Reflexión para hoy:

     
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sábado, 2 de abril de 2011

Los otros infiernos socialistas

  Hoy no voy a escribir nada sobre esos infiernos socialistas de derechas que fueron los campos de exterminio nazi o nacionalsocialistas, puesto que de éstos se han hecho tantas películas y documentales que la gente ha llegado a creer que son los únicos que han existido, a pesar de los pocos años que estuvieron funcionando. Hoy comentaré los infiernos socialistas de izquierdas que han estado funcionando a pleno rendimiento durante décadas.


Es un hecho que en 1974, año en el que se publicó el libro de Solzhenitsyn titulado “Archipiélago Gulag”, los socialistas marxistoides tanto españoles como del resto de Europa occidental seguían licuándose de gusto con la palabra URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) y muchos se negaban a reconocer la pesadilla que representaba la tiranía soviética.

La URSS fue la consecuencia, lógica y única que puede derivarse al implementar la teoría marxista. Un mundo meticulosamente fabricado con la intención de deshumanizar al ser humano y transformarlo en una máquina al servicio del sistema socialista, todo con la excusa de la justicia social.

La paradoja es que esos pseudoprogresistas liberticidas de la Europa occidental que decían defender el bienestar de la clase obrera, la democracia y los derechos humanos eran muy condescendientes con esa maldita dictadura del proletariado materializada en un Estado demencial disfrazado de utopía y enfrentado a su propio pueblo, casi desde el comienzo de lo que podemos denominar el delirio rojo.

Desgraciadamente esa sectaria enajenación ideológica delirante perduró y se expandió por el mundo gracias al entusiasta apoyo de un ingente número de pseudointelectuales occidentales liberticidas que se negaban a aceptar los crímenes del socialismo y, cuando ya no pudieron continuar negándolos, empezaron a justificarlos. Eso sí, siempre en el lado occidental del muro de la vergüenza, o sea, disfrutando de los beneficios de la Libertad y la economía de mercado.

El Gulag es un acrónimo formado a partir de Glavnoye Upravieniye Ispravitelno-Trudovykh Lagerei (Administración Principal para Campos de Trabajo Correccionales), es decir, una extensa red de prisiones y campos de reclusión inicialmente concebidos para reprimir a los disidentes y reaccionarios; luego a todos aquellos que empezaron a estar disconformes con la pesadilla que ellos mismos habían hecho realidad.

A tal grado de locura se llegó que se castigaba, simplemente, por tener la mala suerte de interponerse en la trayectoria de un aparato represor ansioso de satisfacer la necesaria cuota de detenciones con el objetivo final de extender el terror entre la ciudadanía. Era el monstruo que devoraba a sus propios hijos.

El aparato represor no fue creado por Stalin, como algunos marxistoides del siglo XXI se quieren autoconvencer, aunque con este déspota fue más virulento que nunca, ahí los millones de muertos que yacen en las fosas de la historia; sino que estaba íntimamente conexo a los fundamentos de la revolución bolchevique. Revolución basada en la envidia, el odio, el rencor y el desprecio al prójimo y a sus derechos individuales.

Un desprecio inhumano que se materializaba en un cotidiano suceso que acontecía en cualquier “campo de reclusión” soviético. Un espeluznante episodio donde se observaba al camarada médico tomar el pulso a un prisionero con el propósito de asegurar a los funcionarios de la Cheká o, dicho de otra forma, los criminales institucionalizados; que el desgraciado cautivo podía aguantar unos pocos minutos más de tortura…..

Esa vanguardia de la revolución socialista dirigida por unos matarifes y denominada en un primer momento Cheká, posteriormente NKVD y al final KGB (Sí, esa que llegó a dirigir el señor Putin, el actual Presidente de la Rusia “democrática”), no podía tolerar ningún disentimiento con su sagrada revolución. Por eso era menester disponer a diario de víctimas “contrarrevolucionarias” a las que degradar para justificar sus privilegios. Por eso era fundamental practicar la represión y no defender los derechos humanos. Por eso era primordial extender el terror de Estado y no la necesidad de alimentar al pueblo.

En el Gulag no importaba roer los diminutos huesos de un murciélago en descomposición, beber el caldo elaborado con cascos de caballos muertos o fumar cigarrillos de estiércol. Eso no importaba nada, más cuando las vidas de algunos valía tan poco. Vidas de gente anónima cuya alma se había extraído previamente a base de consignas sectarias y torturas. Vidas que sucumbían bajo la bota represiva de una colectividad fría y hueca cuyos ingenieros sociales se habían encargado de desterrar todo lo que oliera a empatía y a ternura.

Alexander Solzhenitsyn nos ayudó a entender que la idea de revolución socialista es una perversidad puesto que no puede existir un momento en el que se dé la ruptura radical entre el pasado y el futuro. Los grandes genocidas como Stalin y Hitler fueron férreos defensores de ese maldito y funesto momento tanto para el pasado como para el futuro de la humanidad y, sobre todo, para los descerebrados que hallan su sentido en el presente.

Los nuevos socialistas del siglo XXI parapetados en estados pseudodemocráticos cuya separación de poderes brilla por su ausencia, participan de esa macabra idea que en el pasado siglo arrastró a millones de seres humanos a la miseria, a la pérdida de su libertad o, sencillamente, a la muerte.

La fórmula para preservar los principios doctrinales de esta perversa ideología por parte de sus actuales herederos, los abanderados del nuevo socialismo del siglo XXI camuflados en las faldas de la democracia, es recurrir al disimulo. Es decir, a prácticas demagógicas descafeinadas que les otorgan un halo de legitimidad y con la que esconden hipócritamente la verdadera esencia del sangriento socialismo del siglo XX.

Actualmente, gracias a esa táctica, los principios doctrinales del viejo socialismo continúan gozando de una desvergonzada indulgencia ética entre la población que se deja domesticar.

Revel sentenció poco antes de morir: "Ha caído el Muro, pero sólo en Berlín, no en las mentes de algunos". Se refería precisamente a eso. A ese proceso de lobotomización que sufre la población víctima de las consignas socialistas machaconamente repetidas y difundidas por esos mercenarios liberticidas a sueldo y creadores de una opinión manipuladora que vomitan a diario sobre los medios de comunicación de masas. Una opinión basada en las falsas excelencias del ideal inmaculado de la utopía socialista evitando mencionar la empírica evidencia de los desastrosos efectos del sanguinario socialismo real.

A pesar de los cien millones de trabajadores, algunos emprendedores otros operarios; todos asesinados y abandonados en las fosas de la mangoneada Historia; el socialismo sigue situado en un lugar preferente en la memoria sentimental de los nuevos tiranos del siglo XXI y de los gañanes que los siguen como borregos.


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sábado, 16 de enero de 2010

Martha Colmenares, una heroína del siglo XXI


Su bitácora representa esa bocanada de aire fresco que gran parte del pueblo venezolano, consciente de su lóbrego futuro, implora bajo la amenaza de ese sangrante populismo demagógico que lo arrasa todo. Personas valientes como ella representan ese frente de lucha honrada y pacífica que resplandece con fuerza en muchas partes de nuestro planeta plantando cara al discurso socialista caduco.

La palabra esperanza sea quizás la que mejor acompaña su trayectoria. Día a día, su blog incita a reflexionar a muchas mentes cautivas y les señala el camino de la no resignación en esa tierra tan necesitada de libertades.

He comprobado que su coraje y la firmeza de sus convicciones son uno de los motores que impulsan la Libertad en Venezuela. Por tal motivo y para agradecerle ese esfuerzo heroico decidí incluir en mi modesta y asilvestrada bitácora un enlace con el fin de que todos los venezolanos del mundo que amen la Libertad puedan acceder a su mensaje meritorio, porque la verdad siempre ejerce una poderosa fuerza de atracción.

Estimé que el mejor símbolo que servía de enlace para representar sus valores en ese maravilloso país es su bandera. Desde entonces, cualquiera que acceda a mi blog podrá comprobar que la bandera de la República de Venezuela le trasladará a un espacio de Libertad, arrojo, esperanza, sentido común y reflexión.

Martha, ¡Cuídate y recibe un fuerte abrazo!

A continuación os dejo un enlace de cómo la bloguera venezolana, Martha Colmenares, explica en esRadio (La única radio libre de España) como su país está viviendo con desesperación el colapso de las políticas socialistas del déspota Hugo Chávez.






http://fonoteca.esradio.fm/c.php?op=player&id=5354



CONTRA ESTO TIENE QUE LUCHAR MI AMIGA MARTHA:



































Otros vídeos interesantes:


http://www.youtube.com/watch?v=k5AjOOs8KSg


http://www.youtube.com/watch?v=TiZmLxPxfrk


http://www.youtube.com/watch?v=K497AqvCJuA


http://www.youtube.com/watch?v=jFURjtYVTvk


http://www.youtube.com/watch?v=Rs4h2tZuEyk




En este ambiente prebélico mi amiga Martha Colmenares desarrolla su labor periodística. En este peligroso infierno la valiente venezolana mantiene un blog crítico y libre:

http://www.youtube.com/watch?v=A-Yu7KvN8mo&feature=player_embedded

POLITICOS 05

POLITICOS 04

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POLITICOS 03

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POLITICOS 02

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POLITICOS 01

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Cine para reflexionar

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Vencedores o vencidos

El otro Socialismo


http://www.mediafire.com/file/ozzmmmwzkdk/TIRAN MÁS 2