzar determinados fines subjetivos. Para nosotros, el Estado, que debe ser drásticamente minimizado pero muy efectivo en sus limitadísimas funciones; tiene, dentro de sus cometidos esenciales,  la encomienda de garantizar la certeza del Derecho, pero sin convertirlo en un mecanismo  para la complacencia de los intereses perversos de las mayorías.

Los liberales abominamos  las teorías políticas que atribuyen al Estado un papel distinto del mantenimiento del Derecho, puesto que toda intervención de aquél tendente a la consecución de finalidades éticas puede desencadenar en un incremento del poder discrecional del gobierno de turno con relación a  lo que ha de entenderse como bien en base a un supuesto interés general. La percepción individual de lo que es bueno y verdadero no tiene por qué coincidir con lo que las mayorías entienden  como beneficioso para la sociedad. Otorgar al gobierno de turno  el poder de realizar el bien implica exponerse al riesgo de que ese poder mute paulatinamente hacia un poder despótico y totalitario.

noneSólo existe una comunidad de auténticos ciudadanos, de individuos libres, si existe Estado de Derecho y separación de poderes. Según la concepción clásica, el Derecho es un conjunto de leyes o normas de carácter abstracto que se aplican, de forma general y en igualdad, a todos los ciudadanos. La justicia se fundamenta en enjuiciar si las conductas del individuo se ciñen o no a ese compendio normativo abstracto y objetivo.

El Derecho está orientado a posibilitar la convivencia entre las personas, y por tanto, a garantizar su desarrollo y bienestar personal como individuos libres y respetuosos con el prójimo. Esta es una concepción del Derecho contraria a la que plantea el Socialismo, que lo entiende como un conjunto de decisiones políticas arbitrarias y legislación impuesta desde el poder, que anula la dignidad y la libertad individual de todo ser humano; transformando al conjunto de esos seres humanos en una amorfa y deshumanizada colectividad, a base de ingeniería social





La representación de la Justicia con los ojos tapados se debe a que la Ley debe ser ciega y aplicarse a todos por igual, por este motivo los jueces y magistrados deberían tener muy presente aquello que dice:

“Con justicia juzgaras a tu prójimo, no dejándote llevar ni por las dádivas del rico ni por las lágrimas del pobre”.

Entender esto es fundamental porque en ese preciso instante, en que se vulneran los principios generales del derecho, abriéndose las puertas a quienes no pretenden del juez que imparta justicia sino que se conmueva, se empieza a infringir un tremendo daño a la justicia aunque sea por una causa “supuestamente noble o justa” como podría ser: porque está en el programa del partido político votado por una inmensa mayoría de ciudadanos, como ocurrió con el partido nacionalsocialista de Hitler; o porque nos estremece como despojan a una familia de su vivienda por un desahucio; o porque un hurto lo debemos considerar de poca importancia y absolver al reo, debido a que se ha cometido en un centro comercial de una opulenta multinacional.

Todo juez que juzga de esa forma, en base al uso alternativo del derecho, sustituyendo la ley por su impresión sobre las circunstancias particulares de cada caso, cae en el fatídico error de la arrogancia intelectual; cuyo desenlace es la creencia de ese juzgador de ser Dios. Esto es algo que sucede con el Socialismo, ya sea este de carácter marxista o nacionalsocialista, porque el Socialismo es una ideología que prostituye siempre los conceptos de ley y de justicia; donde sus actores jueces son cada vez más irregulares en sus sentencias retroalimentado la nefasta dinámica con su parcialidad.

Recordemos como el Ex Fiscal General del Estado español,  El socialista Conde Pumpido, el mismo que refiriéndose al "proceso de paz", dentro de las negociaciones con el grupo terrorista ETA, se dirigió exclusivamente a jueces y fiscales invitándoles a "ensuciar sus togas con el polvo del camino".

Afortunadamente no todos los jueces y fiscales están dispuestos a ensuciar sus togas "con el polvo del camino". Polvo que se convierte en lodo; sin embargo, son muchos los que todavía llevan el polvo de aquella "paz sucia" alentada y liderada, al principio, por José Luis Rodríguez Zapatero, y ahora por el gobierno del Partido Popular (PP) presidido por Mariano Rajoy.

Parece increíble, pero aquel Ex Fiscal  pidió "a los magistrados que valoraran la nueva situación a la hora de solicitar medidas cautelares para los terroristas" y sugirió a los fiscales  que se adaptaran a la "nueva situación" respecto a la negociación del gobierno socialista con la banda de asesinos ETA. Lo más terrible de todo es que, muy probablemente, Conde Pumpido ni siquiera supiera  que lo que pedía es, en su literalidad, el postulado jurídico básico de la Alemania nazi: el Führer crea derecho; jueces y fiscales son tan sólo sus hilos conductores.

La aberración de la adaptación de los jueces al contexto…, al momento…., a lo que hay…..o a la deriva de las mayorías; sólo puede entenderse desde la perspectiva más amplia de la limitación a la independencia judicial. Realmente nos retrotrae a ese horror totalitario del pasado siglo que sufrieron millones de personas con la complicidad de un poder judicial siervo del despotismo. Un poder judicial integrado por jueces títere que acataban alegremente y sin vergüenza moral los procesos degenerativos de la democracia y del Estado de Derecho.

La película que hoy presento es el mejor reflejo de lo que he expuesto. Transcurridos 3 años después del final de la Segunda Guerra Mundial, algunos jueces, cómplices del perverso funcionamiento de  la justicia en la Alemania del nacionalsocialismo de Hitler, donde la esterilización y exterminio de judíos era algo rutinario; son juzgados en Nuremberg. Uno de los protagonistas, Spencer Tracy, interpreta a un juez norteamericano retirado, en el que recae la trascendental responsabilidad de presidir este juicio.

Lo mejor de la película es la escena final cuando el juez norteamericano visita a uno de los condenados, el máximo responsable de la administración de la justicia de la Alemania Nacionalsocialista; y éste, apesadumbrado, admite el tremendo error que supuso haber aplicado el derecho en base a hechos diferenciales.




Para que os sirva de reflexión final, os reproduzco un fragmento de "El espíritu de las leyes", de Montesquieu:


La libertad política de un ciudadano depende de la tranquilidad de espíritu que nace de la opinión que tiene cada uno de su seguridad. Y para que exista libertad es necesario que el gobierno sea tal que ningún ciudadano pueda temer nada de otro.

Cuando el poder legislativo está unido al poder ejecutivo en la misma persona o en la misma institución, no hay libertad, porque se puede temer que el monarca o el Senado promulguen leyes tiránicas para hacerlas cumplir tiránicamente.

Tampoco hay libertad cuando el poder judicial no está separado del legislativo ni del ejecutivo. Si va unido al poder legislativo, el poder sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, pues el juez sería al mismo tiempo el legislador. Si va unido al poder ejecutivo, el juez podría tener la fuerza de un opresor.

Todo estaría perdido si el mismo hombre, el mismo cuerpo de personas principales, de los nobles o del pueblo, ejerciera los tres poderes: el de hacer leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas y el de juzgar los delitos o las diferencias entre particulares.


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domingo, 29 de enero de 2012

El Pianista



El partido nacionalsocialista obrero alemán de Hitler no quería otra cosa que una organización social centralizada, es decir, socialista. El fascismo fue una deriva radical interna del paradigma formal socialista, o sea, otra variación extrema del socialismo, al igual que lo fue, y sigue siéndolo, el comunismo.

Adolf Hitler era genuinamente socialista con el matiz de que, además de pretender la hegemonía de su particular socialismo,  su secta ideológica era radicalmente distinta a las demás sectas socialistas. Ese es el motivo por el cual las combatía a muerte puesto que estaba más preocupado en la competencia de las otras sectas socialistas que en la amenaza que podría representar el capitalismo encarnado por los banqueros judíos o por países como EE.UU.

Adolf Hitler no temía al capitalismo, aunque lo odiaba como todo socialista. Incluso se aprovechó de él en cierta forma, al igual que lo hace actualmente la China comunista. Adolf Hitler  conocía las bondades de la economía de mercado y sabía que una nacionalización y colectivización a lo bruto hubiera hundido más a la Alemania prebélica, en consecuencia nunca hubiera tenido ese poderío militar para extender su particular socialismo por Europa.

Recordemos el siguiente texto:

"Somos enemigos del sistema económico capitalista actual porque explota al que es débil desde el punto de vista económico, con sus salarios desiguales, con su evaluación indecente de un ser humano según tenga riqueza o no la tenga, en vez de evaluar la responsabilidad y la actuación de la persona, y estamos decididos a destruir este sistema capitalista en todos sus aspectos".

Mein Kampf,  Adolf Hitler, mayo de 1927

Como ya comenté cuando analizamos la película Katyn, el nacionalsocialismo y el comunismo aparecieron en la segunda parte del siglo XIX en plena época de estúpido romanticismo tan lleno de sentimentalismo y tan vacío de cerebro. Ambos, variantes del socialismo. A veces han sido íntimos amigos, alternando, como en tantas parejas de novios, tiempos de amor con otros de odio. Socialismo de izquierdas o de derechas es la misma mierda con diferentes matices. Todos se basan en una ideología mesiánica, totalitaria, liberticida y que disfruta quitando de en medio a los que osen discrepar. Siempre el socialismo, sea del color que sea, va acompañado de muerte, miseria y sumisión a un Estado fuerte controlado por unos pocos.

No hay duda que el fascismo y el bolchevismo son las dos caras de ese monstruo de dos cabezas llamado Jano y que representa  uno de los peores instintos humanos: el de devorarse a sí mismo después de aniquilar a los demás.

Las únicas alternativas son ser Liberal o ser socialista, es decir, amar la Libertad y entender que el individuo es el único dueño de sí mismo, o ser un estatista que pierde el culo por todo aquello que huele a colectividad.

Debéis comprender que todo lo que no sea libertad y respeto a la vida es hediondo socialismo. A partir de este punto, nos será más fácil detectar y no ser embaucado por esa ideología sanguinaria y creadora de miseria.

En la película que hoy analizamos podemos comprobar la gran crueldad de la otra cabeza del monstruo Jano. Y lo vamos a hacer de la mano de Wladyslaw Szpilman, un brillante pianista polaco y judío que, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial se libra de ser deportado a un campo de exterminio, tras la invasión de Polonia por las tropas nacionalsocialistas de Hitler.

Es una atroz historia de sufrimiento, humillación, angustia, desesperación y ansias por sobrevivir. Es una historia en la que, para el protagonista, seguir viviendo es un reto diario, casi imposible de alcanzar.






viernes, 24 de diciembre de 2010

La Zona Gris




Nacionalsocialismo y Comunismo son variantes ideológicas del socialismo que arrasan sociedades hasta hundirlas en la miseria y el caos. Ambas se basan en la aplicación de la ingeniería social; utilizando herramientas como el adoctrinamiento y el terror, imprescindibles para poder perpetuarse.

El nacionalsocialismo de HItler gaseó a millones de seres humanos, la mayoría judíos. El marxismo soviético de Stalin exterminó a millones de campesinos que se oponían a la expropiación de sus tierras. El comunismo camboyano de Pol Pot redujo la población en un 25% en su particular genocidio protagonizado por los Jemeres Rojos para crear la sociedad perfecta.

Hablando de judíos, además de los medios de masas manipuladores siempre hay estúpidos que con facilidad reproducen los viejos estereotipos antisemitas creados por la propaganda sectaria. En la cabeza de esos mediocres rebosa el sentimiento de indignidad moral hemipléjica y catalogan siempre a los mismos de buenos y a los otros de malos.

Esos memos suelen echarse las manos a la cabeza indignados cuando visionan películas sobre los campos de exterminio de la Alemania de Hitler en los que se gasean e incineran judíos. Son los mismos idiotas que ahora no quieren enterarse que los vecinos de Israel aspiran para el pueblo hebreo lo mismo que anhelaba ese sanguinario régimen nacionalsocialista.

Esos imbéciles suelen manifestar su espanto y critican el comportamiento defensivo del ejército de Israel. Pero lo que realmente produce aversión son ellos y esos terroristas de Hamás lanzando misiles para luego parapetarse entre sus hijos y, algunos, entre sus cuatro esposas.

No hay duda de que si Israel mantuviera una política débil, sería enseguida arrasada. Sería un segundo holocausto.



Recordemos dos frases que manchan de sangre a una sociedad:

Año 1939, "Un judío, independientemente de su edad, es claro que es un ser vivo; ahora bien, no puede afirmarse que sea un ser humano, no hay base científica para ello". Adolf Hitler (Partido Nacionalsocialista Alemán)



Año 2009, "Un feto es un ser vivo, pero no puede ser un ser humano porque eso no tiene ninguna base científica". Bibiana Aído (Partido Socialista Obrero Español)






En cuanto a la película, la historia se centra en la mezquindad del comportamiento humano, tanto de los guardias del campo de concentración de Auschwitz, como de los integrantes de ese comando especial de prisioneros judíos encerrados en dicho campo, que ayudaban en el exterminio de sus compañeros judíos a cambio de conseguir unos meses más de vida.






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martes, 14 de septiembre de 2010

El hundimiento



Berlín, abril de 1945. Una gran nación , víctima del socialismo, está a punto de sufrir su hundimiento. Una encarnizada batalla se libra en las calles de la capital. Hitler (Bruno Ganz) y su círculo de confianza se han atrincherado en el búnker del Führer. Entre ellos se encuentra Traudl Junge (Alexandra Maria Lara), secretaria personal de Hitler.

En el exterior, la situación se recrudece. A pesar de que Berlín ya no puede resistir más, el Führer se niega a abandonar la ciudad. Mientras el sangriento peso de la bota soviética cae sobre sus últimos defensores, Hitler prepara su despedida final. Horas antes de suicidarse juntos, él y Eva Braun (Juliane Köhler) contraen matrimonio.

Sus cadáveres deben ser incinerados para que no caigan en manos de los soviéticos. Muchos otros optan por el suicidio. Cuando la situación se hace insostenible, Magda Goebbels (Corinna Harfouch) envenena a sus seis hijos y, seguidamente, su esposo y ella se quitan la vida. Poco después, Traudl Junge y otros supervivientes consiguen escapar en el último momento.

Podríamos decir que todo Socialismo, ya sea en forma de fascismo, de nacional socialismo o de comunismo; al igual que los excrementos expulsados por el culo, presentan ciertas diferencias de textura, forma y tamaño; pero al final, como bien es sabido, todas las mierdas huelen muy mal. Creo que queda bastante claro.

El monstruo del totalitarismo siempre lleva a la miseria, a la destrucción de las libertades y a la falta de respeto de la integridad física del ciudadano disconforme con esas malditas ideologías sanguinarias y creadoras de miseria. Si te queda alguna duda reflexiona sobre esto: "Somos socialistas "- Adolf Hitler , “¿Libertad, para qué?”- Stalin, “Socialismo o Muerte” –Che Guevara, Fidel Castro y Hugo Chávez. “Por el pleno empleo” (5.000.000 de parados y en aumento)- Jose Luis Rodríguez Zapatero.



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El otro Socialismo


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