Recordemos que en 1996, por primera vez en democracia, el Partido Popular representante del socialismo de derechas, fue vencedor en las urnas con escaso mérito de su parte ya que fueron los propios socialistas de izquierda que, con sus corruptelas de Estado tipo GAL, fracasos económicos y roldanadas varias, se lo pusieron en bandeja. Pero ahora los necrófilos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) no van a tropezar por segunda vez en la misma piedra y, para evitarlo, están recurriendo al populismo más soez, es decir, su táctica se centra en imitar al rancio peronismo con el propósito de argentinizar España en dos décadas y así perpetuarse en el poder.
En 1996 fueron unos pocos periodistas amantes de la Libertad los que destaparon las pestilencias del PSOE haciendo cambiar voluntades en las urnas. Este estupendo trabajo periodístico fue aprovechado por el Partido Popular para ganar las elecciones. En cambio, ese Partido Popular olvidaría muy pronto el gran favor que realizó esa escasa prensa activa que no sucumbió a la corrupción informativa típica de los sectarios mercenarios del grupo mediático PRISA y comparsas afines.
El Partido Popular haciendo uso de su estúpido centrismo para quedar bien, ayudó al grupo PRISA en lugar de dar las gracias a los medios libres e independientes que les pusieron el poder de las urnas a sus pies.
Una genuina imbecilidad les siguió motivando para continuar haciendo regalos a sus enemigos políticos, sobre todo al PSOE y sus aliados separatistas, como es el control de los aparatos ideológicos desde la enseñanza hasta los medios de comunicación de masas. También, con entusiasmo, el Partido Popular siguió subvencionando tanto a los titiriteros cejateros de hoy como a los sindicatos sectarios, porque era lo políticamente correcto, es decir, la gilipollez elevada al cuadrado.
Con el propósito de conformar definitivamente ese partido de bajo perfil, Rajoy necesita decapitar “políticamente” a Esperanza Aguirre porque la líder madrileña es una persona con principios, honrada, bizarra y que preserva una eficaz capacidad de movilización de la ciudadanía.
Esperanza es, hoy por hoy, la única referencia de unión y rebeldía de todos los amantes de la Libertad y el Progreso que hará posible que España salga del fango en el que se ahoga, siempre que refunde un nuevo partido como ya lo ha hecho Rosa Díez. Ambas mujeres serían imparables en un futuro escenario político.
Por eso Esperanza tiene muchos enemigos tanto en el interior del partido como en el exterior. Es más, si España fuera una Teocracia Islamista, como algunos pretenden, hace tiempo que la Presidenta de la Comunidad de Madrid hubiera sido lapidada por ser la persona menos socialista del panorama político español capaz de revitalizar nuestra tambaleante democracia.
Es patético observar a un Partido Popular cuesta abajo y sin frenos. Recordemos como la cúpula del Partido Popular, con ayuda de algunas sotanas que deberían dedicarse a rezar padrenuestros, se apresuraron en machacar a los pocos informadores independientes que existen y que defienden la libertad, la democracia y la unidad de España frente al nauseabundo ataque de los liberticidas. Ahora algunos soplapoyas del Partido Popular se quejan de que poseen muy pocos instrumentos para llegar con eficacia a todos los rincones de la sociedad española e intentan desesperadamente arrimarse al monstruo de PRISA a ver si algo cae. Pero la bestia se encuentra plácida y, con sigilo, espera el momento idóneo para descuartizar a su estúpida víctima y comerse hasta el tuétano.
